En cuanto giró la llave en la cerradura, me metí en el baño, con el puño apretado contra la boca. No había tenido tiempo de dejar el consultorio, porque habría caído directamente en los brazos de Janne. Por suerte, no dejé cerrada la puerta por dentro, así que no sospecho echó nada.
Mi madre entró por el zaguán, escuché sus pasos y el clac hueco de las muletas cada vez más cerca. Se paró junto a la puerta del baño.
Con sumo esfuerzo, contuve la respiración y cerré los ojos, mientras en mi cabeza giraban las imágenes. Aquello de lo que Janne se había enterado por etapas a mí me cayó encima en unos minutos. Tenía la sensación de que iba a reventar. Pensé que si Janne abría la puerta en ese momento, yo saltaría por los aires en miles de pedazos. No la abrió. El sonido de las muletas empezó a escucharse por el parquet de nuevo, y se alejó en dirección al despacho.
Me apoyé en el lavabo. En un estado febril repasé en mi mente si había vuelto a dejar en su lugar las cosas del despacho; si hice alguna estupidez; si me había delatado por alguna otra cosa. Y entonces me di cuenta de quede nada me servía reflexionar...
Presioné la manija de la cerradura en cámara lenta y pasé por el zaguán, de la manera más silenciosa que pude.
No había moros en la costa. En tres pasos estuve en la puerta y salí. Fue mucho más fácil de lo que había pensado. Cuando cerré la puerta detrás de mí, sonó el timbre. Fue un sonido agudo, estridente. Me encogí, solté la manija y me lancé escaleras abajo, sin voltear. Llegué hasta el segundo rellano y entonces lo vi.
Sobre mí escuché un chirrido: Janne había abierto la puerta del consultorio. En mi cabeza surgió un pensamiento: "Ya puedes estar tranquila, él ya llegó".
Lucian se detuvo dos escalones más abajo. Se me quedó mirando frunciendo sus negras cejas, pero esta vez no había miedo en sus ojos, sino una franca hostilidad.
Pasó a mi lado sin decir una palabra, y siguió subiendo. Todavía pude escuchar la voz de Janne. Luego oí que se cerraba la puerta y quedé sola en las escaleras.
Afuera había comenzado a lloviznar; era una lluvia que no caía en gotas sino en hilos finísimos. O quizá no; entrecerrando los párpados, miré el velo gris que caía frente a mis ojos. "Estos no son hilos, Rebecca. ¡Está lloviendo cintas!" Así es como se dice, al menos en alemán. En inglés se dice: Its ranning cats and dogs (llueve gatos y perros). Levanté la cabeza y me quedé mirando la lluvia. "Gatos y perros", pensé, "¡que descabellada expresión!". Me puse a pensar que si a alguien le llovieran gatos y perros en el pleno rostro sentiría bastante dolor. La "lluvia de cintas", por el contrario, apenas sí la sentía, o prácticamente no. Sencillamente una quedaba mojada. Todo estaba solo húmedo: las calles, los autos y la hoja azul cielo que se encontraba en la acera y que daba la impresión de estar tan sola. ¿Estarían también mojadas las letras de ese volante o se habían vuelto borrosas? Me incliné y lo tomé. Se percibían todavía con claridad.
Se limpian ventanales desde 1.99 euros —se leía caracteres gruesos sobre el papel azul cielo—. ¿Desea una solución confiable para la limpieza de las ventanas de su oficina o desea sencillamente ventanas limpias en su hogar? ¡Entonces llámenos! Nuestros afables y confiables limpia vidrios que hablan alemán le ofrecen limpiar sus ventanas desde 1.99, IVA incluido.
Ventanas limpias desde 1.99 euros. ¡Uf qué ganga! Limpiar ventanas es un trabajo duro y peligroso, sobre todo cuando se tiene que hacer en un piso alto. Un volante como este era importante. Mucha gente debería enterarse. ¡Este volante tenía que pegarse en muchas, muchísimas entradas de casas!
Yo sabía pegar volantes, pues lo había hecho a menudo en la primaria con Suse, para su madre, cuando los seminarios sobre gestión del tiempo todavía no eran conocidos. Nos pagaban a Suse y a mí cinco centavos por volante repartido, y habíamos caminado ufanas por las calles hasta concluir la repartición. Esta vez Suse no estaba aquí, así que tendría que hacer el trabajo yo sola. Metí el volante bajo mi chaqueta y me dirigí a la esquina de la calle, donde estaba un servicio de fotocopiado.
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Lucian (TERMINADA)
Teen FictionUna joven se enamora de un hombre que parece ser un vagabundo, y están unidos por algo: él es su ángel guardián, pero no recuerda nada porque padece amnesia. Lo único que sabe es que cada sueño que Lucian tiene sobre Rebecca, se hace realidad...