Matt:
Trabajar en estas malditas cajas, vaya que era tedioso, pero el saber que vería a Courtney al terminar mi jornada, me mantenía con energías e incluso buen humor para atender a las personas. Cuando finalmente dieron las seis de la tarde en punto. Comencé a dejar todo en orden para poder salir.
-Vaya día, ¿cierto, Matt?- dijo Bella acercándose a mi caja. Una chica de unos 20 años, de baja estatura, piel pálida y cabello corto negro. Era sumamente amable, pero me molestaba que buscaba cualquier oportunidad para coquetearme.
-Sí, pero gracias a Dios que es viernes.- dije con una risita, mientras aflojaba el cuello de mi camisa.
-Sí...- rió conmigo. -¿Qué harás al salir?- preguntó.
-Ahm...- antes de que pudiera responder, ella continuó.
-Tal vez podríamos ir por una cerveza.- dijo coqueta, mientras jugaba con su corto cabello.
-¡Una cerveza, se oye excelente!- dijo Brad a mis espaldas. Quién se esforzaba al máximo por tener la atención de Bella. -Me apunto...- rodeó con su brazo a la chica. Ella sólo rodó los ojos.
-Sí, suena genial... pero será en otra ocasión.- sonreí.
-Si no tomas podemos ir por un café...- dijo angustiada de que no aceptara su invitación.
-Sí, ese plan también me agrada.- una vez más, Brad entró a la conversación.
-No, no, no es eso... sí tomo, pero quedé de ir a visitar a mi novia.- me encogí de hombros. La cara coqueta de la chica se transformó en una de frustración y envidia. -Pero ve con Brad, sé que ambos se la pasaran excelente.- concluí. Tomé el saco de mi silla, mi mochila y me retiré. Dejando a Brad con una sonrisa de complicidad y a Bella con una de repulsión.
-¡Hasta el lunes, señor Murphy!- levanté mi mano en modo de despedida hacia mi jefe. Quién estaba en su oficina, en compañía del sheriff.
-¡Hasta el lunes, Matt!- se despidió amablemente. No tenía idea de que ese bastardo era amigo de mi jefe. ¿Qué cojones estaba haciendo ahí? Avancé como si nada, hasta que pasé la entrada de la oficina. Cuando estuve fuera de la vista de ambos, aguardé pacientemente, esperando escuchar lo que hablaban.
-Sí, bueno como te decía, afortunadamente han sido días más tranquilos, aquí en Portland.- dijo el sheriff.
-Eso me alegra, pero... ¿qué hay de aquél asesino del que me mencionaste?... ¿Cómo le dicen?... ¡Shadows!... ¿lo atraparon?- preguntó el señor Morphy notoriamente interesado.
-No... no, tampoco hemos tenido tanta suerte...- respondió con desánimo. -No tenemos ni idea de que sea de ese hijo de perra. No ha vuelto a hacer otro asesinato en ya varios días. Mis compañeros deducen que se fue a vivir a otro país o que alguien cobró venganza y lo asesinó, pero... ya habríamos encontrado el cuerpo...- explicó. -Pero a mí no me engaña, sé que está por ahí en alguna parte. Y algo me dice... que trama algo...- sin expresión alguna de preocupación en mi rostro, seguí caminando hasta que salí del banco. Ese estúpido podía pensar lo que quisiera. Matar ya no era parte de mis planes, a no ser que alguien se atreviera a ponerle un dedo encima a mi chica.
Subí a mi auto y me encaminé a la casa de Courtney. Aparqué un par de cuadras atrás, para evitar ser visto por la cámara de su padre y bajé.
-Oh vaya, sabía que podía encontrarte por aquí...- escuché la voz de Montgomery a mis espaldas, mientras terminaba de pagar el parquímetro. Rodé los ojos y me giré hacia él. Tenía puesto un gorro negro, una camiseta del mismo color, unos pantalones de mezclilla rasgados, un bastón y una férula en el brazo, que yo mismo había fracturado.
