Atraídos como imanes, Candy y Lex se unirán para continuar siendo los mejores estudiantes del colegio sin renunciar a la libertad que el último año de bachillerato amenaza con arrebatarles.
Ambos conocen parte de la crudeza que conlleva la perfecc...
Eso es lo que ocurre cuando se descubre la realidad, ya que el mundo funciona de la misma manera que una moneda
Y cuando no se acepta que es así, es porque no se ha visto más que un pequeño pedazo de la verdad.
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—¿Por qué te has traído la sudadera?
—Tenía frío esta mañana.
—Pero no es parte del uniforme —dijo una.
—Si te la ven puesta, te van a restar la nota de actitud —advirtió la otra.
Ella se encogió de hombros.
—Da igual.
Candy entró al aula a menos cinco. Pasó de largo del grupo de chicas reunido en los asientos más cercanos a la entrada al igual que lo hizo con cuantos pudo, manteniendo la cabeza gacha en todo momento. Meredith y Bianca ya estaban con sus mesas colocadas sobre el final del aula, así que se limitó a llegar y sentarse a su lado.
—¡Buenos días, Candy!
Si fuera por ella, les hubiese respondido al instante. No obstante, sabía que antes que un saludo merecían algo más importante de su parte.
Aunque le fuese a resultar tan arduo como tragar piedras.
—Siento... —murmuró con dificultad—. Siento muchísimo lo del otro día.
No le gustaba nada exhibir su vulnerabilidad ante nadie, y menos ante personas con las que no tenía ni la menor confianza. Pero después del espectáculo que ocasionó en la última clase, no le quedaba otro remedio que aguantarse.
—No pasa nada —dijo Meredith negando con la cabeza.
—De verdad, no suelo comportarme de ese modo.
—Todo el mundo pierde los nervios alguna vez, Candy —intervino Bianca, con su rítmico timbre de voz que la hacía sonar como si cantara—. Además, nosotras también nos preocupamos por sacar buenas notas.
Su gran nivel de comprensión fue un gesto que Candy agradeció de corazón. Y aunque pudo relajarse un poco después de soltarse aquel peso de encima, no quiso dilatarlo demasiado.
—En fin, ¿habéis tenido tiempo de hacer algo ya?
Ambas asintieron.
—Hemos leído el libro y apuntado lo que nos puede servir para nuestras partes en el trabajo, ya que no teníamos mucho que hacer de las otras asignaturas.
Candy no pudo evitar sorprenderse. Esa iniciativa no era algo muy común entre los estudiantes, mucho menos en los primeros días de curso.