—¡NO LO QUIERO VOLVER A VER NUNCA MÁS EN MI VIDA!— gritó enfurecida por la violación a su privacidad.
—¡BETTY! ¡MI VIDA! ¡BETTY!— gritó tratando que no se vaya.
Pero antes de que esas palabras lleguen a la conciencia de Betty, esta se apagó.
Lo último que sintió fue un mareo y se desvaneció para delante, con la conciencia perdida.
Armando, espectador, corrió a su lado, gritando su nombre.
—¡BETTY! ¡¿QUÉ LE PASÓ?! ¡¿QUÉ LE HICE?!
Todos los que estaban allí empezaron a preocuparse y llamaron a una ambulancia. Mientras tanto, Armando abrazaba fuertemente a Betty contra él, rogando que cobre la conciencia de nuevo, aunque sea para insultarlo, pero estos minutos donde ella no estaba consciente lo estaban matando.
Gritó porque se apurara esa ambulancia pero igual se le hacía eterno.
Hasta que llegó.
La arrebataron de sus brazos para la camilla y él no se soltó de ella —con el diario de ella en su saco—, llorando y preguntando a los doctores si estaba bien.
—Señor, sus signos vitales están bien, por favor, tranquilícese que en el hospital la ausculturán profundamente, pero en principio, no es más que una subida de presión...— explicó en la ambulancia.
Al escuchar "subida de presión" supo que era su culpa, que ese conflicto lo causó él, pero él necesitaba recuperarla, él era capaz de matarse si su vida no era con Beatriz.
Al llegar al hospital la separan de ella, y a pesar de que gritó y amenazó, nadie le hizo caso y lo dejaron en la sala de espera.
Pasaron tan solo 15 minutos cuando el médico salió a hablarle.
—Señor, tranquilícese, ¿usted es pareja de ella?— preguntó el médico.
Armando pensando que si decía que no, no le dirían nada, miente.
—Soy su pareja, si. ¿Qué tiene?— respondió angustiado.
—Entre conmigo, tengo que darles esta noticia a ambos...— señalando con la cabeza, le indicó que lo siga.
Pasaron por el frío pasillo, que tenía un foco a punto de quemarse, parpadeando lentamente, como si calculara el tiempo, sabiendo que ese pasillo era un tiempo que pasaba lento para quienes tenían personas dentro de aquellas habitaciones.
Al llegar a la habitación 201, el Doctor abre la puerta e ingresan.
—Hola, señorita Pinzón, soy el Dr González, su médico. He traído aquí a su pareja porque esta es una noticia que ambos deben escuchar...— Armando sin dudarlo se colocó al lado de Betty y le agarró la mano, le vió los ojos y los notó agotados, miró al médico como preguntándole—. Está un poco sedada... Es para controlar su presión, por eso se puede sentir adormecida, con sueño e incluso mareada...
—Dr, por favor, dígame qué tengo que me muero de la angustia...— gimoteó Betty.
—Señora, usted está embarazada de tres meses, y lo que ha ocurrido hoy pudo haber sido una tragedia, una presión tan alta como la que tuvo pudo producir un aborto. Ahora el feto no corre peligro, pero debe controlarse la presión seguidamente...— le dijo lentamente para que procesaran la noticia.
Armando sintió una alegría jamás sentida, jamás esperó sentirse como se sentía en ese momento... Pletórico de felicidad, con una luz al final del camino, con una oportunidad de poder arreglarse con Betty...
En cambio, Betty, a pesar de estar sedada, sintió que el mundo se le derrumbaba.
Desde ya amaba a ese ser, pero estaba tan herida que no sabía qué hacer, qué decidir, no sabía cómo continuar, menos sabiendo que fue producto de un engaño.
La concepción de ese bebé estaba anotado en un diario que rompió en mil pedazos al padre de la criatura, por una historia que rompió a la madre por culpa del padre... Si en algún momento ese bebé se enterase...
No podía pensar, no podía reaccionar, hasta que Armando habló.
