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-¿Y qué te dijo Zacky?- preguntó Courtney regresando de la cocina con un par de vasos con agua.
-Dijo que debía celebrarlo. Pero honestamente, no estoy de ánimos para eso ahora.- tomé mi vaso y bebí un poco de él.
-Cielo, a Miros le habría encantado que tú celebraras esto.- se sentó en mis piernas.
-Lo mismo dijo Zacky... Pero no sé... es que sería muy duro para mí celebrar algo que me habría gustado celebrar con ella...- mi mirada se fue hasta el suelo.
-Hey...- enderezó mi rostro con sus dedos en mi barbilla. -Está bien, yo te entiendo. Creo que tienes razón. Sólo lo decimos porque sabemos que te lo mereces, amor.- la rodeé con ambos brazos y sonreí.
-Lo sé...- puse mi frente contra la suya.
-Chicos...- el padre de Courtney entrando por la puerta nos hizo sobresaltar.
-¡Papá!...- Courtney se levantó rápidamente, al igual que yo, seguido de ella. -¡Llegaste temprano!- dijo sorprendida.
-Buenas noches, señor.- solté una risita nerviosa, pensando que eso había estado muy cerca. Ya que ya tenía planes para esta noche, y había estado a punto de ponerlos en marcha en las narices del padre de Courtney.
-Sí, lo que sucede es que...- Courtney interrumpió.
-¡Hay buenas noticias, papá!, ¡a Matt lo han aceptado en la Universidad!- gritó Courtney, mientras daba un par de saltitos.
-¿¡Qué!?... ¿¡Es en serio!?- sus ojos se abrieron un poco más de lo normal y sonrió de oreja a oreja.
-Sí, señor...- respondí con las manos en mis bolsillos.
-¡Joder, hijo, felicidades!- me abrazó. -Miros estaría muy orgullosa... ¿lo sabes, cierto?- dio unas amistosas palmaditas en mi espalda.
-Sí, eso creo, señor...- respondí.
-Pues yo lo aseguro. Y yo también estoy muy orgulloso de ti, hijo. Cada día me convences más en que eres un gran hombre para mi hija.- no pude evitar sentirme aún más animado con lo que acababa de decir.
-Papá... ¿aún lo dudas?- Courtney puso los ojos en blanco.
-Oye, cariño, no me culpes. Se había creado mala fama con lo de la pastilla del día siguiente...- mi rostro ardió.
-Él tiene razón, linda.- reí. Courtney se quedó helada. Por alguna razón el comentario de su padre no la había incomodado como a mí. Se había quedado petrificada. -¿Te pasa algo, bonita?- ella parpadeó varias veces saliendo del trance y me miró.
-No, no, nada...- nerviosa, colocó un mechón de su cabello detrás de su oreja derecha. Permanecí contemplando sus gestos, intentado descifrar lo que le sucedía. La conocía lo suficiente como para saber que aquél comportamiento, no se trataba de un simple devaneo dentro de su cabeza.
-Bueno, como sea, yo llegué temprano porque resulta que...- el timbre de la puerta de entrada interrumpió una vez más la explicación del señor Anderson. -Vaya, qué rapidez...- dio media vuelta y caminó hacia la puerta.
-¿De qué hablas, padre?- preguntó Courtney confundida.
-Una pequeña sorpresa...- abrió la puerta, donde del otro lado de ella, se encontraba un hombre de aproximadamente unos 65 años de edad, al lado de una mujer a la que le calculé exactamente la misma edad que su acompañante.
-¿¡Abuela, abuelo!?- dijo Courtney sorprendida.
-¿Cómo está nuestra muñeca hermosa?- dijo el hombre.
-¡Aaaahhh!- Courtney soltó un grito y corrió a abrazar a ambos. Joder, no estaba mal vestido gracias a que venía del banco, pero mi camisa desfajada reflejaba una tremenda desfachatez. Rojo de la pena, me apresuré a acomodar mi ropa.
-Cariño, cada día estás más hermosa.- dijo la mujer, mientras yo pasaba mis dedos por mi despeinado cabello.
-Sí, y creo que a nosotros jamás se nos hará ver a tu padre sin esa filipina.- dijo el hombre dando un paso adentro de la casa.
-Hombre, es mi esencia.- rió.
-¿Quién es este jovencito?- preguntó el abuelo de Courtney al percatarse de mi presencia.
-Oh, por favor pasen...- respondió el señor Anderson. Courtney regresó hacia mí saltando como una niña pequeña y me cogió de la mano.
-¿Quién es este guapo joven?- preguntó su abuela.
-Yo pregunté eso primero.- dijo indignado el hombre. Un hombre de piel blanca, cabello canoso, alto y delgado, al lado de una mujer igualmente de piel blanca, ojos azules, iguales a los de Courtney, con cabello corto rubio y de baja estatura. Ambos venían vestidos elegantemente.
-Matt... te presento a mi abuela Ida, y a mi abuelo Godric... Abuelos, él es mi novio Matt...- todo esto había sido tan instantáneo y no había tenido tiempo de prepararme mentalmente. Estaba nervioso y en definitiva se estaba notando.
-¡¿Tu novio?!- su abuela abrió la boca impresionada. Al parecer le agradaba la idea, pero no se podía decir exactamente lo mismo de su abuelo. Quién enseguida me miró serio.
-Es un gusto conocerla, señora.- cogí la mano de la señora y dejé un beso sobre ella, luciéndome un poco.
-¡Oh, pero que atento y caballeroso!- dijo encantada.
-Y digo lo mismo de usted, señor...- levanté mi mano para estrechar la del hombre.
-Es un placer, Matt...- correspondió amablemente, sin dejar de mirarme serio.
-¿En dónde conociste a este chico tan guapo, cariño? De verdad estoy ansiosa por saber.- Courtney rió divertida, al tiempo que yo sonreía un tanto tímido.
-Lo conocí en un supermercado, abue...- explicó Courtney brevemente.
-¿Qué edad tienes?- preguntó su abuelo de la nada. Esto se me hacía muy familiar. Al parecer él tenía los mismos pensamientos que solía tener el señor Anderson. Oh sí, aquí vamos de nuevo.
-Abuelo, por Dios...- dijo Courtney apenada.
-Acabo de cumplir 24, señor.- respondí con una sonrisa.
-Ya, ¿y no crees que eres un poco mayor para mi nieta?- este hombre era directo, tenía que serlo yo también, sin cavar mi propia tumba.
-Godric, estás incomodando a este jovencito.- dijo su abuela, dándole una palmada en el brazo.
-Descuide, señora...- coloqué mi mano en el hombro de la mujer brevemente, y me volví hacia el abuelo de Courtney. -Sí, claro que estoy consciente, señor. Pero creo que no necesito tener su edad, ni ella la mía para poder amarla como yo la amo.- la señora Ida se había quedado fascinada con mi inteligente y rápida respuesta, así como Courtney, quién permanecía con los labios apretados y con los ojos mirando al suelo.
-Me agradas...- admitió el señor Godric. Courtney soltó el aire de forma ruidosa.
-No me había dado cuenta de lo intenso que era yo, hasta que te vi a ti, suegro...- rió el señor Anderson.
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I'm Your Crime
Fanfic¿Alguna vez te has preguntado qué tan peligroso puede ser el amor?, ¿te has puesto a pensar en qué personalidad hay detrás de cada individuo que conoces?, ¿haz acaso imaginado en algún momento que eres cercana(o) a alguien peligroso?, ¿Y alguna vez...
