33.¿Disculpa?

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Luce me había convencido de escucharla, así que ambas habíamos bajado a la cocina para que mis amigos no interrumpieran.

-¿Y? -me crucé de brazos.
-Perdón -susurró.
-¿Qué? -me reí -acabas de golpearme e insultarme ¿y de la nada vienes a decir eso?
Bajó la mirada.
-Sé que no me creerás tan fácil pero me arrepiento de lo que dije enfrente de todos. Además el director me explicó las razones de por qué te dieron la beca y ahora creo que la mereces más que yo.
En verdad estaba sorprendida.
-Luce no sé qué creer pero creo que yo también te debo una disculpa...lo siento, debí decirte antes.
Repentinamente se acercó a mí y me tomó de las manos.
-Ya no importa -sonrió -para demostrar que todo está bien quiero hacer una fiesta mañana que nuestros padres no estarán, donde tus amigos, mis amigos y por supuesto nosotras podamos convivir, será en la noche a las ocho, ¿aceptas?
-No sé...-apreté la mandíbula.
-Por favor -colocó sus manos en forma de súplica -así ambas podemos empezar de nuevo.
-Bien -le dediqué una sonrisa -y ¿puedo invitar a Jarek?
Luce se tensó.
-Preferiría que no, pero sé que es tu amigo así que si quieres -sonrió más tranquila.
-Gracias.
Entonces me dio un abrazo.
-Saldré un momento, nos vemos después... hermana.
-V-Vale -no sabía qué sentir al escuchar esa palabra.

La vi alejarse y salir por la puerta principal.
De inmediato volví a mi habitación donde ya todos se encontraban impacientes por saber lo que había pasado.

-¿Y? -preguntó Nico desde mi cama.
-Me... pidió perdón.
-¿En serio? -dijo boquiabierto.
-Si y también nos invitó a una fiesta aquí, mañana.
-Que cambio tan repentino -me miró más sorprendido.
-Lo sé -le sonreí -pero me alegro de que lo tome así.
-Es genial que se hayan arreglado tan rápido... entonces Marcos y yo mejor nos vamos -se levantó de mi cama -nos vemos mañana en la fiesta.
-Claro, cuídense -me despedí de ambos.

Observé que Jarek estaba parado junto a la ventana.
-¿Y tú? ¿por qué tan callado? -me acerqué a él.
-No creo en el cambio de tu hermana.
-¿Por qué?
-Soy un demonio Lauren, yo sé cuando las personas mienten para conseguir algo o... por venganza.
-¿C-Crees que trama algo? -dije incrédula.
Me sonrió.
-Da igual, yo estaré aquí mañana por si las dudas.
-Bien...
-¿Solo eso? -me miró malévolo.
-Si.
-De acuerdo -rodó los ojos.
-Jarek ya puedes irte -sonreí -bajaré a comer algo.
-Yo también voy -se acercó a la puerta.
-No estás en tu casa -reclamé.
-Tú misma dijiste que eres como mi hogar.
Suspiré.
-Esta bien, solo porque ya estoy más tranquila.

Bajamos a la cocina y Jarek se sentó en un banco mientras yo sacaba algunas cosas del refrigerador.
-¿Si quieres comer algo? -pregunté por cortesía.
-A ti -me miró juguetón.
-Te daré un sándwich -rodé los ojos.
-Aguafiestas.
-No te cansas de molestar ¿verdad? -comencé a hacer su sándwich.
-No, nunca ¿no te cansas de contenerte y hacer como que no te provoco nada?
Lo observé.
-¿Qué te hace pensar que me estoy conteniendo?
Se rió.
-He visto como me miras Lauren, porque aunque lo niegues quieres lo mismo que yo, sexo.
-Deberías volver a tu hogar -me volteé a otro lado ignorando ese comentario no tan desorientado.
Me miró mal ante mi comentario.
-No sabes lo que dices.
Le entregué su sándwich e inmediatamente lo mordió.
-Imagina aguantar a varias Luce's multiplicadas por diez en maldad.
-Eso se oye mal -me senté frente a él -¿entonces qué harás después de que arreglemos el asunto?
-No sé, tal vez siga fastidiándote -sonrió.
-Ni se te ocurra -mordí mi sándwich.
-¿Qué no te la pasas bien conmigo?
-Digamos que podría ser mejor.
-Si claro con sexo.
-Oye -miré la mesa cuando una pregunta me llegó a la cabeza -¿qué tan grave es el miedo de Luce?
Se rió débilmente.
-En una escala de diez yo diría que ocho y medio.
-Eso se oye muy alto.
-No tanto, si fuera diez me preocuparía.
-¿A si?
-Hay personas que en el nivel diez llegan a ser asesinos para que su miedo no se descubra.
-¿Y el de Nico en qué nivel está?
-Como un dos -dijo indiferente.
-¿Y el de mi papá? -lo observé fijamente.
Él no contestó y solo me miró con esos ojos negros tan atractivos y muy misteriosos.
-Eso es trampa, pero te diré si tu me dices tu miedo.
-Mejor dejémoslo así -desvié la mirada. 
-Como quieras -lo vi terminar su sándwich -gracias por la comida.
-De nada -recogí su plato y lo puse en el lavaplatos.

-Buenas noches -escuché la voz de mi papá e inmediatamente volteé encontrándolo en la entrada junto a Amelia.
-Hola -los saludé a ambos.
-Buenas noches señor -lo saludó Jarek y después se acercó a Amelia -buenas noches hermosa mujer, soy Jarek.
-Buenas noches Jarek, yo soy Amelia la mamá de Luce y digamos que de Lauren -saludó ella con una dulce sonrisa.
-Pues déjame decirte que eres muy guapa.
-Gracias -se rió nerviosa.
-Hey -interrumpió mi papá -deja de coquetearle niño.
-Solo le decía la verdad -sonrió.
-¿Qué haces aquí? -le preguntó sin tacto.
-Vine a pasar un rato con su hija pero ya me iba.
-Es lo mejor -hizo un intento de sonrisa.
-Nos vemos Amelia.
-Nos vemos -respondió cálidamente.
Entonces Jarek se acercó a mí y me abrazó.
-Nos vemos mañana -susurró y después se alejó -hasta luego señor. Ah y por cierto me enteré de que mañana es su aniversario así que felicidades.
-Gracias y hasta luego Jarek.
Por fin salió por la puerta.
-Me parece un chico agradable -sonrió Amelia.
-Dile eso a mi papá -bromeé.
-No sé que le ven las mujeres, es un chico común y ya.
-Pues es muy educado y halagador -le replicó Amelia.
-Ya deja el tema -rodó los ojos.
-Alguien está celoso -bromeé
-Tú a tu cuarto -me pidió "mandón".
-Bien, hasta mañana -les dije con una sonrisa y de inmediato subí a mi cuarto.
Pocos minutos después ya me encontraba tirada en la cama.
»Ahora sé el secreto de tu madrastra« oí en mi mente.

-No me gusta esa palabra -susurré para mí al oír esa voz tan familiar.
»¿Te lo digo?«
-Todos excepto el de mi papá -le reproché.
»Ella es muy buena también, diría que como todos tiene pequeños miedos pero el principal, se lleva como un dos«
-Pues dímelo.
»Le da miedo que su hija se entere de que...
-¿Qué? -pregunté un poco curiosa.
»A veces cree que eres mejor persona que su propia hija«
Me quedé atónita.
-¿En serio?
»Si. Cualquier persona con un poco de sentido se da cuenta de ello«
-Gracias... supongo.
»Ya dejaré de molestar por hoy. Adiós«

-Adiós.
Dejé de escuchar su voz pero aquello me dejó pensativa. ¿En serio Amelia pensaba eso?
Por una parte me sentía feliz de que pensara así pero era triste por Luce.
En fin, era su hija de sangre y siempre la querría sin importar que.
Como mi mamá me quiso a mí.

DemonioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora