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Mirar por la ventanilla del avión, con su playlist preferida inundando sus oídos, parece ser la mejor manera de pasar la hora de vuelo que le queda.

Sonríe cuando a su mente regresa el recuerdo de la cara de la dependienta del dutyfree cuando ha posado sobre el mostrador esa compra de última hora. Y sonríe todavía más al imaginar la cara del gallego cuando lo vea.

Ha hablado con él hace apenas unas horas, aunque no le ha sido del todo sincera, pues, con su mejor carita de pena, le ha informado del repentino retraso de su vuelo de vuelta para el lunes por la tarde. Le ha sido ciertamente complicado no delatarse teniendo a Camila conteniendo la risa justo detrás de su teléfono, lejos del campo de visión del gallego.

Con la respiración contenida, el corazón en un puño y sin dejar de suplicar en silencio que sus sospechas fueran infundadas, al no recibir respuesta a la pregunta de quién había tras la puerta, se decidió a abrir. Todo el aire que guardaban sus pulmones salió de golpe cuando vió, en un primer y temeroso vistazo, la mueca de desagrado de la cubana ante el esfuerzo de su novio por molestarla.

—Estás muy pesadito hoy, ¿eh? —refunfuñó Camila entrando, sin esperar que la catalana la invitase, a la habitación— ¿Te parecerá bonito dejarme sola teniendo que aguantar los incordios de Canadá, no?

—No sé cómo he podido atreverme —afirmó rodando los ojos antes de abrazar al chico invitándole a pasar.

—Mientes fatal, espero que seas consciente de ello —prosiguió la cantante sentada ya, con las piernas cruzadas, sobre la cama—. Venga, habla ya.

—Yo no debe... —enmudeció a medida que la mirada de la cubana se iba intensificando. Acabó por acceder, sentada en el suelo frente a la pareja— Es por Cris, anoche pasó algo raro y no sé bien cómo manejarlo.

—Define "algo raro" —pidió la chica incorporándose más para prestar atención a la respuesta de la catalana.

—No malpienses —advirtió alzando el dedo—. Cuando os fuisteis a bailar volvió a donde estábamos, nos pusimos a hablar un rato para subsanar lo que fuera que pasase previamente y... Empecé a notarme incómoda, algo me decía que esa conversación no iba por buen camino pero no supe el motivo hasta que lo tuve puesto en bandeja —suspiró con pesar—. Me dijo que yo le gustaba, de forma muy difusa pero me lo dijo —explicó avergonzada sin atreverse a mirar a la pareja—. Me pidió perdón y yo, que no sabía ni dónde meterme, le dije que no hacía falta que se disculparse —continuó nerviosa sabiendo que no estaba sonando nada bien—. Quiero decir, no es su culpa sentir algo —argumenta mordiendose el labio— pero lo malinterpretó y... Estuvo a punto de besarme.

—Tenías razón —confirmó Camila, en inglés, mirando a su novio—. Shawn lleva toda la semana diciéndome que Cris iba detrás tuya, y yo le insistía en que no, que él sabía que tú tenías pareja y que no tenía nada que hacer. Al final Canadá ha ganado. Lo que no entiendo es qué pudiste decir para que se confundiera de tal manera y se lanzara, no me cabe en la cabeza —insistió la cubana.

—Según él estuvimos bailando —argumentó repitiendo, textualmente, las palabras del fotógrafo—. Le dije que no se tenía que disculpar y, bueno, le cogí la mano en plan —se atragantó con sus palabras y tomó la del cantante de la misma forma para representarlo— así, y eso me dijo.

—Bueno, no me digas más —interrumpió la chica visiblemente enfadada—. Ahora bailar ya es dar pie a algo, y si encima me coges la mano... Las señales son clarísimas —ironizó—. Pero claro, que hubieras dicho diez minutos antes que no dejarías a tu pareja ni por todo el dinero del mundo... eso no es una señal, ¡obvio que no!

—No sé, también es verdad que habíamos bebido y... —enmudeció sin saber continuar, se encogió de hombros y concluyó— Tampoco se lo tengo en cuenta, no estoy enfadada ni nada, sólo que estas situaciones me dan tanto apuro que prefiero marcar la distancia ¿sabéis? Es mejor, para ambos.

Inefable.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora