CAPÍTULO 4

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Soy Kim Seokjin. Llámame Jin, me es más cómodo. Soy el hermano mayor, yo me encargaré las responsabilidades cuando nuestros padres falten— se presentó el chico de hermoso rostro y cabello castaño, quien me sonrió amablemente.

Su rostro era una maravilla, tan liso y suave como el de un bebé, que contrastaba con sus pronunciados rasgos. Lucía responsable y encantador. Me sorprendió lo amable y formal que había sido.

— Puedes llamarnos como quieras— habló uno de ellos, mostrando su cuadrada sonrisa— Encantado. Soy Kim Taehyung, me puedes llamar Tae, Taehyung, tú dirás— habló de nuevo con una sonrisa geométrica y un notorio rubor pintando sus mejillas.

— Igualmente— le devolví la sonrisa, admirando su bello y perfecto rostro ante mis ojos.

¿Esto era otro de mis sueños?

El chico era sinónimo de perfección. Su rostro era totalmente simétrico a primera vista, sus facciones eran ligeramente marcadas, se notaba que aún le faltaba crecer un poco, pero se veía a leguas esa belleza que llevaba consigo. Me habría gustado perderme un poco más en la profundidad de sus ojos, pero su castaño cabello cubría parte de estos. Sin embargo pude darme cuenta de lo penetrante que era su mirada.

— Soy Min Yoongi. Llámame Yoongi, no me gustan las formalidades— habló el muchacho de piel nivea y ojos gatunos mientras mordía su labio con disimulo.

Yoongi tenía las hormonas algo desatadas, no nos vamos a engañar, y como él, unos cuantos más.

— Vale— contesté algo nerviosa, la mirada de ese chico me hacía sentir inferior, por eso es que no pude evitar tartamudear ante su aura intimidante.

— Park Jimin, llámame Jimin. Un placer— se presentó el más bajito con una gran sonrisa, lo que provocó que sus rasgados ojos lo hicieran también, rodeando mi cuerpo en un gran abrazo.

Era guapísimo y destacaba sobre el resto por su rubia melena, aunque, sin duda alguna, lo que más me llamó la atención fue su preciosa sonrisa, casi tan dulce como la fragancia que llevaba consigo. Olía tan bien.

— Encantada— reí por su afectuoso acto, correspondiendo con un pequeño sonrojo sobre mis mejillas.

— Yo también quiero un abrazo.

El adorable chico de peculiar sonrisa, Taehyung, se paró delante de su hermano y me miró casi pidiéndome permiso.

— Ven aquí— con una sonrisa en mis labios, extendí mis brazos.

El chico prácticamente se lanzó hacia mí para abrazarme y se quedó varios segundos sosteniendo el amarre. Podía oír su acelerada respiración chocar contra mi cuello y eso me puso más nerviosa de lo que ya estaba. No estaba incómoda, todo lo contrario, me sentía acogida en sus brazos.

— No la agobies, pobrecita.— habló uno de los hermanos entre risas— Soy Jung Hoseok, puedes llamarme Hobi o Hoseok si aún no te sientes con la suficiente confianza— me dedicó una gran y perfecta sonrisa, la cual me cautivó al momento.

Su sonrisa era perfecta, de esas totalmente alineadas, podría jurar que hasta podía ver un brillo en ella. Hoseok era apuesto, sin duda alguna.

— Vale, Hobi— asentí poniendo énfasis en el apelativo con gracia y timidez, aquel que él mismo se había puesto.

El mencionado soltó una carcajada y, seguidamente, dejó paso al siguiente muchacho. Uno más alto y moreno que el resto, con el pelo castaño oscuro y los ojos afilados. Al principio me sentí acobardada por su filosa mirada, pero en cuanto me sonrió y vislumbré aquel par de hoyuelos sentí mi corazón deshacerse.

— Soy Kim Namjoon, puedes llamarme Nam, Namjoon, Joon. Lo que prefieras— me extendió la mano, la cual estreché con gusto.

Su voz era profunda pero su expresión se veía tan encantadora que era imposible mirarlo con otros ojos que no fueran llenos de amor.

Después de una pequeña charla se alejó volvió junto a los demás. Todos mantenían una alegre conversación entre ellos. Los miré desde lo lejos e intenté recordar el nombre de todos ellos, repasando uno a uno.

Jin, Yoongi, Tae, Jimin, Hoseok, Namjoon... ¿Seis? No podía ser. Estaba más que segura de que había contado siete chicos cuando los vi bajar por las largas escaleras.

Los conté mentalmente y, cuando llegué al número siete me di cuenta. Ahí estaba. Había un chico al fondo, escondido tras sus hermanos. Apenas podía ver su oscura cabellera, pero me fue suficiente para confirmar que estaba allí.

Jin se dio cuenta de que faltaba por presentarse el más pequeño de todos, así que no dudó en alertar a los demás, que dejaron paso al pelinegro de mejillas sonrojadas. Se separaron a la vez, dejando al joven en el centro.

— Jungkook, preséntate— Taehyung lo empujó ligeramente hacia mí, revoloteando su cabello para darle algo más de confianza al menor.

Éste lo miró de mala manera a mis espaldas, maldiciendo al castaño en voz baja antes de darse media vuelta y mirarme.

— Soy Jeon Jungkook, llámame Jungkook, por favor— susurró, clavando su mirada en el suelo para evitar cruzarse con la mía mientras hacía un par de reverencias de forma casi hermética.

— Un placer. ¿Puedo llamarte Jungkookie si así me lo permites?— intenté mirarlo, dejando aquel comentario en el aire para poder animarlo un poco más.

Se veía tenso, no incómodo, sólo un poco nervioso, así que quise relajar el ambiente dejando caer esa pregunta con un tono agradable y bromista. Pensé que de esa manera se daría cuenta de que no debía temer por hablar conmigo.

— Sí, claro— asintió con una sonrisita, dejando que el color subiera a sus mejillas nuevamente.

No me lo podía creer. Su sonrisa era adorable, sus dientes tenían una similitud asombrosa a la de un tierno conejo. Me había parecido adorable antes de eso, pero después de apreciar como se formaba esa linda sonrisa en su rostro no pude evitar sonrojarse yo también. Se veía precioso.

— Le cuesta hablar con las chicas, con los desconocidos en general— confesó el más bajito.

La sala se llenó de risas por ese inesperado comentarios , excepto la de Jungkook, el cual se dedicó a darle un toque de atención a Jimin, golpeando bruscamente el hombro del mayor.

— ¡Hyung!— se quejó totalmente avergonzado, cruzándose de brazos para mostrar su malestar.

— ¿Qué? ¿Acaso es mentira, Jungkookie?— le contestó con burla, sobando la parte que anteriormente había sido golpeada por el menor.

Y, una vez más, la sala se llenó de sonoras y contagiosas carcajadas.

Blood Tears | BTS Donde viven las historias. Descúbrelo ahora