"Eras tú..."

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-¡Cielos!- exclamó sorprendido. -¿Qué es esto?- preguntó con una sonrisa.
-¿¡Qué más va a ser!?- dijo Milly acercándose a él. -¡Una fiesta sorpresa! ¡Hoy es tu cumpleaños!, ¿recuerdas?- le colocó un gorro de fiesta y le dio un beso.
-Para ser honesto, me acabo de enterar hace unos minutos. Mi madre me llamó.- rió nervioso. -Y creí que nadie más lo habia recordado.- se encogió de hombros.
-Jamás hubiera podido olvidar el cumpleaños de mi gordito.- Milly pellizcó su nariz.
-Hey, no me digas así, ya no estoy gordito. ¿O sí?- estallé en risas y lo abracé.
-Digamos que eres un gordito mamado. ¡Felicidades, viejo!- lo felicité.
-Gracias, amigo...- sonrió.
-¡Feliz cumpleaños, Zacky!- Courtney lo abrazó emocionada.
-Muchas gracias, Courtney.- respondió.
-Zacky, hijo...- Miros se acercó a felicitarlo. -No estoy en condición de asistir a fiestas de jóvenes. Pero te has vuelto una persona sumamente especial para mi niño.- rodé los ojos. -Y si eres especial para él, también para mí. Eres el primer verdadero amigo que le conozco. Felicidades.- dio unas palmaditas en las mejillas de Zacky.
-Se lo agradezco mucho, Miros. Matt también es muy especial para mí.- había una sonrisa en el rostro de Zacky, pero en sus ojos pude notar algo de tristeza.

~

La fiesta transcurría con total normalidad, a excepción de la actitud de Zacky hacia mí. Se notaba que estaba feliz, pero también confundido o quizá nostálgico. Supuse que así se ponía cada que cumplía años.

-Courtney, ¿cómo supiste que amo la comida mexicana?- preguntó Zacky mientras devoraba un taco de carne.
-¿Quién crees que me lo dijo?- dijo Courtney colocando ambas manos en su cintura.
-Milly planeó todo.- dije señalando con mi dedo pulgar a Milly.
-Todos aportamos.- se encogió de hombros dándole crédito a todos.
-¿Cómo es que tu papá te dejó hacer esto aquí, Courtney?- cuestionó Zacky, sin dejar de comer.
-Ya sé cómo y cuándo convencerlo.- dijo orgullosa.
-Tal vez quieras dejar de comer y abrir tus regalos, viejo.- di una palmada en su espalda.
-Lo siento, tengo mucha hambre.- rió.
-¿Vas a abrir primero mi regalo, cierto, bebé?- preguntó Milly coqueta.
-Ah, no, era primero el mío...- protesté.
-Matt...- Courtney me miró con desaprobación.
-Bah, ya qué.- me crucé de brazos e hice un puchero.
-¡Sí!- Milly se levantó, tomó una caja cubierta con papel azul metálico y se la pasó.
-Veamos...- rasgó la envoltura hasta que su regalo quedó al descubierto. -¡Vaya!... ¿La colección de "Call Of Duty"? Cariño, muchas gracias, pero yo ya no tengo consola.- dijo apenado.
-¡Por eso tenía que ser primero mi regalo!- chillé como niño pequeño, tomando la gran bolsa con mi regalo. -No lo envolví porque sé que eres igual de amargado que yo.- Zacky soltó una carcajada.
-Me conoces bien...- abrió la bolsa y sacó la caja con la consola Xbox One X. -Joder... viejo, esto es... esto es demasiado. Debió haberte costado mucho.- dijo sorprendido.
-Se lo dije a Milly, y te lo digo a ti. Nada es demasiado para ti, hermano.- di una palmada en su hombro.
-Mil gracias, viejo...- me dio un fuerte abrazo. Y una vez más sentí su nostalgia. O lo que parecía ser eso.

