CAPÍTULO 99

37 3 0
                                        

Jimin y Yoongi se miraron el uno al otro después de haberme explicado con detalle toda la historia que había detrás.

Me dijeron que tanto Jimin, Jungkook, Hoseok, Namjoon y el chico que apenas vi un par de veces, Jin, no eran mis amigos, sino mis hermanastros. Que habíamos crecido juntos, que habíamos compartido todo, que yo era parte de su familia.

No podía creerlo. Era como si me hubieran arrancado el suelo de debajo de los pies. No podía recordar nada de eso, nada que me diera una pista de que eso era cierto. Nada de lo que acababa de escuchar encajaba con mis recuerdos, o la falta de ellos.

Me sentí traicionada, engañada, confundida. ¿Cómo no me habían dicho hasta ahora que ellos eran quienes tanto había estado buscando?

Compartí mi tristeza con ellos desde el inicio, les dije que no sabía dónde estaban mis hermanastros y nunca se atrevieron a contarme toda la verdad hasta ahora.

Sin embargo, en medio de esa tormenta de sentimientos, también emergió una extraña emoción. Una emoción de satisfacción por haber encontrado algo que había estado perdido. Me di cuenta de que esos siete chicos que había conocido eran mucho más que mis amigos. Eran mi pasado.

— No me lo puedo creer— fue lo único que pude pronunciar. 

No sabía qué decir, estaba aturdida y aún no había acabado de procesar esa avalancha de información que me había caído encima.

Me dejé caer en el sofá, sintiendo cómo todas estas revelaciones se asentaban en mi mente, desencadenando un huracán interno de preguntas. ¿Cómo había llegado a ser posible? Cerré los ojos brevemente, dejando que las imágenes entrelazadas de nuestro pasado compartido fluyeran a través de mis recuerdos. 

— Sé que debería habértelo dicho, pero...—empezó Jimin, quien se acercó a mí con la mirada apenada— Juramos que no íbamos a decir nada, que empezaríamos de cero por tu bien. 

Una mezcla de enojo y tristeza cruzó mi rostro por un instante, pero la emoción se desvaneció cuando consideré todo lo que ellos también debieron haber enfrentado. No fue una decisión que tomaran a la ligera; probablemente se habían sentido atrapados en un dilema insoportable.

— Está bien, lo entiendo, aunque eso no cambia que todavía sienta dolor por no haberlo sabido antes —suspiré con desolación, envolviendo a Jimin en un abrazo reconfortante— Pero, insisto, ¿cómo se relaciona todo esto con Mina? ¿Por qué me lo están diciendo ahora?— pregunté una vez nos separamos.

Yoongi retomó la palabra, arrojando más luz sobre la situación.

— Porque si queremos rescatar a esa chica, necesitaremos la ayuda de todos ellos —volvió a hablar Yoongi con seriedad— Ese hombre del que te hablé... —hizo una pausa calculada— Creo que no es humano. Desde el principio, percibí un aura extraña en él, por eso lo seguí, y mis sospechas se confirmaron cuando me di cuenta de que no podía escuchar sus pensamientos. Es la primera vez que me ocurre con alguien —confesó, su semblante adquiriendo un matiz sombrío y preocupado.

— Si no lo detenemos, habrá más desapariciones —afirmó Jimin— Tenemos que actuar rápido y ponerle fin.

Un nudo de ansiedad se formó en mi estómago mientras procesaba toda la información. Sus palabras dieron paso a un temor que se había escondido en las sombras de mi mente.

— ¿Eso significa que...? —comencé a murmurar, dejando que el miedo emergiera a la superficie— ¿Hay más vampiros? —pregunté, mi voz temblorosa.

— Sí, y me temo que no son de los buenos. —Yoongi se remangó antes de sacar el teléfono de su bolsillo. 

Yoongi marcó el número al que deseaba llamar y esperó con ansiedad mientras el tono sonaba en la línea. Finalmente, el chico respondió y Yoongi comenzó a explicar la situación sin adentrarse en demasiados detalles.

Blood Tears | BTS Donde viven las historias. Descúbrelo ahora