—Mi amor, estoy feliz, feliz. Te juro que esto es una oportunidad para que te pueda demostrar que yo cambié, de verdad. Seguro necesitas tiempo para pensar y te lo respetaré, pero no me alejes, yo te amo, a tí y a este bebé... Los amo con todo lo que tengo y todo lo que soy, y te lo voy a demostrar... —le dijo emocionado, le besó la frente y la miró.
—Yo... Yo no sé qué decir... Necesito... Necesito tiempo, espacio... Necesito estar bien lúcida... Pero no lo pienso apartar de ésto... Usted es tan responsable como yo de esta situación... Pero... Necesito aclarar mi mente... Pensar en el bienestar del bebé... Deme espacio, deme tiempo... Necesito... Necesito hablar con alguien, con doña Catalina de ser posible... Necesito desahogarme... —dijo agotada.
Armando asintió, comprendiendo.
Cuando el médico se acerca a Armando, le pega unas palmadas en la espalda para felicitarlo, pero esas palmadas fueron suficientes para que él se queje de dolor.
—Disculpe, doctor... Es que, hace un tiempo tuve una pelea... En un bar... Me rompieron unas costillas, creo... Nunca me atendí, no quise... Pero, quiero que me revise, quiero estar óptimo para cuidar de mi mujer y de mi hija... Estoy seguro de que es una niña... —sonrió emocionado.
El médico asintió, y despidiéndose de una estupefacta Beatriz, va con el doctor a hacerse unos RX y saber cómo proseguir.
Por el efecto del sedante, se durmió.
En ese tramo de tiempo, Armando recibió atención médica y por suerte todas las lesiones estaban curadas por sí solas, pero para una recuperación más rápida le dieron un par de recomendaciones y antiinflamatorios.
Al volver a la habitación, la ve dormida en paz, acerca una silla y besa el vientre de ella.
—Mi bebé, te prometo que crecerás en una familia feliz, que tus papás superaremos ésta situación... Y quiero que sepas que, a pesar de todo, fuiste creada con muchísimo amor... Te amo, te protegeré y todo lo que soy y tengo es tuyo desde y para siempre... —musitó en su vientre, lo acarició y se acomodó mejor en la silla.
Agarró la mano de Betty y, apoyado en la camilla, se durmió.
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A la mañana siguiente, Betty recibe la llamada preocupada de sus padres por no haber vuelto a dormir a casa, les dijo que tuvo que estar en la empresa, pero a su mamá le dijo que estaba con Armando, solucionando sus problemas.
Al finalizar esa llamada, llama a Catalina para aclarar sus pensamientos. Intertanto, Armando le cuenta a Betty la época en la que volvió con Marcela, la pelea en el bar, sus pensamientos y sentimientos de esos momentos... Le contó absolutamente todo, haciendo que Betty le pida perdón por haberlo hecho sufrir... Pero al final, ambos se dan cuenta que necesitaron todo lo que pasaron para llegar a este punto...
Betty le contó sobre su tiempo en Cartagena, todos sus sentimientos desde que supo de la carta y le confesó cómo se relacionó con Michel, siempre con la verdad por delante.
Estuvieron hablando durante dos horas, en las que, Betty, recibió atenciones del hospital como la comida y medicación.
Luego de hablar de todo, llega Catalina y los ayuda a superar su situación, dándole las felicitaciones por esa vida que se estaba empezando a gestar.
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Catalina se fue cuando Betty tuvo la necesidad de ir al baño.
—Mi amor, deja que te ayude, no puedes hacer esfuerzos...— le dijo Armando mientras se la echaba encima, haciendo que Betty se apoye completamente en él para el camino al baño.
Allí, Armando ayudó, para sonrojo y vergüenza de Betty, a bajarle la ropa interior y que haga sus necesidades.
Volvieron a la cama y ahí, sintiendo sus almas en paz, se besaron...
Fueron besos seguidos, llenos de pasión, ternura y amor.
Quedaría un largo camino por transitar, pero Armando y Betty, con todo hablado, superarían cualquier cosa, no importaría sus familias, porque ahora su familia era aquella que se estaba formando en ese cuarto de hospital...
FIN
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
