8- prologo 4/10

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El señor Koreander miró al muchacho un momento con desaprobación y preguntó
luego:
-¿Y por qué no les partes la boca?
Bastián lo miró asombrado.
-No... no quiero. Además... no soy muy bueno boxeando.
-¿Y qué tal la lucha? -quiso saber el señor Koreander-. Correr, nadar, fútbol, gimnasia...
¿No se te da bien nada de eso?
El muchacho dijo que no con la cabeza.
-En otras palabras -dijo el señor Koreander-, que eres un flojucho, ¿no?
Bastián se encogió de hombros.
-Pero hablar sí que sabes -dijo el señor Koreander-. ¿Por qué no les contestas cuando se
meten contigo?
-Ya lo hice una vez...
-¿Y qué pasó?
-Me metieron en un cacharro de basura y ataron la tapa. Estuve dos horas llamando
hasta que me oyó alguien.
-Mmm -refunfuñó el señor Koreander-, y ahora ya no te atreves.
Bastián asintió.
-O sea -dedujo el señor Koreander-, que además eres un gallina.
Bastián bajó la cabeza.
-Y seguramente un pelota también, ¿no? El mejor de la clase con todo sobresalientes, y
enchufado con todos los profesores, ¿verdad?
-No -dijo Bastián conservando la vista baja-. El año pasado se me cargaron.
-¡Santo cielo! -exclamó el señor Koreander-. Una nulidad en toda la línea.
Bastián no dijo nada. Sólo siguió allí. Con los brazos colgantes y el abrigo chorreando.
-¿Qué te llaman para burlarse de ti?
-No sé... Todo lo que se les ocurre.
-¿Por ejemplo?

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