-Lista.- respondí después de una gran bocanada de aire. Matt se posicionó listo para penetrarme y empezó lentamente. Vaya que era bastante extraño y a la vez placentero sentir aquello.
-¡Aaahhh!- solté un fuerte grito cuando la punta estuvo por completo adentro de mí.
-¿Estás bien, cielo?- preguntó preocupado.
-Sigue...- ordené. La mitad de su miembro entró de golpe y mi boca se tornó en forma de una "o", acompañada de un grito ahogado. Matt salió, y volvió a entrar hasta donde se había quedado. Esta vez el dolor había desaparecido. Mordí mi labio inferior hasta que me llenó por compelto. -¡Aaahhh carajo!- estrujé las sábanas.
-Lo más difícil ya pasó, bonita...- susurró en mi oído y empezó con lentas pero profundas embestidas.
-¡Por Dios!- exclamé al presenciar cada sensación. Matt tiró de mi cabello y aumentó la velocidad. Sin cesar mis gemidos, coloqué las puntas de mis pies en el suelo y me incorporé poco a poco, quedando cerca de su cuerpo. -Estás enorme...- susurré girando mi cabeza para poder apreciar su precioso rostro excitado. Con el entrecejo fruncido, los ojos entrecerrados y los labios entreabiertos. Mismos que de vez en cuando tenían la dicha de emitir esos gloriosos gemidos. Al escuchar mis palabras, rodeó mi cuerpo con sus fuertes y largos brazos y dio un húmedo beso en mis labios. Subí sus manos de mi cintura a mis pechos y empecé a marcar el ritmo yo también. Nuestros movimientos se volvieron salvajes y la mano derecha de Matt en ocasiones bajaba a darme un fuerte azote, dejando mi piel ardiendo. Tanto como yo ardía por él.
-¡Ah, mierda!- Matt acabó adentro de mí y al sentirlo, yo acabé también en medio de escandalosos gemidos. Había estado tan pérdida en las sensaciones, que ni siquiera me había percatado de lo bien que esto le había sentado a mi cuerpo. Mis muslos escurrían, mis piernas temblaban como si hubiera estado haciendo docenas de sentadillas, mi piel brillaba ligeramente debido al sudor y sentía todo mi rostro arder. Matt salió de mi interior, me dio la vuelta y apartó el cabello de mi enrojecida cara.
-¿Estás bien?- preguntó con una tierna voz.
-Sí...- dije con los ojos entrecerrados, agotada del maravilloso orgasmo que acababa de tener. -Sólo que...- me sostuve con ambas manos de sus brazos. -Mis piernas... parecen gelatinas...- dije entre risas. Él, enseguida me cargó entre sus brazos, haciendo que mis piernas quedaran enroscadas en su cadera y me acomodó delicadamente sobre la cama. Una vez ahí, sus brazos se transformaron en mi cómoda y cálida cuna. Me dormí casi al instante y no supe por cuánto tiempo, hasta que el no sentir la piel de Matt contra la mía, me hizo espabilar.
-¿Amor?- lo llamé mientras me frotaba los ojos. Con la sábana de su cama enredada en mi cuerpo, me levanté, diapuesta a buscarlo. Pero esto no fue necesario, al encontrar una nota de él, pegada en la puerta de la habitación.
"Fui a comprar una pizza. Vas a estar hambrienta cuando despiertes. No tardaré. Te amo."
Sonreí reconociendo que tenía razón, moría de hambre. Salí de la habitación, saqué mi celular de mi mochila y noté que realmente no había dormido demasiado. Pero vaya buena siesta después de lo sucedido. Reí para mí misma y comencé a vestirme. Al parecer Matt había levantado toda mi ropa del suelo y la había dejado perfectamente acomodada en el sofá, antes de salir. Me coloqué mi sujetador, mi blusa, mis bragas, y antes de acabar, la sed me atacó como si hubiera corrido un maratón. Caminé a la cocina, tomé un vaso y lo llené con ayuda de una jarra de vidrio que se encontraba encima de la pequeña barra. Bebí el vaso en segundos y volví a llenarlo, pero antes de que pudiera beberlo, mi celular comenzó a sonar. Con el vaso en la mano, caminé de regreso a la sala, cogí mi teléfono y me encontré con ese mismo número desconocido. Esto se había vuelto molesto. Así que decidí que lo mejor sería responder.
-¿Sí?-
-Si tu mentiroso novio no va a decirme nada, entonces tú lo harás...-
-¿Disculpe?-
-¿No me recuerdas, Courtney?- ahora recordaba esa voz.
-¿Cómo conseguiste mi número?-
-En realidad fue muy sencillo conseguirlo. Claro, antes de que tu estúpido novio desapareciera a mi socio.-
-No sé de qué estás hablando...- dije al borde del llanto.
-Yo creo que sí, Courtney... yo creo que sabes exactamente de qué estoy hablando.-
-No... yo no sé nada... déjame en paz.-
-¿Qué le hizo Matthew a Monty, Courtney?...-
-Ya te dije que no sé de qué hablas. Matt ya no se lleva con Montgomery.-
-¿Lo asesinó?... ¿eso fue lo que pasó?...- me quedé muda. -¿¡Lo asesinó!?-
-¡No sé de qué hablas! ¡Púdrete!- colgué y me solté a llorar con la mano derecha cubriendo mis labios.
-¿Estás segura?- escuché su voz otra vez, pero juro haber finalizado esa maldita llamada. ¿Me había vuelto loca? -¿No vas a decirme?...- el miedo experimentado el día en el que Monty entró a mí casa, regresaba a mí, golpeándome directamente en la cara. La llamada había terminado, pero su voz seguía hablando detrás de la puerta. Me quedé helada, el vaso con agua se resbaló de mis temblorosas manos hasta estrellarse en el suelo. Incluso mis lágrimas habían cesado. -¿¡Vas a ser su maldita cómplice!?- golpeó fuertemente la puerta, haciendo que mi cuerpo se sobresaltara, pero ni eso logró sacarme del trance. -¡Abre la puerta y dime a la cara que ese bastardo no hizo nada!- golpeó una y otra vez. Reaccioné, cubrí mis orejas con ambas manos y salí corriendo hacia la habitación de Matt. En donde cerré de un portazo y me senté en un rincón sintiéndome acorralada.
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I'm Your Crime
Hayran Kurgu¿Alguna vez te has preguntado qué tan peligroso puede ser el amor?, ¿te has puesto a pensar en qué personalidad hay detrás de cada individuo que conoces?, ¿haz acaso imaginado en algún momento que eres cercana(o) a alguien peligroso?, ¿Y alguna vez...