-¿Qué parte de que me dejaras en paz, no lograste comprender?- pregunté molesto.
-Vengo a hacer negocios contigo...- se aproximó un par de pasos.
-No me interesa nada de lo que puedas ofrecerme, aléjate de mí si no quieres que te deje parapléjico.- amenacé y di media vuelta, encontrándome con Dallas a pocos metros de mí. Mirándome como si fuera una botana.
-Sabía que no querrías escucharlo a él. Pero conmigo no tienes elección.- sonrió de lado.
-Si crees que por el hecho de conocer mi pasado te tengo miedo, estás muy equivocado, Bain...- dije con rabia.
-No, ya no... ¿pero debo recordarte lo mucho que me temías cuando eras tan sólo un ingenuo puberto, Matthew?- preguntó burlón.
-No soy el mismo de antes...- dije con la mirada gacha. -En absolutamente nada... Así que cualquier cosa que quieras decirme vas a tener que guardartela. Porque no creas que no me enteré de lo que intentaste hacer...- me dispuse a irme, pero él me tomó por la ropa y tiró de mí hacia él.
-No... no lo creo...- negó con la cabeza. -Vas a escucharme quieras o no.- estaba tratando de guardar la calma y no comenzar con los golpes, pero tenía que apartar sus putas manos de mí.
-Suéltame...- ordené.
-No sin que antes me escuches... esa chica tuya, Matthew, es tu perdición.- aseguró. -Pero eso puede cambiar... puede ser de gran beneficio para los tres...- dijo con una enfermiza sonrisa.
-¿De qué cojones hablas?- pregunté con el entrecejo fruncido.
-Entrégame a esa chica, Matthew... y me aseguraré de que no vuelvas a trabajar en ese estúpido banco nunca más.- lo empujé inmediatamente hacia atrás.
-¡Estás imbécil si crees que te voy a entregar a Courtney para tu maldito prostíbulo de mierda!- grité enfurecido.
-No, al prostíbulo...- su rostro ahora mismo reflejaba su verdadera personalidad. Un psicópata de manual.
-¿Qué?- pregunté confundido.
-Mira solamente a esa chica... está para mucho más que eso. Es una jodida mina de oro...- negué la cabeza, sólo pensando lo increíble que era al pensar que yo estaría de acuerdo con su estúpido plan. -Dame a esa chica, Matthew y yo me encargaré de venderla al mejor postor.- lleno de ira, volví a empujarlo con fuerza.
-¡Estás como una puta cabra!- exclamé.
-Piénsalo... piensa tan sólo la cantidad de dinero que un verdadero pez gordo daría por esa niña. Y me imagino que debe de tener más amigas como ella en esa... escuela de riquillos suya.- cerré los puños conteniendo mis deseos de romperle la cara. -Seríamos socios de nuevo, Matthew... y ni tú ni tu abuela tendrían que sufrir de carencias jamás...- levantó ambos brazos a sus costados. Lo tomé por la ropa y lo acerqué a mí. -¿Qué dices, Shadows?, ¿cerramos el trato?- preguntó con una risita.
-Primero muerto...- susurré. La sonrisa de Dallas se desvaneció.
-¡Vamos, viejo!...- dijo Montgomery a mis espaldas. -Es un gran plan. Esa chica está en la palma de tu mano y hará todo lo que tú le digas. Y podemos conseguir más como ella con tu... gran habilidad de seducción.- aseguró.
-¡Cierra la maldita boca!- grité sin dejar de encarar a Dallas. -Escúchame bien... ¡los dos!... Ninguna cantidad de dinero... NINGUNA, vale más que Courtney.- solté la ropa de Dallas con repulsión. -Así que se pueden meter su trato por donde mejor les quepa...- una vez más estuve a punto de irme. Pero Dallas, me tomó del cabello y dio un puñetazo en mi cara. Golpe que me hizo caer un momento de rodillas, pero casi enseguida, me incorporé y le devolví el golpe. Él llevó sus dedos a sus sangrados labios y los miró con detenimiento.
