El timbre de final de clases sonó. Ninguno de mis amigos había asistido a clase. Mina se justificaba. ¿Pero Jungkook? ¿Por qué no había veni... Vale, después de pensarlo varias veces retiré lo dicho. La cuestión es que me levanté de mi asiento algo deprimida, parecía como si todos se estuvieran alejando de mí.
— ¡T/N!— llamó mi atención antes de que pudiera salir del aula— Necesito hablar un momento con usted, ¿lo recuerda?— se aproximó a mí mientras cargaba su maleta sobre su hombro derecho.
— Cierto. Disculpe, señor Kim— hice una leve reverencia, saliendo de clase junto a él.
— No se preocupe— rió levemente, cerrando la puerta del aula con su llave color azul.
Lo miré detenidamente, sintiéndome algo nerviosa y rara al oír hablar al joven profesor en mi propia lengua, pues acostumbraba a oírlo hablar más que inglés.
— ¿Qué tenía que decirme?— mi tono no era muy emotivo, sinceramente no estaba muy interesada en el tema.
— Hablaremos en mi despacho, allí no habrá nadie que pueda molestarnos— informó, caminando por el pasillo de forma firme y segura.
— Sí— asentí en un rápido movimiento de cabeza, siguiéndolo a paso acelerado— ¿Y de qué quería hablar, señor Kim?— pregunté una vez entramos en lo que supuse que era su despacho.
Se veía tan ordenado e impoluto. Todo estaba en su sitio, ni el más mínimo objeto faltaba en su respectivo lugar. 'Me gusta saber que el señor Kim es pulcro' me dije interiormente, prestando atención a cada pequeño detalle.
— Hoy ha estado algo distraída— cerró la puerta tras él— ¿Ocurre algo que le produzca esa angustia que no la deja estar tranquila?— me preguntó con cierta preocupación, sentándose en la silla de cuero frente al escritorio.
— Oh, no. No es nada, señor Kim— le regalé una nerviosa sonrisa— Simplemente me encuentro algo sola al no tener a mis amigos aquí— reí, restándole importancia al asunto mientras buscaba la primera excusa que se me vino a la mente.
— No se preocupe. En cualquier caso y, aunque suene algo extraño, me tiene aquí para lo que quiera o sea necesario— sonrió, mostrando sus tiernos hoyuelos mientras se levantaba y extendía sus brazos hacia mi dirección.
— Muchas gracias, señor Kim— acepté su abrazo, sintiendo sus brazos rodear mi cuerpo mientras yo escondía mi avergonzado rostro en su pecho— De verdad, se lo agradezco mucho.
— Llámame Namjoon— me habló informalmente, dejando un pequeño beso sobre mi cabello, pues aún no nos habíamos separado de aquel abrazo.
— No es necesario, seño...— el ruido de la manilla de la puerta se hizo presente, interrumpiendo mi oración.
— Señor Kim, quería preguntarle sobre la cla...— el desconocido alumno nos miró perplejo.
El muchacho parecía realmente sorprendido con la escena que estaba presenciando, y tampoco se lo iba a echar en cara, es decir, un profesor estaba rodeando mi cintura con delicadeza, dejando un leve besito sobre mi cabeza mientras yo escondía mi algo humedecido rostro entre su pecho.
— Yo... No quería molestar, lo siento.
Y sin más que decir, cerró la puerta nerviosamente
— Genial— murmuró con sarcasmo, alejándose de mí a pasos lentos— Perdón— rascó su nuca, no muy seguro de sus actos.
Lo que me extrañó bastante. Por lo que había visto hasta ese entonces, el señor Kim siempre sabía cómo actuar en cualquier ocasión, dando la mejor y más sincera respuesta o solución ante ello.
— No se preocupe, no sería el primer rumor falso que corre sobre mí— le dediqué un cálida sonrisa, intentando tranquilizarlo— Además, dentro de dos semanas, como mucho, habrá un motivo diferente con el cual murmurar por los pasillos— me encogí de hombros, acomodando mi maleta sobre mi hombro.
— Eres increíble— susurró entre risas— Me pareces tan distinta al resto— sonrió, acercándose a mí para poder agarrar mi mochila y dejarla sobre su mesa— Y eso me agrada— confesó con un leve rubor pintando sus mejillas.
— Gracias, Namjoon— reí levemente, sentándome en la silla al otro lado del escritorio, viendo como el anterior mencionado imitaba mi acto— ¿Tenía que decirme algo más?— pregunté al no oír palabra por su parte, pues no quería que se formara un silencio incómodo.
— Sí, querría preguntarte dos cosas. Una. ¿Podrías hablarme informalmente?, no me gusta esta tensión e incomodidad— rió a carcajadas.
‹Sus hoyuelos son realmente tiernos. Lucen bien en él› pensé, siguiéndole la risa pero de forma más bajita.
— Y dos. Esta semana estaba pensando en hacer un trabajo en clase, pero aún no hay demasiado planeado al respecto y lo poco que hay no puedo explicarlo ya que es confidencial. El caso es... ¿te gustaría ayudarme con él?— me pidió amablemente, esperando por una respuesta— No estás obligada, ni mucho menos, por algo te pregunté— me remarcó ante la duda.
— ¡Claro que quiero!— sonreí ampliamente, sintiendo la emoción recorrer cada uno de mis sentidos— Será un placer trabajar con usted, quiero decir, contigo— reí una vez más— Me costará adaptarme, lo siento.
— Tranquila, es normal— revolvió mi cabello, levantándose de la silla para después dirigirse hacia su armario— Aquí está lo necesario— me entregó un sobre grande, color marrón clarito en el que ponía 'English work 2019'.
— Muchas gracias— acomodé mi pelo, sintiendo mis mejillas teñirse de un leve rosa.
— You're welcome, pretty— acarició mi mejilla por un par de segundos, provocando que éstas empezaran a arder y mis manos apretaran con fuerza el sobre que había entre mis manos con nerviosismo. [De nada/No hay de qué, bonita]
Agradecí que el timbre sonara, interrumpiendo mis algo nerviosas palabras.
— Ya es hora de irse, no quiero que llegues a clase por mi culpa— rodeó mis hombros con su brazo.
— Pero me pondrán falta por no haber asistido a la clase anterior— le comentaba mientras caminamos por el largo pasillo.
— No te preocupes, justificaré tu falta en cuanto llegue al departamento de lenguas extranjeras— sonrió, abriendo la puerta de clase, donde todos mis compañeros miraron con determinación cada uno de nuestros movimientos.
Habíamos llegado un par de minutos tarde.
— Gracias, Namjoon— hice una reverencia antes de caminar cabizbaja hacia mi sitio, sintiendo la mirada de todos que me observaban de forma aún más extraña que antes, murmurando el por qué lo trataba informalmente.
El señor Kim pasó frente a los alumnos para explicarle al profesor de matemáticas el motivo de mi ausencia, a lo que este asintió con un leve movimiento de cabeza y volvió a sentarse en su sitio.
— See you— se despidió de la clase con una bella sonrisa, sacudiendo su mano hacia ambos lados mientras cerraba la puerta detrás de él. [Nos vemos]
Y en cuanto se fue, todos volvieron a murmurar lo más bajo posible, dándose la vuelta en sus pupitres para seguir cuchicheando sobre mí, como si yo no me diera cuenta de ello.
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Blood Tears | BTS
FanfictionLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
