Rechazo

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Matt:

-¿Dónde habías estado?- preguntó Courtney después de que llegaramos a su habitación. Tirado sobre su cama con la vista en el techo, suspiré y la miré.
-Encerrado en mi departamento. Tratando de asimilar lo que sentía, pero creo que sólo estaba volviéndome loco.- respondí.
-¿No estuviste...- guardó silencio. -Matt, ¿no estuviste...- supe lo que quería decir.
-No, linda, no he matado a nadie más. Desde que supe lo que sentía por ti no lo he hecho de nuevo...- negué con la cabeza.
-No me has dicho porqué lo haces...- apoyó su cabeza sobre mi pecho y me miró a los ojos.
-Lo sé...- solté el aire. Courtney me miró esperando alguna respuesta. -Ahm... es algo muy complicado...- la ansiedad empezó a venir a mi cuerpo. -No sé si pueda hablar de eso...- Courtney negó con la cabeza y pegó su frente con la mía.
-No, no, no... no tienes qué decirlo ahora.- acarició mi pecho. -Tranquilo... estás temblando...- tomé su mano derecha y la sostuve sobre mi pecho con fuerza.
-Lo siento. Realmente nunca he enfrentado lo que pasó. Pero prometo que cuando esté listo te contaré todo. Porque te mereces saberlo...- dije con la voz quebrada. Maldita sea, ¿cómo podía esto ponerme tan mal cuando había pasado hace años?
-No tengo idea de qué fue lo que te hicieron, pero lo que haya sido... joder, sí que te destrozó...- dijo angustiada. Enseguida le dediqué una sonrisa y dejé un tierno beso de agradecimiento sobre sus labios.
-¿Cómo eres tan buena? Ni siquiera sabes lo que me pasó y aún así tratas de entenderme.- pasé la mano derecha acariciando su suave y rizado cabello.
-No necesito saberlo para enteder que lo que viviste fue realmente traumático. Veo tus ojos cuando hablas de eso y ellos me lo dicen todo.- acarició mi rostro con ternura. Tomé su rostro y besé sus labios nuevamente. Giré en la cama y me puse con delicadeza sobre su cuerpo sin dejar de besar sus tersos labios.
-Espera...- habló en voz baja y puso las manos sobre mi pecho, para que me detuviera.
-¿Qué?- pregunté en el mismo tono que ella.
-Escuché que la puerta se abrió....- susurró.
-¡Cariño!- una voz masculina se escuchó proveniente de abajo.
-Joder...- me levanté de la cama nervioso.
-Al baño, ve al baño...- señaló la puerta del baño igual de nerviosa que yo. Enseguida hice lo que ella me dijo y cerré la puerta, quedándome adentro en silencio.

Courtney:

Caminé de un lado a otro sin saber cómo actuar, hasta que opté por sentarme en mi cama, encender el televisor y fingir demencia.

-¿Courtney?- tocó la puerta un par de veces.
-Sí, pasa...- respondí.
-Hola, nena.- dejó un beso en mi frente.
-Hola, papá.- sonreí.
-¿Qué miras?- preguntó mirando la televisión.
-Ahhh...- miré el televisor tratando de averiguar qué carajos había puesto. -Las noticias...- sonreí inocentemente.
-Odias ver noticias.- arqueó una ceja.
-Lo sé, pero ya sabes, no hay nada más qué ver.- dije con una ruidosa risita y que reflejaba al cien mis nervios.
-Bueno, como sea...- tomó una bolsa de plástico y la abrió. -Traje... ¡Jamón ahumado!- abrí mi boca sorprendida y me levanté de mi cama.
-¡Oh por Dios!, ¿tú lo preparaste?- pregunté emocionada.
-Claro que sí. Sobró un poco hoy y decidí traertelo porque sé cuánto lo amas.- dio un beso en mi mejilla.
-¡Gracias, papá!- lo abracé.
-Lo meteré al horno unos minutos. ¿Puedes bajar a ayudarme?- dio un pellizquito en mi nariz.
-Hahaha claro enseguida bajo.- reí.
-Te espero...- salió de mi habitación y Matt del baño.
-Joder, eso estuvo cerca.- rió. Reí von él y me le abalancé encima besándolo con pasión. Matt se tumbó a la cama conmigo encima y comenzó a acariciar mi espalda baja con las yemas de sus dedos.
-Tienes que irte ya...- di un par de palmaditas en su pecho.
-No quisiera... te eché mucho de menos.- pegó su frente a la mía.
-Mañana ve por mí a la escuela. Pasaremos el resto del día juntos, ¿te parece?- sonreí.
-Sí, me parece perfecto, señorita.- acarició mi rostro viéndome con admiración. Matt se levantó de la cama y acomodó un poco su cabello delante del espejo de mi tocador. -Y quiero que bloquees a ese idiota de Montgomery de tu Facebook. Te dije que ese tipo era peligroso, linda.- dijo en tono de papá protector.
-Lo sé... si tú no hubieras aparecido, no sé qué sería de mí ahora...- agaché la cabeza avergonzada.
-Oye...- puso sus dedos en mi barbilla y levantó mi rostro. -No tienes que pensar más en eso. Ya pasó y mientras yo viva, nadie va a hacerte daño.- acarició mi brazo izquierdo de arriba abajo. Tomé su mano, que seguía en mi barbilla y deposité un beso sobre esta.
-¡Courtney, cariño, baja ya!- me llamó mi papá desde abajo.
-¡Ya voy padre!- respondí.
-Anda, baja a cenar. Te veré mañana...- dio un tierno beso en mis labios y comenzó a salir por la ventana.

Matt:

Por fin llegó la hora de salida de Courtney. Estaba tan ansioso por volver a verla. Debo admitir que todos estos sentimientos aún no dejaban de atemorizarme. Pero estaba dispuesto a enfrentar mis miedos con tal de estar con ella. Los chicos del colegio comenzaron a salir y yo esperaba algo impaciente desde la otra acera. Me había vestido un poco mejor tan sólo para ella. Con una camisa negra de manga larga y unos jeans oscuros, mis lentes de sol y esta vez me había esmerado peinando mi cabello. Había comparado un ramo de rosas rosas, que pasaba de una mano a otra, mientras esperaba. Unos toquecitos en mi hombro izquierdo hicieron que dejara de prestar atención a la puerta del colegio.

-Hola, guapo...- una chica de baja estatura, con el uniforme de Ridgewood, cabello rubio, labios delgados y ojos color avellana me saludó de una forma cínicamente coqueta.
-Hola... ehm... ¿te conozco?- pregunté guardando mi mano izquierda en el bolsillo de mi pantalón.
-Oh no, lo recordaría perfecto. Pero quizás podamos hacer que eso cambie.- dijo jugando con las puntas de su cabello.
-Ahm... ¿a qué te refieres?- reí nervioso.
-Tal vez podamos ir a tomar un café y conocernos mejor.- me miró de arriba a abajo.
-Eres muy amable, pero estoy esperando a mi chica y dudo que a ella le agrade que salga contigo.- volví a darme la vuelta.
-¡Ay vamos!- se puso enfrente de mí, tapando mi vista. -Dudo que a tu noviecita le importe. Además, no te ofendas... pero no luces como el tipo de chico que le es fiel a una sola chica.- puso ambas manos en su cintura.
-Sí, tal vez tengas razón. Pero creo que siempre llega alguien que te hace cambiar de perspectiva y esa persona es la chica que espero ahora, así que, si me disculpas... iré a buscarla.- dije dispuesto a cruzar la calle, dejando a esa molesta e ilusa chica notoriamente enfadada por mi rechazo. Su actitud me había caído tan pesada, que si no estuviera con Courtney, ya me la habría llevado a un motel de quinta en donde la habría apuñalado hasta que su estúpida, molesta y chillona voz se desvaneciera. Pero ya no me apetecía estar con nadie más que con ella. Y matar era algo que en definitiva quería dejar atrás. Más por el bien de Courtney, que por el mío. Costara el trabajo que me costara.

Cuando terminé de cruzar, vi el momento exacto en el que Courtney salía por la puerta del colegio, mirando alrededor tratando de ubicarme. Se veía tan encantadora con ese peinado de media coleta alta. Levanté mi mano libre y la agité hasta que tuve su atención. Ella sonrió y corrió hacia mi como una niña pequeña.
-¡Matt!- rodeó mi cuello con ambos brazos y me abrazó.
-¡Bonita!- dije en su mismo tono.
-Te ves... muy guapo...- sus mejillas enrojecieron.
-Se lo agradezco, señorita. Me arreglé para usted.- sonreí de lado. Ella me dedicó una sonrisa y besó mis labios.

I'm Your CrimeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora