Atraídos como imanes, Candy y Lex se unirán para continuar siendo los mejores estudiantes del colegio sin renunciar a la libertad que el último año de bachillerato amenaza con arrebatarles.
Ambos conocen parte de la crudeza que conlleva la perfecc...
—¿Qué pasa? —preguntó de mala gana—. Ya he acabado lo que se supone que...
—No tengo ni la más remota idea de qué hace mi cara en televisión. ¡¿Me lo explicas?!
La rubia se quedó estática ante las palabras de su padre. No obstante, su expresión cambió cuando vio las imágenes difuminadas y oyó que en el canal estaban transmitiendo que "...la hija del abogado de muchas celebridades, políticos y millonarios, Nathan Lewis, es la acusada de haber subido el vídeo pornográfico a la red social de WhatsApp, junto a otro de los estudiantes del Carter's School".
—Yo no sé nada...
—¿Segura? ¡Porque relata todo lo que llevaste a cabo! —exclamó Nathan con enfado—. Hice firmar un contrato a todos y cada uno de los padres para que nada de esto saliera a la luz. ¡¿Y cómo demonios me explicas que nada de eso ha servido?!
Sandie se cruzó de brazos.
—Según tu lógica, ¿de dónde he sacado yo contactos televisivos, eh?
—Ya tienes acceso a un detective privado, así que...
—¿Qué tiene que ver eso? —masculló la rubia ante el comentario de Lex.
—Creo que mucho, ya que cuando te empeñas en hacer la vida imposible a los demás, lo consigues —respondió él—. ¿También vas a vengarte de papá por haberte castigado?
—¿Acaso esperas que tenga ganas de que pase esto después de haber ido a juic...?
—¡La más afectada es mi madre, me importa un cuerno lo que te pase a ti! —exclamó Lex.
Sandie entrecerró los ojos mientras Nathan volvía a echar un vistazo al logo de la cadena.
Si no había sido su hija, tal vez... y solo tal vez, podía saber de quien se trataba.
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Nathan esperó en el despacho de luces azules. Era el único que realmente tenía algo de vistas al exterior, ya que después del control de seguridad de aeropuerto instalado en secretaría, todo estaba cerrado por todas partes y solo cubierto con diferentes tipos de paredes aislantes, focos y escenarios con telas verdes.
—Me han informado de tu visita.
Y el abogado se volteó hacia la pelinegra de cortos rizos negros que entró por la puerta. Como siempre llevaba una blusa pegada a su escote y unos pantalones que le marcaban la cintura. Algo profesional pero provocador, como su actitud.
—Hace media hora que estoy aquí —replicó él.
—Perdona, pero aquí tenemos un cronograma de todo y no puedo tener interrupciones en mi trabajo mientras estamos en directo, como podrás entender. —Ella le ofreció una sonrisa conciliadora—. Además, necesitaba a alguien que me sustituyera...