— Por fin te encuentro, te he estado buscando por todas partes— Taehyung me dio la vuelta, agarrándome por los hombros con firmeza.
— Hola, Taehyungie— lo abracé cálidamente, sintiendo que no me encontraba tan sola como pensaba.
— ¿Estás bien?— tomó mis mejillas entre sus manos, preocupado al verme con una cara tan larga.
— Sí— reí mientras separaba sus manos delicadamente, brindándole una dulce sonrisa.
— Ven, vayamos a por algo de comer. Muero de hambre— rió junto a mí mientras corría hacia la cafetería del centro con emoción.
— Oye, espérame— corrí tras él, y a los pocos segundos empecé a marearme, sintiendo como todo me daba vueltas, como si fuera a caer.
Taehyung se dió cuenta de lo mal que me encontraba en ese instante, por lo que, dio media vuelta y me ayudó con cierto temor reflejado en sus ojos.
— ¿Qué ha pasado?— preguntó a la misma vez que me sentaba en el suelo, junto a la sombra, retirando algunos mechones de mi rostro mientras pronunciaba esas palabras con preocupación.
— No sé. Todo ha empezado a darme vueltas y...— sollocé, sin saber cómo expresarme ante la reacción que había tenido mi cuerpo.
— No te preocupes. Ahora pasaremos por secretaría y te irás a casa— abrió una botella de agua y me dejó beber de ella— Aunque, ahora que lo pienso. Si estás mal no podrás quedarte sola en casa— suspiró.
— Taehyung, estoy bien. Sólo ha sido el calor y en cualquier caso— desvié la mirada, sabiendo que al chico no le iba a gustar lo que estaba a punto de decir— Tengo a Yoongi.
— Ni se te ocurra— pronunció el castaño, quien me miró fríamente mientras me ayudaba a ponerme en pié una vez más.
Llegamos a secretaría y allí me dijeron que esperara un poco. Debían hacer el justificante para ir a casa.
Después de un tiempo decidieron llamar a Yoongi para que me viniera a buscar. Me preguntaron si tenía a alguien que se ocupara de mí mientras estaba en ese estado, a lo que yo negué y no me quedó otra opción que optar por el pelinegro, por muy poco que le gustara la idea a Taehyung.
Ya llevaba cinco minutos sentada en la silla, esperando mi justificante. Como me aburría me dediqué a mirar a la poca gente que pasaba por aquel casi desierto pasillo. Varios segundos después me pareció ver a alguien familiar, una figura delgada pero a la vez esbelta estaba frente a conserjería.
Me bastó solo con ver su trabajada espalda bajo esa camiseta color negro para saber que era él, aquel chico tan supuestamente perfecto. Había venido. Pero lo notaba algo extraño, pude verlo desde atrás, su voz parecía rota, por no hablar de las varias marcas y moratones en su nuca y parte de los hombros.
— ¿Podría darme una bolsa de hielo?— el susodicho mantuvo su rostro oculto, desviando su mirada hacia el suelo para no hacer contacto visual con el hombre frente a él.
— Sí, claro— asintió el señor, quien intentó descubrir que le sucedió al chico— ¿Se encuentras bien? Si es muy grave podemos enviarte a casa— sugirió, entregándole la bolsa.
— No, no, tranquilo, señor— el azabache bajó la mirada una vez más, pero la tuvo que levantar para poder agarrar el hielo, dejando ver su rostro por un par de segundos.
— Dios, debería curarse eso. ¿Seguro que no quiere ir a casa o a enfermería?— el hombre sonó muy preocupado.
Yo aún no podía ver su rostro, lo que me dejó más intrigada que antes.
ESTÁS LEYENDO
Blood Tears | BTS
FanfictionLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
