Sólo una pequeña sonrisa de asombro se dibujó en los labios de Atreyu al entrar en la imagen del espejo... Estaba un poco asombrado de que le resultara tan fácil lo que a otros les había parecido insuperable. Sin embargo, mientras entraba sintió un extraño y cosquilleante estremecimiento. Y no sospechó lo que en realidad le había ocurrido.En efecto, cuando estuvo al otro lado de la Puerta del Espejo Mágico, había perdido todo recuerdo de sí mismo, de su vida anterior, de sus objetivos y sus intenciones. No
sabía ya nada de la Gran Búsqueda que lo había llevado hasta allí y ni siquiera recordaba su propio nombre. Era como un niño recién nacido.
Delante de él, a una distancia de unos pasos, vio la Puerta sin Llave, pero Atreyu no se acordaba de ese nombre ni de que había tenido la intención de atravesarla para llegar al Oráculo del Sur. No sabía en absoluto lo que quería o tenía que hacer, ni por qué estaba allí. Se sentía ligero y muy alegre, y se reía sin motivo, de simple contento.La puerta que vio ante sí era pequeña y baja como un portillo, y se alzaba aislada -sin muros que la rodeasen- sobre la superficie yerma. Y la hoja de aquella puerta estaba
cerrada.Atreyu la contempló durante un buen rato. Parecía estar hecha de un material que brillaba como el cobre. Era bonita, pero Atreyu perdió el interés al cabo de un tiempo. Rodeó la puerta y la contempló por detrás, pero su aspecto no se diferenciaba del que tenía por delante. Tampoco tenía picaporte, ni pomo, ni agujero de cerradura. Evidentemente, la puerta no estaba hecha para ser abierta, ni tenía sentido hacerio, ya que no conducía a ninguna parte y se limitaba a estar allí. Porque detrás de la puerta sólo estaba la llanura extensa, pelada y totalmente vacía.
Atreyu tuvo ganas de irse. Se volvió, fue hacia la redonda Puerta del Espejo Mágico y contempló su parte trasera durante algún tiempo, sin comprender lo que significaba.
Decidió marcharse.
-¡No, no! ¡No te marches! -dijo Bastián en voz alta-. Vuelve, Atreyu. ¡Tienes que
atravesar la Puerta sin Llave!
Sin embargo, luego se volvió otra vez hacia la Puerta sin Llave. Quería mirar otra vez aquel resplandor cobrizo. De manera que se situó ante la puerta, se inclinó a izquierda y
derecha y disfrutó. Acarició suavemente el extraño material.Parecía caliente y hasta
vivo al tacto. Y la puerta se abrió parcialmente.Atreyu metió la cabeza y vio algo que antes, al rodear la puerta, no había visto al otro lado. Sacó la cabeza y miró al otro lado de la puerta: sólo la llanura desnuda. Miró otra vez por la abertura y vio un largo corredor, formado por innumerables columnas poderosas. Y detrás había escalones y otras columnas y terrazas, y más escaleras y todo un bosque de columnas. Sin embargo, ninguna de aquellas columnas soportaba nada. Porque encima podía verse el cielo nocturno.
