El día en el colegio se me estaba haciendo eterno. No podía sentirme más ansiosa, a pesar de que ya estaba lista para que lo sea que ocurra hoy con Matt. Mi padre no iba a llegar hasta casi media noche a la casa, había arreglado perfectamente mi habitación, me había dado una buena ducha y había comprado algunos preservativos, tal y como Ben me había aconsejado.
Cuando finalmente acabaron las clases, salí casi corriendo hasta llegar a mi casa. Una vez ahí; me cambié de ropa por un top negro ajustado y unos mini shorts de mezclilla. Retoqué un poco mi maquillaje y me apliqué unas gotitas más de perfume. Pedí un par de hamburguesas y papas a la francesa y estuve más que lista.
El timbre sonó exactamente a las 3:00. La hora en la que Matt había quedado de llegar. Vaya, sí que era puntual. Arreglé un poco mi cabello justo enfrente de la puerta y abrí.
-Buenas tardes, señorita.- dijo con un cordial y elegante tono mientras me dedicaba una pícara sonrisa.
-¿Y usted qué desea?- pregunté sarcástica colocando mi mano derecha en mi cintura.
-Tan sólo pasar una agradable tarde con su persona.- respondió.
-Hahaha... pasa.- me hice a un lado dejándole espacio para entrar.
-Se lo agradezco, bella dama.- entró. Realmente su vestimenta era de lo más sencilla; pantalones de mezclilla azul marino, camiseta blanca de manga corta y unos vans negros. Pero, Dios mío, lo guapo que se veía era impresionante. -Vaya que tu casa es linda...- dijo mirando a todos lados con detenimiento.
-Gracias...- cerré la puerta detrás de mí. -Ahm... ¿quieres agua?- pregunté.
-Sí, claro, por favor.- respondió.
-Bien, ahora vuelvo...- antes de que pudiera caminar a la cocina; Matt me tomó por la muñeca, me pegó a su cuerpo y me robó un apasionado beso.
-Me lo debías...- susurró. Reí nerviosa y en ese momento llamaron a la puerta.
-Debe ser la comida que pedí.- dije acercándome a la puerta.
-No, no, no, yo me encargo, tú ve por el agua.- puso ambas manos en mi cintura y me hizo volver por donde vine.
-De acuerdo.- reí y fui a la cocina por un par de vasos con agua.
Comí junto con Matt sin dejar de charlar y conocernos aún más. En verdad me hacía reír demasiado. Y sobre todo sonrojarme. Su talento para esto último era único.
-Y bueno... ¿cuándo empezaremos?- preguntó en un momento de silencio.
-¿A qué?- pregunté nerviosa.
-Dijiste que me ibas a dibujar, ¿recuerdas, preciosa?- rió.
-¡Ah por supuesto!- solté una risita nerviosa, mientras que por dentro deseaba darme una patada en el trasero a mí misma. -Ven, vamos arriba...- subí por las escaleras y Matt me siguió hasta mi habitación.
-Qué bonita habitación...- dijo entrando detrás de mí.
-Gracias, mi padre me dejó decorarla como quisiera, así que hice esto...- dije señalando con mi dedo índice mi pintura en la pared.
-¿Eso lo hiciste tú?- preguntó asombrado.
-Así es.- respondí.
-¡Wow!- dijo sin dejar de admirar mi pared. -En verdad tienes mucho talento.- se volvió hacia mí con una sonrisa.
-Gracias.- apreté mis labios.
-Y bueno, ¿dónde quieres que me ponga?- preguntó.
-Ahm... aquí arriba, ven...- subí por las escaleras de madera que mi padre había acomodado para que subiera al ático. Que ahora era mi nuevo y acogedor espacio para leer y dibujar. Le había acomodado un par de pequeñas lámparas de luz cálida, una acolchada alfombra de peluche blanco y varios cojines. Matt subió y noté como miraba con una sonrisa el agradable espacio.
-Colócate cerca de la ventana de la izquierda.- le pedí.
-Ok.- respondió y se acercó agazapado a donde le había indicado. Coloqué mis anteojos y me hice un moño un poco despeinado para evitar que el cabello cayera sobre mi rostro mientras trabajaba. Cuando me giré hacia Matt; pude ver el maravilloso momento en él se quitaba la camiseta, dejando así su perfecto torso desnudo. Abrí la boca impactada y enseguida volví a darle la espalda, evitando que viera mi cara de pendeja. -¿Puedo quitarme los zapatos? Es que no quiero ensuciar tu alfombra.- dijo con una risita.
-Ahm... sí, sí, claro hazlo.- respondí. Desató las agujetas de sus tenis y los dejó en una esquina, quedando en unos cómodos calcetines. Me acomodé sentada en un rincón con las piernas cruzadas y abrí mi cuaderno de dibujo en una hoja nueva.
