"¿Te vas tan pronto?"

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-¿Y qué haremos hoy?- preguntó Courtney mientras colocaba las rosas que me había obsequiado en agua.
-¿Te gustan las fiestas, preciosa?- pregunté sentado en una de las sillas del comedor.
-Hmm... no mucho. Nunca he ido a una, no soy muy sociable.- rió nerviosa.
-¿Y si vas conmigo?- levanté ambas cejas y sonreí de lado.
-Haha, ¿cuál es tu plan?- se sentó sobre mis piernas.
-Bueno, es viernes y ya vi en Facebook que el domingo es tu cumpleaños, así que me gustaría llevarte a un club nocturno que conozco. La verdad he ido pocas veces, pero vaya que la pasas bien.- expliqué mientras acariciaba sus piernas.
-Hmm... no lo sé...- respondió sonriendo con timidez.
-Vamos...- hice un puchero. -Te divertirás, lo prometo.- dejé cortos y traviesos besos sobre su cuello.
-Está bien, está bien. Pero debo avisarle a mi padre.- se levantó y se tornó un tanto seria.
-¿Crees que te deje ir?- pregunté.
-Lo averugiaré.- me guiñó el ojo derecho de una forma tan coqueta que me hizo enloquecer.

Courtney llamó a su padre y puso el altavoz para que pudiera escuchar. Varios tonos después, respondió.

-Hola, cariño, ¿regresaste de la escuela?-
-Sí, padre.-
-Eso me alegra. Y me da gusto que llamaras. Llegaré mucho más tarde de lo normal. Las reservaciones están agotadas para en la noche así que será largo.-
-Oh sí, hablando de eso... Matt me invitó a un club nocturno. Ya sabes... por mi cumpleaños.-
-¿Matt?, ¿Quién es Matt?-

Reí por lo bajo de los nervios.

-Ahmm un chico con el que estoy saliendo...-
-¿Saliendo? ¿Desde cuándo?-
-Hace unos días.- Courtney rodó los ojos.
-¿Lo conociste en la escuela?-
-Nop... lo conocí en el supermercado que está cerca de la casa.-
-¿Por qué no me habías dicho nada?-
-Agh... padre, ¿puedo ir o no?-
-No lo sé, esos lugares no me agradan.-
-No está muy lejos de aquí. Además Matt me recogerá y me traerá hasta acá.-
-¿Ya sabe tu dirección?-
-Padre...-
-Ya, ya, lo siento es que me agarraste en curva.-
-Lo sé, te prometo que te contaré de él luego. ¿Pero sí me dejas ir?... ¿por favoooor? Ya casi es mi cumpleaños.-
-Está bien, está bien, pero dame la ubicación de ese lugar, el teléfono de ese chico y te quiero en la casa a más tardar a media noche.-
-Hecho.-
-Bien, te dejo, estoy ocupado.-
-Gracias. Te quiero.-
-También yo, hija.- Courtney colgó.

-Vaya, creí que se saldría de su trabajo para venir a partirme las piernas.- Courtney estalló en risas al oír mi comentario.

Comimos juntos y vimos películas hasta que la noche cayó. Courtney se estaba arreglando en su habitación mientras yo miraba televisión en la sala.

-Estoy lista... ¿nos vamos?- su hermosura se robó toda mi atención. Con un vestido corto color plateado ligeramente suelto, pero lo suficientemente entallado como para marcar cada una de sus curvas de manera discreta, una chaqueta negra de cuero, unas zapatillas altas negro con plateado y su cabello planchado; me tenía boquiabierto.
-Te ves tan preciosa...- dije sintiendo que en cualquier momento la saliva se me saldría.
-¿Tú crees? No estaba segura de llevarme esto.- dijo mirándose a ella misma.
-Estás perfecta.- tomé su mano e hice que diera una vuelta, modelándome. Su precioso cabello café lucía muchísimo más largo que de costumbre. Llegándole así hasta su espalda baja. Se veía tan diferente, pero igual de hermosa. Su respuesta fue reír apenada con las mejillas rosadas.

Llegamos en poco tiempo al club, con la ayuda del auto de mi abuela. Quién estaba fascinada de verme salir nuevamente con Courtney. Ayudé a mi preciosa chica a salir del coche y la llevé de la mano hasta adentro. Las luces neones de distintos colores predominaban en el lugar, dando una vibra muy divertida. Nos acercamos a la barra y tomamos asiento.

-¿Qué quieres de tomar, linda?- le pregunté mientras apartaba un mechón de su cabello hacia su espalda.
-Ahm... no lo sé, no sé mucho de estas bebidas. ¿Por qué no pides por mí?- preguntó coqueta.
-Lo que ordene la señorita.- respondí en un tono doblemente coqueto que el de ella.
-Una margarita para mí y un "Sex on the beach" para la señorita.- le dije al Bartender que sólo aguardaba educado hasta que decidieramos.
-Enseguida, señor.- respondió amablemente el hombre y empezó a preparar nuestras bebidas.
-¿Qué es eso de "Sex on the beach"? Suena como si me quisieras embriagar con eso para llevarme a la playa y follarme ahí.- solté una carcajada.
-Ya lo verás, te va a gustar, bonita.- dije entre risas.
-No negaste lo del sexo en la playa.- entrecerró los ojos.
-Hahahaha... bueno, en la playa no, pero en tu casa puede ser.- me encogí de hombros. Ella rió y negó con la cabeza.
-Aquí están sus bebidas, señor.- el Bartender nos pasó dos elegantes y diferentes copas a ambos, con nuestras respectivas bebidas. Courtney tomó la pajilla de su bebida y dio un pequeño sorbo.
-¡Oh mierda, está buenísimo!- dijo emocionada.
-Sabía que te gustaría.- reí y di un trago a mi margarita.

Mi teléfono comenzó a sonar, distrayéndome así de lo encandilado que estaba apreciando la belleza de Courtney.

-¿Sí?-
-Hijo, ¿llegaron bien?-
-Sí, Miros, gracias por prestarme de nuevo el auto.-
-Cariño, ese auto ya deberías de quedártelo tú. Es tuyo ya prácticamente.-
-Sí, lo voy a considerar.-
-Es lo mejor, hijo. Así podrás llevar a Courtney segura a cualquier lado.-
-Tienes razón. Lo meteré en el garaje que está en mi edificio.-
-Está bien. Espero que se diviertan. Salúdame a Courtney, por favor.-
-Por supuesto.-
-Pórtate bien.-
-Sí, sí, abuela. Adiós.-
-Adiós, hijo.- colgó

Cuando me volví hacia Courtney, me topé con la sorpresa de que su bebida ya iba a menos de la mitad. Abrí los ojos como platos mientras observaba como el líquido disminuía más y más, hasta que la copa quedaba vacía.

-Linda...- la llamé boquiabierto.
-¿Qué?- preguntó tan quitada de la pena, como si se acabara de beber un simple vaso de agua.
-Esa cosa tenía alcohol y tú te la bebiste como si fuera soda.- reí nervioso.
-Estaba muy rica.- respondió con una voz de niña pequeña. -¿Podría darme otro, por favor?- preguntó al Bartender.
-Claro que si, señorita.- respondió y comenzó a preparar otra bebida igual.
-Ahm... bonita, no quiero llevarte embriagada a tu casa, tu padre me mataría.- pasé la mano por mi nuca, un tanto nervioso.
-Ay vamos, no está tan fuerte...- rió Courtney  mientras hacía un femenino y expresivo movimiento con su mano derecha. El Bartender le pasó su segunda copa a Courtney y ella enseguida empezó a beber de esta.
-Yo opino que...- Courtney no me dejó terminar mi oración.
-¡Oh por Dios, amo esa canción! ¡Vamos a bailar!- se levantó de su banco emocionadísima y me tomó de la mano, llevándome de ella hasta la pista de baile. Reí para mí mismo, decidiendo que lo mejor sería dejar que se divirtiera. "I Love It" de Icona Pop comenzó a sonar a todo volumen en el lugar y Courtney bailaba tan hermoso. No se podía decir lo mismo de mí, pero estaba intentando, ya que con ella me sentía realmente pleno.

Bailamos varias canciones, mientras Courtney tomaba de su bebida, y yo de la mía. Con la diferencia de que era la misma que había pedido desde que llegamos y Courtney ya iba por la tercera. No era suficiente alcohol como para embriagar a alguien pero sí para poner alegre y confundida a una chica que no estaba acostumbrada a beber. El influjo del alcohol en el cuerpo de Courtney, ya la estaba volviendo un tanto más desinhibida.

Mientras bailabamos "Cities in Dust" de Junkie XL, ella se acercaba cada vez más a mi cuerpo. Se dio la vuelta, dándome la espalda y mientras esbozaba una traviesa sonrisa, colocaba mis manos sobre su cintura y rozaba su trasero contra mi entrepierna. Joder, sus movimientos me estaban quemando por dentro. Si ella no estuviera ahora mismo cubriéndome el pantalón, ya todos me habrían visto la erección. Tragué saliva tratando de suprimir mis pensamientos lascivos, pero no podían cesar con la ardiente actitud de Courtney. Se giró, quedando de frente conmigo y empezó a besarme fervientemente, con su cuerpo pegadísimo al mío. Tomé su pierna derecha y la subí a mi cadera, olvidando por un momento en dónde estábamos. Me detuve en cuanto sentí la extraña sensación de estar siendo vigilado. Entre la gente que ocupaba la pista de baile, a varios metros de distancia vi un rostro familiar, que a los pocos segundos perdí. No estaba borracho, sabía que lo que había visto era real.

-¿Pasa algo?- preguntó Courtney mientras dirigía su mirada a donde estaba la mía. Su pierna aún seguía alrededor de mi cadera, siendo sostenida por mi mano izquierda, sus brazos seguían rodeando mi cuello y mi mano derecha seguía aferrada a su espalda baja.
-Creí ver a alguien que... no nada, linda.- sonreí despreocupado, aunque por dentro no lo estaba tanto. Seguía con esa sensación de ser observado.
-Quiero otra copa...- caminó hacia la barra.
-No, no, no, no... no más alcohol, bonita.- tiré de su muñeca hacia mí.
-Bueno, entonces ya vámonos...- hizo un puchero. -Quiero hacer algo contigo antes de que llegue mi padre...- susurró en mi oído, tomando una actitud perversa y locamente sexy a la vez. Olvidé por completo esa terrible sensación y mi cerebro se llenó de pensamientos llenos de lujuria. Definitivamente iba a ser mejor que ya nos fuéramos. Sonreí cómplice, tomé su chaqueta de cuero negra, que ya tenía rato que se había despojado de ella, pagué las bebidas y la llevé al auto.

Antes de que pusiera en marcha el auto; mi celular vibró. Me había llegado un mensaje.

Número desconocido: ¿Te vas tan pronto?

Me quedé pasmado en el asiento del piloto, sin saber cómo responder a eso. No tenía idea de quién se trataba. O tal vez sí.

I'm Your CrimeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora