CAPÍTULO 77

329 33 0
                                        

— ¿Qué haces aquí?— fruncí mi ceño, algo preocupada a decir verdad, porque se suponía que tendría que estar en el salón de castigados y no sollozando en el baño de chicas.

— No es lo que... Yo...— tartamudeó, levantándose del suelo para poder expresarse mejor.

— ¿Tú qué?— suspiré, mirando hacia ambos lados para comprobar que nadie estuviera escuchando nuestra conversación.

— De verdad que me gustaría poder explicártelo, pero me resulta tan complicado— rascó su nuca— Además, este no es el sitio indicado para hablar sobre ello— murmuró algo nervioso.

— Vale, Jungkook, entiendo que tengas tus problemas y te cueste afrontarlos, quizás no quieras hablar de ellos por lo que sea y, aun así, yo estaré aquí para lo que necesites, pero, ¿de verdad hacía falta esconderse en el baño de mujeres?— susurré con humor, aguantando mi risa mientras miraba el sonrojado rostro del menor— ¿Acaso dudas de tu identidad de género?, ¿es eso?, ¿por eso viniste a este servicio?

— ¿Qué? ¡No! ¡Por dios, T/N, no!— negó rápidamente, contemplando como mi expresión cambiaba completamente a una chistosa, cosa que ayudó con el tenso ambiente y la anterior situación.

— Y si fuera así no pasaría nada, pero vale, te creo— dije finalmente, aguantando mi abdomen a la vez que apoyaba mi ahora rojo rostro sobre su hombro— De momento— añadí para luego alejarme.

Empecé a correr. Salí del baño como una bala perdida. Iba a toda velocidad por el pasillo, mirando hacia atrás de vez en cuando, sabía que pronto o temprano iba a ser atrapada por Jungkook, pero la fé me acompañaba en mi cursa, o al menos lo hacía hasta que acabé chocando con un cuerpo desconocido.

— Ay— sobé mi mandíbula, la cual había impactado contra el cuerpo del contrario— ¡Oh, discúlpeme!— agaché mi cabeza, haciendo un par de reverencias sin ni siquiera identificar al chico.

— No te preocupes, no ha sido nada. Culpa mía por ir distraído, como siempre— habló con un tono de voz realmente dulce, enredando sus dedos entre mi cabello para luego revolverlo de forma inocente.

— ¡Oh, usted es el profesor de baile, discúlpeme!— mis mejillas se tiñeron de un rojo carmesí, por ello aumenté la velocidad de mis reverencias, pensando que así no podría notar esa pequeña y tonta reacción.

— Deja de disculparte— rió, agarrando mis hombros para mantenerme quieta.

Alcé mi mirada. ‹Oh, dios mío, su sonrisa es más pura que la de un mismísimo ángel› No pude evitar pensar.

Intenté pronunciar palabra, pero unas manos ajenas rodearon mi cintura para luego levantar mi cuerpo con rapidez, dando pequeños y alegres saltos.

— ¡Te pillé!— pronunció Jungkook una vez me soltó de ese fuerte y afectuoso abrazo.

— Agh, maldición— puchereé con gracia, enternecida por aquella adorable acción por parte del azabache.

— ¡Oh, hyung!— saludó el menor con la misma inocencia de siempre, alzando su mano en forma de saludo.

— ¡Hola, JK!— Hoseok sonrió de esa manera tan perfecta, dándole un fuerte abrazo al pequeño.

— ¿Os conocéis?— pregunté algo extrañada después de que los chicos hubieran mantenido una pequeña conversación, de la cual quedé bastante excluida.

— ¡Por supuesto! Fue mi alumno durante muchos años, lo conozco desde que era un renacuajo— despeinó también a Jeon, haciendo que éste riera tímidamente.

— Espera, espera, espera, ¿¡Jungkook, sabe bailar!?— pronuncié realmente atónita, sabiendo que el muchacho era el ser más tímido y reservado que jamás había conocido.

— Claro que sabe bailar, y de maravilla— rodeó los hombros del nombrado con afecto.

— Bueno, sí— el calor no tardó en recorrer el cuerpo del susodicho, que ya tenía sus mejillas y orejas rojas.

— ¡Impresionante!— mis ojos brillaron por un instante al imaginar los increíbles pasos de baile que podría llegar a realizar Jungkook en la pista.

— ¡No es para tanto!— se excusó tímidamente, sacudiendo sus manos en forma de negación.

— ¿No?, pues que ella misma lo juzgue. La semana que viene participarás en nuestra primera representación de baile frente al centro estudiantil— afirmó, regalándole una amplia y amable sonrisa a la cual no podría negarse ni aunque quisiera.

— Esto, hyung, no creo que sea muy buena ide...— su oración fue interrumpida por la suplicante mirada de su amigo, por lo que, al final, el menor acabó suspirando y asintiendo.

— ¡Bien!— gritamos ambos a la vez, dando pequeñas palmaditas como símbolo de nuestra gratitud y felicidad.

— Os estaré admirando entre el público— sonreí antes de que la campana sonara, avisándonos de que ya era hora de volver a clase.

— ¿Público? Oh, no, no. Tú serás nuestra coordinadora, quedarás en primera fila— el mayor de ambos rodeó mis hombros y los del azabache, llevándonos a nuestra respectiva aula.

— ¿Coordinadora?— murmuré— ¿Y qué se supone que debo hacer como coordinadora?— pregunté, pero Hoseok ya nos había dejado dentro de clase, sin que me diera tiempo a darme una merecida respuesta.

— ¡Agh, este hyung!— se lamentó entre suspiros, escondiendo su rostro bajo sus propios brazos, los cuales quedaron extendidos encima del pupitre.

— Te deseo suerte, Jungkookie— reí, acariciando el cabello del chico mientras éste seguía escondiendo su rostro bajo sus brazo.

— Gracias, la necesitaré— suspiró, alzándose al fin para prestar atención a la clase dada.

— Tch, no digas eso, seguro que lo haces genial— sususrré al darme cuenta de la presencia del profesor frente a todos nosotros.

— No sé— hizo una pequeña mueca, acabando la conversación con esas simples dos palabras.

Al acabar el día me despedí de Jungkook, pues tenía que prepararse para la actuación que le había comentado su mayor, por lo tanto tenía que practicar y aprenderse cada movimiento.

Pedí y supliqué si podía quedarme a ver como ensayaban, pero no me dejaron de ningún modo. Por lo visto, ningún alumno debía ver nada hasta el día acordado. Por suerte, recibí una grata sorpresa antes de salir del centro, me topé con Taehyung en medio del pasillo, por lo que me saludó con un gran y afectuoso abrazo por la espalda, ya que él había sido quien me había encontrado.

— ¡T/N!— sonrió, dejando un pequeño beso sobre mi mejilla— ¿No va Jungkook contigo?— preguntó algo intrigado, a lo cual negué con un simple movimiento de cabeza— ¿Y Jimin?— repetí el gesto anterior— En ese caso... ¿puedo acompañarte yo?— exclamó, regalándome nuevamente uno de sus cálidos abrazos.

— Por supuesto, Taehyung, ¿qué pregunta es esa?— reí levemente, correspondiendo su ahora algo más fuerte y largo abrazo.

— Gracias, eres la mejor— habló con un linda sonrisita en el rostro, besando mi mejilla nuevamente para luego empezar a caminar juntos a mí.

Durante todo el camino hablamos sobre todo tipo de cosas triviales y entretenidas, exceptuando el tema que surgió de un momento a otro, nada más y nada menos que su trastorno bipolar. Era un asunto muy delicado así que intenté apartarlo varias veces, al menos hasta que Tae comentó que se estaba mejorando a un ritmo veloz.

— Bueno, aquí es— pronuncié, parándome frente a mi no muy grande casa, para luego despedirme del mayor.

— En ese caso, nos vemos mañana, reina— sonrió, dejando un beso sobre mi pómulo antes de salir corriendo en dirección contraria.

Y sin ser consciente de ello, una sonrisa se dibujó en mis labios y una rubor se extendió por todo mi rostro.

Blood Tears | BTS Donde viven las historias. Descúbrelo ahora