-Y entonces... ¿fue muy difícil ocultar tu enorme problema?- pregunté traviesa.
-Entré al banco con el maldito saco en la entrepierna, Courtney.- respondió irritado.
-¡Hahahahahaha!- reí con fuerza.
-Si así vas a jugar entonces yo también sé hacerlo.- dijo amenazante.
-¿Qué harás?- pregunté burlona. Me arrepentí casi al instante de haber hecho esa provocadora pregunta, ya que Matt introdujo su mano por debajo de mi falda, haciéndome sobresaltar.
-Mala idea usar falda, preciosa...- rió.
-Matt, saca tu mano de ahí...- ordené en voz baja. Él negó con la cabeza y comenzó a juguetear con sus dedos por encima de mis bragas. Lo hacía tan bien, que no pude evitar abrir mis piernas ligeramente para dejarle la situación más sencilla.
-Hmm... a alguien le gusta lo que hago...- dijo mirándome con lujuria.
-Aahh...- solté un gemido lo suficientemente audible como para que sólo llegara a oídos de él.
-¿Así que tú fuiste la niña traviesa que le prendió fuego a la oficina de Terry eh?- preguntó coqueto sin detener ni un poco sus dedos, mismos que ya habían hecho a un lado mi ropa interior.
-Dios...- gemí. -¿Quién es Terry?- pregunté.
-Vamos, sabes bien quién es... el portero de mi edificio.- rió.
-Ahh... sí... pero no le prendí fuego a su oficina, sólo a su papelera...- Matt estalló en risas.
-Es lo mismo, preciosa.- dijo calmando su risa.
-Pues sí, fui yo, no me dejaba pasar y...- las palabras se me escaparon de la boca cuando él empezó a introducir uno de sus dedos. -Y... tomé...- carraspeé, tan sólo para no soltar un grito. -Medidas...- terminé mi oración.
-Me excita lo mala que puedes llegar a ser con tal de conseguir lo que quieres...- susurró en mi oído.
-A mí me está excitando lo que haces, así que para ya...- murmuré. Una vez más Matt iba a hacer caso omiso a mi petición, pero se vio obligado a detenerse cuando el mesero regresó a nuestra mesa.
-Aquí está su pizza, señor.- dijo colocando la charola en la mesa.
-Gracias...- respondió Matt después de aclarar su garganta.
-¿Se les ofrece algo más?... Más pan de ajo, ¿quizás?...- preguntó amablemente el hombre, mientras yo aprovechaba para cruzar mis piernas una sobre la otra.
-No, no, así estamos bien, se lo agradezco.- sonrió Matt. El mesero se retiró y Matt se encontró con las puertas hacia mi placer cerradas. -Joder...- susurró para él mismo de forma frustrada. Solté una carcajada y tomé una rebanada de pizza.
-Suerte para la próxima, fortachón.- reí.
-Al menos logré mojarte más de lo que imaginé.- guiñó el ojo y se llevo los dedos que solían estar en mi entrepierna, a su boca. Después de sonrojarme seguí con mi comida hasta que me llegó un mensaje.
Papá: Courtney, ¿dónde estás?
Courtney: Cenando con Matt, ¿por qué?, ¿ya llegaste?
Papá: Ven inmediatamente, tenemos qué hablar.
Courtney: ¿De qué?, ya te dije que estoy cenando.
Papá: ¿Cómo sé que me dices la verdad?
¿Qué le ocurría? Al parecer seguía con sus celos paternales. Rodé los ojos y saqué una foto de lo que Matt y yo cenábamos.
-¿Qué pasa, linda?- preguntó.
-No sé qué le pasa a mi padre.- después de tomar la foto, volví a su chat y se la envíe, mientras Matt miraba la conversación inclinándose un poco hacia mí.
Courtney: ¿Lo ves?
Papá: Bien, pero da lo mismo. Necesito que vengas ahora para que hable contigo.
Papá: Y también con Matthew.
Ese último mensaje hizo que mis ojos se abrieran más de lo normal. Al parecer esto era más serio de lo que creía.
-Dice que quiere...- Matt continuó.
-Lo leí. No te preocupes, amor, pedieremos la comida para llevar. Será mejor que no lo hagamos esperar.- dijo para después terminar rápidamente lo último que le quedaba de limonada.
-¿Qué mosca le picó?- pregunté. Matt sólo negó con la cabeza confundido. Después de pedir la comida para llevar, salimos camino de regreso a mi casa, no sin antes dejarle un último mensaje a mi padre.
Courtney: Ya vamos para allá...
El trayecto de regreso transcurrió con lentitud, ya que estaba ansiosa y repleta de nervios, de pensar qué era lo que le pasaba a mi papá. ¿Qué sería eso tan importante que debe decirme a mí y a Matt?
Al llegar, Matt aparcó justo afuera de mi casa y entramos. Al abrir la puerta mi padre ya estaba esperándonos a pocos metros de la puerta. Parado con un pie más adelante que el otro, con los brazos cruzados y una mirada de desaprobación.
-Hola...- sonreí.
