CAPÍTULO 22

2.1K 125 16
                                        

POV. T/N (Normal)

Me desperté rascando mis ojos con un fuerte y extraño dolor en toda la parte baja y abdominal de mi cuerpo. Grandes punzadas en mi cabeza me advirtieron de que algo no iba bien. No podía recordar nada del día anterior.

¿Acaso había recibido algún golpe o me había caído?

— Oh, ya has despertado. ¡Buenos días!— escuché a un tímido y contento Taehyung a los pies de aquella desconocida cama mientras observaba toda la habitación con determinación.

— ¿Dónde estoy?— murmuré con temor, poniendo una mano sobre mi frente al sentir leves pinchazos en ella, sentándome al instante.

— Es una larga historia. Verás. Eh...

Intentó explicarse pero no hacía más que jugar con el borde de su pijama, retorciendo la camisa a rayas mientras las pocas palabras que pronunciaba salían con dificultad, podría jurar que incluso con nervios.

— Taehyung, ¿qué hago aquí?— mi tono de voz se volvió más serio a medida que la expresión del chico se volvía cada vez más nerviosa— Ve al grano— murmuré con cierto temor.

— En pocas palabras...— respiró profundamente antes de confesarse— Digamos que ya no eres virgen— concluyó su rápida y nerviosa explicación para después sentir sus mejillas teñirse de un rojo carmesí.

El castañito se veía triste. Se encontraba parado frente a la cama, mirando al suelo mientras rascaba su nuca con cierta incomodidad. Podría jurar que sentía la decepción reflejada en sus ojos.

— Ah, bue... ¿¡Qué!?— me levanté bruscamente, ignorando el gran ardor de mi zona baja.

— Esto... Es que... Yo... Tú... Me lo pediste y...— su rubor aumentó en cuestión de segundos, viéndose totalmente inocente.

— ¡Imposible! Yo nunca le sería infiel a Gyeomie— murmuré con un gran nudo en mi garganta, sintiendo como mis lágrimas amenazaban con recorrer mis ardientes mejillas.

— No lo fuiste. Porque...— dejó la frase en el aire, siendo incapaz de pronunciar dichas palabras— Yo. Yo...— susurró entre un triste llanto, acabando su explicación entre sollozos— Quizás te echara algo de alcohol en el té que te ofrecí ayer— empezó a llorar desconsoladamente, limpiándose las lágrimas de sus rojas mejillas, cosa que no le sirvió de nada ya que salían unas nuevas con cada vez más frecuencia.

— No puede ser— mis ojos empezaron a humedecerse en exceso.

Me sentía perpleja, culpable y triste por haber permitido que algo así sucediera. Me levanté con dificultad, mirando mi reflejo en el gran espejo junto al armario de su habitación. Mi cuello estaba marcado por pequeños hematomas y algún que otro arañazo por mi espalda.

— No se en qué estaba pensando. De verdad que lo siento— el chico se acercó a mí, queriendo posar su mano sobre mi hombro para darme apoyo, pero se lo impedí empujándolo a un lado.

— ¡No! ¡Déjame! No quiero que te acerques más a mí— grité con miedo, saliendo de la habitación para empezar a correr escaleras abajo. 

Finalmente, aún algo desubicada, garré mi bolso y salí de la casa precipitadamente mientras limpiaba las lágrimas de mis ojos, intentando centrar mi atención en la acera, pero para mi mala suerte estaba tan concentrada pensando en lo que había pasado hacía unas horas atrás que no me di cuenta de que había un chico caminando en mi dirección, con el teléfono en sus manos, totalmente distraído. Al encontrarnos acabé chocándome con él accidentalmente. 

— ¿Estás bien?— habló el muchacho, quien me ayudó a recoger lo que se me había caído al suelo.

— Sí. Perdóname, por favor— volví a agarrar mi bolso con temor, apretándolo entre mis brazos con fuerza.

Blood Tears | BTS Donde viven las historias. Descúbrelo ahora