Mis zapatillas golpean el linóleo con el ritmo de un tambor de guerra. Esquivo a un grupo que huele a perfume barato y ríen sin imaginarse la forma en la que me palpita el corazón. La mochila me azota las costillas en cada paso, mas aumento la marcha.
En siete minutos el timbre va a sonar y necesito asegurarme de que no haya ninguna carta en mi casillero, eso es lo único que necesito.
Darek, Roxana y yo nos separamos apenas nos adentramos a los pasillos de la preparatoria. Quedamos en que cada uno revisara su casillero y encontrarnos en el mismo punto en el que nos separamos.
Tan pronto me veo frente al casillero, levanto la mano y giro la combinación en el reloj, los dedos se me resbalan a causa del sudor. Luchando con los nervios, consigo hacer que la puerta metálica ceda. Una vez tiro de la puerta, un sobre se desliza desde adentro y cae al piso.
Dirijo la mirada al sobre de la carta. Rojo. No carmesí o escarlata, sino ese rojo espeso que queda cuando sangre viva baja por el concreto. El peón dibujado en la parte de adelante está hecho con trazos tan exactos que casi siento las estrías de la madera bajo las yemas al inclinarme a coger el sobre.
No, otra carta no.
Extrañas náuseas me azotan, un puño invisible apretándome el intestino con fuerza. La carta exhala un aroma a menta podrida, aunque segundos después descubro que soy yo imaginando cosas. Con las uñas rompo el sello de cera negra, saco el papel interior y me sorprende que sea uno tan pequeño, al leer su contenido entiendo por qué.
Palabra 10: Jaque
No se lee absolutamente nada más, hay una única palabra.
Alguien tose detrás de mí, sobresaltándome en un brinquito, cuando me giro me encuentro con la multitud que no para de moverse de un lado a otro, unos buscando a sus amigos, otros yendo apresurados a sus casilleros y unos pocos poniendo cara de asco al recibir el tropiezo de alguien más.
La hoja adherida a mis dedos palpita, eso me hace volver a poner la vista en ella. La sujeto con tanta rigidez que las uñas se me tornan blancas. Las preguntas se me empiezan a remolinar en la cabeza. ¿Qué quiere decir esta palabra? ¿Qué se supone que haga con esto? ¿Los otros también recibieron una nueva carta?
Cuando estoy por cerrar el casillero, el apretón de una mano en mi antebrazo me hace girar.
—¿Qué dice la tuya? —pregunta de sopetón Roxana, es ella la que me agarra del antebrazo, mientras que la otra mano la tiene aferrada a la muñeca de Darek. Él entonces mueve la mano y ella deja de tocarlo —. Meredith, ¿qué dice? —insiste.
No pronuncio palabra, lo que me nace hacer es subir el papel hasta ponerlo frente a ella y Darek. El par de pupilas de ambos repasan la palabra escrita en una caligrafía perfecta.
En una fracción de segundo, Roxana vuelve a ver a Darek.
—¿Qué dice la tuya?
Él mantiene la vista incrustada en el papel que sigo sosteniendo frente a ellos. Luego se mete la mano en el bolsillo del suéter y de él extrae una carta de color negro, saca el contenido de ella, así nos permite leer.
Palabra 2: Raíces
La resequedad de la garganta me toca los labios, así que me veo obligada a humedecerlos, Roxana abre mucho los ojos y sin que se lo pidamos abre el bolsillo más chico de su bolso y deja a la vista la carta forrada en el mismo sobre rojo idéntico al que he recibido yo. Entonces, con los dedos temblando, ella pesca el papel de adentro y lo saca.
Palabra 1: Las
—Tenemos que hablar con los otros, cada carta tiene una palabra —opina Darek como si no se diera cuenta de que Roxana y yo estamos paralizadas por el temor de no saber qué es lo que puede significar todo esto.
ESTÁS LEYENDO
No acercarse a Darek
Teen FictionMeredith desde que tiene uso de razón, conoce la existencia de Darek Steiner, aunque ha estipulado una regla bien marcada en su vida: NO ACERCARSE A DAREK. Darek, por su parte, no tiene idea de quién es Meredith, pero..., ¿qué ocurriría si por un j...
