— ¿Jiminie?— lo llamé por quinta vez, moviendo su brazo de un lado a otro en busca de un poco de atención.
Sacudió su cabeza, dejando a un lado sus pensamientos para dirigir la mirada hacia mis labios, gesto del que no me percaté.
— ¿Qué pasa?— rió levemente mientras sus mejillas se teñían de un ligero rosa, revolviendo mi cabello con cuidado.
— Ya tenemos una mesa libre— acomodé mi peinado, riendo junto a él mientras caminaba de forma pausada hacia nuestro sitio— ¡Te dije que no me gustaba eso, Jimin-ah!— me quejé, sentándome en mi lugar con ayuda del nombrado.
— Y por eso mismo lo hago— me regaló una inocente y cálida sonrisa, pasando por al lado de la mesa para acabar en su lugar y sentarse con elegancia.
— ¡Agh, Jimin!— apoyé mis mejillas sobre mis propias manos, haciendo sobresalir mi labio inferior.
Desvié mi mirada, dirigiéndola hacia la hermosa y preciosa sonrisa que Jimin portaba. Sus mejillas estaban levemente alzadas, remarcando sus colorados pómulos, haciendo que los ojos del chico se entrecerraran en forma de medias lunas. Se veía tan bonito. Tanto que aquella hermosa sonrisa se me contagió al instante.
En ese momento me encontraba embobada con el magnífico rostro de Jimin.
— ¿Ocurre algo?— rió, pasando su mano abierta frente a mí.
— Oh, no, no— negué cuando pude reaccionar.
Alejé mi mirada, observando a las personas que había un par de mesas más atrás, buscando algo con lo que poder excusarme sin decir que me había quedado anonadada por el angelical rostro del rubio
— Estaba mirando a esa pareja de allí— rasqué mi hombro de forma nerviosa, rezando por haber hecho bien al decir tal cosa.
El muchacho se giró sin añadir palabras, observando a la pareja de chicos sentados una mesa más atrás.
— ¿Cómo sabes que son pareja?— siguió riendo, mirándome de reojo y regalándome una divertida sonrisita.
— Pues, porque los he visto besarse— aquello no había sido del todo mentira, había estado mirando a la pareja durante un corto periodo de tiempo, admirando como ambos se regalaban caricias y sonrisas, e incluso algún que otro disimulado beso sobre sus mejillas.
Jimin no dejó de reír, volviendo su vista hacia la pareja para luego borrar esa sonrisa, entrecerrarando sus ojos mientras su ceño se fruncía cada vez más.
— ¿Todo bien?— pregunté con un ligero tono de preocupación.
El chico se veía bastante molesto ante la escena que estaba presenciando
— ¿Jimin?— volví a hablar, fijando mi mirada en el par de chicos de más adelante, en busca de aquello que hacía enfurecer tanto al susodicho.
¿Taehyung y Jungkook?
— ¿Buenos días, qué desean?— preguntó el camarero frente a nosotros por tercera vez.
— Eh, un chocolate caliente y un café con leche, por favor— al fin reaccioné, dándole la respuesta tan esperada al empleado— Perdone la demora— susurré algo avergonzada, acomodándome en mi asiento.
— No se preocupe, enseguida le traigo su pedido— hizo una ligera reverencia para después alejarse de nuestra mesa.
En cuanto éste se fue volví a mirar a ese par. Los dos conversaban alegremente, dedicándose tímidas y algo vergonzosas miradas. ‹Vete tú a saber de qué estarán hablando›, pensé internamente, riendo ligeramente por lo adorables que podían llegar a ser.
Pero hablé demasiado tarde, mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la silla siendo arrastrada con por Jimin.
Fue tan estruendoso que llamó la atención de la mayoría de clientes en el local.
— ¿Jimin-ssi?, ¿T/N?— saludó alegremente, sacudiendo su mano hacia ambos lados con esa tierna y adorable sonrisita que siempre traía encima.
Su acompañante se giró, repasando a Jimin con descaro, a lo mejor Taehyung no estaba de buen humor, porque, además de ese escáner, le ofreció varias miradas de desagrado cuando vio como ambos nos acercábamos.
— ¿Qué haces aquí? ¿No estabas desaparecido o algo así?— preguntó sin importarle el tono tan grosero que estaba utilizando.
— Simplemente me encontraba mal, no es para tanto— desvió la mirada hacia el más joven, quien estaba dando pequeños sorbos de su refresco— Es más, T/N me dijo que no te encontrabas bien. ¿Ya te sientes mejor, Jungkookie?— revolvió los cabellos del mencionado, utilizando un tono demasiado infantiloide, sin dejar a un lado aquel apelativo que solo Taehyung utilizaba para referirse a Jeon.
Los verdaderos motivos por los cuales no asistió a la universidad le vinieron a la mente al azabache, recordando todo lo ocurrido la noche anterior, sin poder evitar sentir sus mejillas arder ante el comentario que hizo Taehyung a continuación.
— Sí, se encuentra mucho mejor. Ayer pasé la noche junto a él para asegurarme de que no le pasara nada y se sintiera totalmente cómodo y satisfecho— le dedicó una sonrisa lasciva a su algo celoso hyung, cosa que solo pudieron compartir entre ellos dos y que nadie más vio.
— ¡SÍ!— asintió con rapidez y nerviosismo.
A Jungkook se le daba muy mal mentir. Pero que muy, muy mal.
— Me alegro— revolvió el cabello de éste, ignorando los comentarios anteriores.
— Me iré hacia allí mientras lo comentáis— rasqué mi hombro en signo de incomodidad, dirigiéndome hacia el escenario del local para poder entretenerme un rato.
Admiré al hermoso chico que tocaba la guitarra, acompañado de su melodiosa y dulce voz, me pareció fascinante, así que en cuanto acabó no pude evitar aplaudir con emoción, felicitando al talentoso muchacho.
Minutos después me senté en las escaleras del mismo escenario, miré a lo lejos como aquellos tres aún seguían hablando. El temperamento no era tan tenso como antes, lo que me alegró; no tendría que intervenir.
— ¿No vas con tus amigos?— habló, sentándose junto a mí para dejar el instrumento a un lado, regalándome una bella sonrisa de labios cerrados.
— No, no— sacudí mis manos en forma de negación— Están debatiendo por una de sus muchas tonterías, prefiero no entrometerme— reí levemente, admirando cada una de las facciones de la persona junto a mí.
— Chica lista— sin más que decir, se levantó con parsimonia y agarró nuevamente su guitarra— Mi descanso ya acabó— se dió media vuelta, marchando a paso lento por las escaleras del escenario.
— ¡Un momento!— llamé su atención, haciendo que éste se girara de inmediato— ¿Cómo te llamas?— pregunté algo avergonzada, riendo ligeramente por los nervios que me provocaba el chico frente a mí.
— Soy Kim SeokJin, pero llámame Jin— volvió a mirar al frente, dirigiéndose hacia el centro— Es mi nombre artístico.
— ¡Encantada! Yo soy...— intenté seguir mi oración, pero no logré acabarla a tiempo, la banda sonora ya había empezado a tocar, interrumpiéndome— T/N— dije para mí misma, levantándome de las escaleras para luego sacudir el polvo de mi ropa.
Me quedaría admirando al chico por un rato más.
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Blood Tears | BTS
Hayran KurguLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