-Buenas noches, señor Anderson.- saludó Matt. Él no respondió al saludo de ninguno de los dos. Sólo permaneció con su misma postura, creando así un ambiente de incomodidad.
-¿Qué tienes?- pregunté con el entrecejo fruncido.
-¿Quieren explicarme los dos por qué me pongo a sacar la basura y lo primero que encuentro es esto?- sacó de su bolsillo una maltratada cajita. La misma cajita de la última pastilla del día siguiente que me había tomado. Mis ojos ahora sí que estaban a punto de desorbitarse. Al igual que los de Matt, quién se quedó frío.
-Ay, papá, no sé por qué hiciste eso, si yo siempre saco la basura...- reí nerviosa. Había evadido el tema de forma muy mediocre.
-¡No es la estúpida basura, Courtney!- gritó enfadado. -¿Qué carajos significa esto?- insistió agitando la cajita en su mano. -¿¡Apenas llevan unos días de novios y tú Courtney ya perdiste tu pureza con él!?- si supiera que la perdí en la segunda cita, tal vez ya estaría muerta. -¿¡Y sin protección!?- elevó más su tono de voz.
-No, no, señor... no fue sin protección. El preservativo se rompió y yo le compré esa pastilla a Courtney...- explicó Matt. Eso era mitad cierto y mitad no, ya que la última vez sí que había tenido que recurrir a la pastilla por no haber usado preservativo. Pero, obvio, no iba echar de cabeza a Matt.
-Sí, eso es cierto, sólo queríamos prevenir...- añadí.
-¿Cuándo cojones ocurrió eso?- entrecerró los ojos. Matt y yo nos quedamos mudos. -¿Fue el día en que tú te quedaste aquí, cierto?- le preguntó a Matt de forma amenazante. -¿¡O acaso me dirán que lo hicieron desde antes de ser novios!?- gritó enfadado.
-¡Ay, por el amor de Dios, padre, ya no soy una niña!- dije en su mismo tono.
-¡El hecho de que ya no lo seas, no te da derecho de convertir mi casa en un maldito motel!- abrí la boca, indignada.
-¿¡Qué quieres decirme con eso!? ¡No soy una cualquiera!- dije en mi defensa.
-¿¡Ah no!? ¡Entonces explícame por qué perdiste tu virginidad con alguien con quién no llevas ni una semana de noviazgo!- Matt sólo escuchaba la discusión, nervioso. -Si es que él fue el primero...- se cruzó de brazos.
-¡Claro que fue el primero!, ¿¡qué pasa contigo!?- empecé a llorar del coraje.
-Courtney, por favor, cálmate...- suplicó Matt. -Señor, escuche... sé que se acaba de hacer una malísima imagen de mí, pero le aseguro que no es lo que piensa. Yo amo a su hija y jamás la usaría sólo para eso. Ella es muy importante para mí y si lo hicimos fue porque ambos nos queremos y no pudimos evitarlo...- él cerró los ojos, soltó un suspiro y masajeó sus sienes con los dedos. -Le suplico que me perdone por esto...- mi padre interrumpió.
-Cállate... no creo absolutamente nada de lo que dices, eso no lo hace un caballero...- dijo con rabia.
-¿¡Y cuándo me cuidó todo el maldito día porque a ti te importó una mierda eso no era ser un caballero!?- pregunté entre lágrimas.
-¡Cierra la boca, Courtney! ¡No es un caballero y punto!... ¡así que lárgate de mi casa y aléjate de mi hija!- tomó a Matt por el hombro y lo llevó casi a rastras a la salida. Él no puso resistencia, ya que sabía que no había forma de hacerlo entender.
-¡Padre, déjalo en paz!- mi padre hizo caso omiso, sacó a Matt por la fuerza y cerró de un portazo.
-¡Y tú vete olvidando de ese patán porque no lo vas a volver a ver!- estallé por completo en llanto al escuchar sus palabras.
-¡Soy mayor de edad, tú no me dices qué hacer!- le grité.
-Te digo qué hacer...- me tomó fuertemente del cabello. Sostuve su mano entre mi melena, en un intento para que me soltara, pero él sólo tiró más fuerte. -Porque soy tu padre...- me llevó por la fuerza con paso apresurado hacia mi habitación, mientras yo lloraba del dolor y la impotencia. -¡Y yo digo que no lo vas a volver a ver!- me arrojó sobre la cama. -De ahora en adelante no vas a ir sola a ninguna parte. Te enviaré un Uber que te recoja aquí y en la escuela, y pondré una cámara de seguridad en la entrada por si a ese se le ocurre venir mientras no estoy. Y más te vale hacerme caso, porque si no lo haces, juro por Dios que nos volveremos a mudar...- salió de mi habitación y azotó la puerta. Masajeé mi adolorido cuero cabelludo y seguí llorando ruidosamente con la cara sobre mi almohada.
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I'm Your Crime
Fanfiction¿Alguna vez te has preguntado qué tan peligroso puede ser el amor?, ¿te has puesto a pensar en qué personalidad hay detrás de cada individuo que conoces?, ¿haz acaso imaginado en algún momento que eres cercana(o) a alguien peligroso?, ¿Y alguna vez...