-Matthew, ¿por qué hiciste eso?- preguntó con pacifismo. Antes de que pudiera actuar, Montgomery me tomó desde atrás mientras Dallas impactaba su puño una y otra vez contra mi rostro.
Di un codazo en el abdomen de Montgomery, intentando ganar tiempo, pero Dallas inmediatamente vengó el golpe que le deposité a su ridículo compañero, dando un puñetazo en mi estómago. Caí al suelo doblándome del dolor, dejando mi cara a la merced del pie de Dallas.
-Eres un estúpido, Matthew...- Dallas comenzó a dar duras patadas en mi cuerpo. Quería seguir defendiéndome, pero estaba demasiado noqueado. Había olvidado lo bueno que era Bain para los golpes. Tan bueno como lo era yo ahora. -Te vas a arrepentir...- se puso encima mío y dio otro puñetazo en mi cara. -De haberme mandado al diablo...- tomó mi mentón con fuerza. -Cuando volví pensé que encontraría en ti a un verdadero hombre, pero tú... eres una maldita vergüenza...- se puso de pie. -Ah sí... toda tu maldita hombría se fue al carajo cuando ese homosexual amante de Camila te la introdujo por atrás...- se burló, para después impactar la suela de su zapato contra mi nariz.
-Sí, deberíamos de hacer lo mismo con mi bastón, tal vez eso le haría recordar quién carajos es.- dijo Montgomery burlón.
-¿Qué dices, Matthew?- preguntó Dallas tomándome del cuello. -¿Te gustaría revivir los viejos tiempos?- sonrió. -¡Monty dame tu bastón!- ordenó.
-¡Oh sí!- le pasó el bastón. Antes de que él pudiera empezar con lo que tenía en mente; Zacky lo tomó por atrás y lo apartó de mí.
-Dos contra uno... ¡qué valientes!- dijo mientras estrangulaba a Dallas.
-¡Oye!- Montgomery se fue en contra de Zacky, para así quitárselo de encima. Tenía que levantarme ya, o Zacky terminaría igual que yo. Adolorido y con la sangre corriendo por mi rostro hasta mi cuello, me puse de pie y tomé a Monty, justo después de que le propiciara a Zacky una patada baja. Lleno de furia; comencé a golpear contra el piso su cara, una y otra vez.
-¡Basta ya!- Zacky tomó el arma de su bolsillo y apuntó con ella a Dallas.
-No tienes ni puta idea de cómo usar eso.- aseguró Dallas con los ojos desorbitados.
-¡Oh pero claro que sí!- aseguró Zacky. -Provócame y te vuelo los malditos sesos.- amenazó.
-¡Bien, bien, bien, nos iremos!... sólo baja eso...- suplicó Dallas.
-No, no lo haré hasta que se vayan...- respondió.
-De acuerdo... sólo si le dices que lo suelte...- me señaló.
-Suéltalo, Matt...- ordenó Zacky. Estampé su maldita cara contra el pavimento una vez más y lo liberé. Dallas levantó del suelo a Montgomery, quién prácticamente tenía el rostro desfigurado, y se alejaron de ahí. Aún no sabía de dónde había agarrado fuerzas para levantarme. Débil, caí al suelo tosiendo sangre.
-Joder...- dijo Zacky preocupado. Guardó su arma y me ayudó a levantarme. -Estás muy herido, debo llevarte al hospital...- colocó su brazo alrededor de su cuello y me llevó hasta su camioneta.
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I'm Your Crime
Fanfiction¿Alguna vez te has preguntado qué tan peligroso puede ser el amor?, ¿te has puesto a pensar en qué personalidad hay detrás de cada individuo que conoces?, ¿haz acaso imaginado en algún momento que eres cercana(o) a alguien peligroso?, ¿Y alguna vez...