-¿Y ahora qué debo hacer?- rió un tanto nervioso mientras se acomodaba entre los cojines.
-Oh, sólo... sólo actúa natural.- respondí. Matt frunció el entrecejo sin saber exactamente qué cara hacer. -Mira por la ventana.- dije ayudándole un poco. Él sonrió victorioso al lograr mi ayuda y miró por la ventana. -Ahm... coloca tu codo sobre la orilla de la ventana y roza tus dedos un poco contra tu mentón.- expliqué.
-¿Así?- preguntó haciendo exactamente la postura que quería.
-Perfecto. Ahora relaja tu rostro y trata de no moverte mucho.- tomé mi lápiz entre mi mano derecha lista para empezar.
-Vale.- respondió sin apartar su vista de la ventana. Maldición, era un modelo de manual. Tomé aire discretamente tratando de concentrarme y comencé.
Sus rasgos eran tan perfectos, que no tuve ni el más mínimo problema para retratarlos. Lo único difícil eran sus numerosos tatuajes. Me preguntaba a qué edad tenía que haber empezado a tatuarse como para tener tantos a su edad. Su pecho tenía algunas cicatrices, que realmente me intrigó saber la historia de cada una de ellas. El leve rayo de sol del atardecer entrando por la ventana daba en la mitad de su cara, haciendo que su blanca piel luciera aún más preciosa. Ahora mismo deseaba ser ese rayo de sol. Era perfecto y único. De vez en cuando giraba sus ojos para poder mirarme trabajar.
-No te muevas, ya casi acabo.- dije sin dejar de dibujar.
-Es que te ves adorable tan seria y concentrada.- rió. Sonreí ante su comentario e hice los últimos detalles. Borré algunos errores con mi goma, soplé la hoja liberándola de la basura de la goma y los restos de lápiz y concluí.
-Listo...- enseguida Matt se acercó a gatas hasta donde yo estaba y miró su retrato.
-Vaya...- tomó el cuaderno y miró asombrado. Sólo sonreí viendo su reacción. -Eres asombrosa. ¿Te lo habían dicho?- me dedicó una coqueta mirada.
-Sí, pero tú no, así que ahora estoy completa.- reí. Él rió conmigo y dio un corto beso sobre mis labios. Pero yo quería que siguiera. Así que tomé su rostro entre mis manos y seguí rozando sus eculturales labios con los míos. Colocó una esquina de mi labio inferior entre su dentadura y tiró de manera fuerte, pero claro no lo suficiente para hacerme daño. Ese mordisco hizo que perdiera la cabeza. Sin separarme de su boca; me subí a horcajadas de manera ágil sobre su regazo, no sin antes tomar mi cuaderno de dibujo de sus manos y arrojarlo a una esquina. Puso sus manos ya libres en mi espalda baja, casi rozando mi trasero. Me detuve un momento, retiré mis anteojos y quité la pinza que sostenía mi moño, haciendo que mi cabello cayera delicadamente sobre mis hombros mientras él sólo miraba atento. Agité mi melena a la derecha y a la izquierda hasta que quedó suelta por completo.
-Qué chica tan ardiente...- susurró sonriente.
-Hahahaha...- solté una carcajada y seguí besándolo hasta tal punto que empecé a sentir algo un tanto duro debajo de mí. Al saber exactamente qué era; mi respiración comenzó a acelerarse, así cómo también la de Matt que iba al compás de la mía. Sus labios ahora habían bajado a mi cuello y sus grandes manos ya estaban sobre mi trasero. Su aliento y respiración pegando contra la piel de mi cuello me estaba volviendo loca. Puse ambas manos en sus hombros haciendo que retrocediera un momento para sacarme rápidamente el top que llevaba puesto, quedando en un sujetador negro de encaje que era uno de mis favoritos y que sí, había escogido para esta ocasión. Matt bajó sus labios a mi escote y desabrochó mi sostén en menos de un segundo. Ahora sí no había marcha atrás y no quería que la hubiera. Tal vez no estaba bien que me tirara a un chico que acababa de conocer a penas hace pocos días y que ni siquiera era mi novio, pero joder, desde el principio supe que esto era lo que quería. Ni siquiera entiendo cómo. Matt era una intensa llama de fuego que me había encendido por dentro en tan poco tiempo. Quería conocer todo de él y estaba dispuesta a seguir hasta el final.
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I'm Your Crime
Fanfiction¿Alguna vez te has preguntado qué tan peligroso puede ser el amor?, ¿te has puesto a pensar en qué personalidad hay detrás de cada individuo que conoces?, ¿haz acaso imaginado en algún momento que eres cercana(o) a alguien peligroso?, ¿Y alguna vez...
