Después de la ronda de presentaciones empecé a deshacer el equipaje. Tenía que instalarme lo antes posible y eso consistía en mover cientos de cajas de un lado a otro. Por suerte no eran muchas las que tenía que llevar.
Algunos de los chicos me ayudaron, y otros...
— Aparta eso de ahí— el de tez pálida señaló una caja en medio del gran pasillo, al parecer le estaba molestando en su trayecto a la habitación.
— Ey, calma. Ahora la quito— hice una ligera mueca, dejándolo pasar mientras arrastraba la caja a un lado para que pudiera seguir por su camino.
— Ya la llevo yo, no te preocupes— habló Jimin esta vez, quien me sonrió dulcemente y agarró la caja con suma facilidad.
— Yo también te ayudaré. Hay muchas cajas— el menor de todos se excusó de forma nerviosa, rascando su nuca mientras portaba un par de cosas sobre sus brazos.
No creí que tuvieran tanta fuerza.
— Muchas gracias, de verdad, pero no hacía falta— agradecí con una reverencia, llevando las cajas hasta mi habitación.
— Un placer— el rubio dejó la caja con mis pertenencias sobre la cama, justo donde le había indicado que la pusiera.
— ¿Ves? Ellos sí ayudan, no como tú— le hice burla al señor Min aguafiestas Yoongi mientras sacaba mi lengua en su dirección.
Sus actos no me molestaron tanto como podría haberlo hecho con cualquier otra persona. Sabía que debajo de esa armadura se escondía un encantador muchacho. No era más que una intuición, pero está a segura de ello.
Yoongi susurró entre dientes, intentando ocultar una pequeña sonrisita que logré descifrar pocos segundos después, pese a no haber oído lo que dijo.
— ¿Has dicho algo, Sugar?— habló el más alto, quien lo había oído todo, pronunciando aquel sobrenombre de forma increíblemente perfecta. Supuse que su inglés sería excelente.
— ¡No me llames así!— vociferó— Y yo no he dicho nada, serás tú, estás mayor— lo asesinó con la mirada, gruñendo a cada paso que daba.
— No sé si recordarte que soy menor que tú— respondió el contrario mientras una sonrisa ladina y algo burlona se formaba en su rostro— Y sabes tan bien como yo que lo que he oído.
— ¡Cállate!— los gatunos ojos de Yoongi resplandecieron de furia.
Miré la escena atónita. Yoongi parecía realmente enfurecido, tanto que me pareció ver como sus orbes oscuros se tornaban cada vez más brillantes. Era un brillo casi rojizo.
— T/N, ¿podrías acabar tú?— pronunció Jungkook.
Seguidamente, me llevó al interior de la que sería mi habitación para no presenciar la tensa escena entre ambos muchachos.
— Claro, gracias por la ayuda— me dispuse a cerrar la puerta, pero justo antes de poder hacerlo sentí unos brazos rodear mi cintura.
— No hay de qué— Jungkook me abrazó tímidamente.
Podía escuchar su corazón latir con fuerza mientras su rostro se escondía en el hueco de mi cuello y como su respiración ahora era irregular.
‹Que adorable...› pensé al instante, sonriendo de forma inconsciente mientras correspondía a la muestra de afecto.
— Ahora vengo— dijo, separándose de mi cuerpo lentamente.
Jungkook cerró la puerta tras de sí y pí sus pasos alejándose por el pasillo. Yo seguí ordenando el contenido de las cajas durante una media hora, después me cansé y decidí sentarme en el borde de mi nueva cama.
ESTÁS LEYENDO
Blood Tears | BTS
FanfictionLa vida de T/N era agradable y tranquila. Vivía con su madre a las afueras de una ciudad desde que la mujer se separó de su antiguo marido. Sin embargo, de forma inesperada, la madre de la muchacha decide casarse con un hombre con el que mantenía un...