Cuando Zacky terminó de abrir sus regalos y partir el pastel que Milly le había preparado, Courtney comenzó a poner música para bailar.

-Bueno, yo no tengo ni idea de cómo bailar esa música, pero quisiera aprender...- dijo Miros levantándose de su silla.
-Miros...- puse los ojos en blanco.
-¡Déjala, Matt, no seas gruñón!- rió Milly. Ella, en compañía de Courtney, empezaron a enseñarle a Miros cómo bailar, mientras Zacky y yo, mirábamos desde nuestras sillas.
-Así que... te llamó tu mamá...- dije rompiendo el hielo con Zacky.
-Sip, si no hubiera sido por ella jamás hubiera sabido la razón de esta fiesta.- aseguró entre risas.
-¿Y por qué no viene a verte?- pregunté.
-No puede, ella vive en Nueva York. Y por obvias razones, ahí trabaja.- dio un trago a su vaso con vodka.
-Ya, ¿y de qué trabaja?- me incliné hacia él, mostrándome con gran curiosidad.
-Ella es diseñadora. Especialmente diseñadora de vestidos de novia.- explicó.
-¿En serio? Es genial. Courtney también quiere ser diseñadora.- dije orgulloso.
-Sí, algo sabía de eso. Si quiere, algún día puedo presentarle a mi madre. Ya sabes... para instruirla más en el tema.- se encogió de hombros.
-Eso a ella le encantaría.- sonreí emocionado. -Supongo que tu madre debe ganar muy bien.- añadí.
-Sip, bastante bien.- asintió.
-Y si es así... ¿por qué te falta a ti el dinero?- levanté ambas cejas.
-Porque como tú, yo también quería mis propias reglas, así que me independicé a los 19. Ella me ayudó un poco con la renta unos meses y después le ofrecieron trabajo por allá.- explicó brevemente.
-¿Y fue cuando empezaste con el negocio, ah?- cuestioné, al tiempo que rellenaba mi vaso por tercera vez.
-Sí, algo así. Supongo que fue la forma fácil.- se tornó serio.
-Te envidio.- dije honestamente con una gran sonrisa.
-¿Por qué, hermano?- preguntó confundido.
-Tienes un gran futuro por delante con el apoyo de tu madre y tu novia. Y por supuesto... una madre que te quiere mucho.- Zacky me miró apenado. -Lo siento, no era mi intención incomodarte...- dije antes de que él hablara.
-No, no, está bien, hombre. Entiendo lo que sientes. Pero, vamos, tú también tienes mucha suerte. Tienes un trabajo, a tu abuela, una gran novia, un amigo de puta madre...- se señaló a él mismo haciéndome reír divertido. -Y además estás carita.- estallé en risas.
-Eso es cierto, aunque si te soy sincero, si no fuera por Courtney, no tendría ninguna de esas cosas. Ni siquiera a Miros. Cuando ella llegó a mi vida mi relación con ella volvió a hacerse tan cercana como antes.- dije mientras miraba a Courtney bailar.
-¿Tampoco lo de estar carita?- preguntó Zacky irónico.
-¡Hahahaha calla!- él rió conmigo. -Como sea, con todo lo que me dices... deberías dejat el negocio y...- interrumpió.
-Ya lo dejé.- aseguró viendo al frente.
-¿De verdad?- Zacky asintió con la cabeza y dio otro trago a su vaso. -¿Y a qué te dedicarás?- busqué su mirada.
-Lo que sea... quiero lo mejor para Milly y cuando tenga el dinero suficiente nos iremos a vivir a Nueva York. Mi mamá tiene una pequeña propiedad ahí para mí.- sonrió.
-Me alegra muchísimo. Es increíble cómo podemos cambiar por los que amamos, ¿no crees?- Zacky me miró con los ojos más abiertos de lo normal.
-Sí...- respondió después de varios segundos de mirarme así. -Sí, es increíble...- su actitud seguía confundiéndome.

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