Dar en el clavo

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Zacky:

-En un momento viene, hijo...- me dijo la madre de Milly, después de tocar a la puerta de su casa y preguntar por ella.
-Gracias, señora.- sonreí.
-¿Qué?- preguntó parándose en el marco de la puerta con los ojos irritados.
-Milly, ¿estuviste llorando, cierto?- pregunté.
-Necesito irme a la escuela en unas horas, así que dime qué quieres.- dijo seria.
-Bien, iré al grano entonces. Me niego.- metí ambas manos a los bolsillos de mis pantalones.
-¿A qué?- preguntó confundida.
-A que termines conmigo... ¿oíste? Me niego.- reafirmé.
-¿Quién te crees?- preguntó indignada.
-Tu novio, porque no hemos terminado.- respondí.
-¡Tú no eres mi novio!, ¡te terminé!... ¿¡entiendes!?... ¡tomé una decisión y vas a tener que...- la tomé de la cintura y le robé un largo beso. Casi inmediatamente cedió, permitiendo que la besara y correspondiendo.
-No...- me separé de sus labios. -No puedes terminarme por esto. Es una estupidez. Y con esto me has dejado más que claro que aún deseas estar conmigo.- susurré con mi frente pegada a la suya.
-Tal vez tengas razón... Pero estoy muy enfadada contigo.- dijo evitando mi mirada. -Y no sé quién te crees para decir que no puedo terminarte...- se cruzó de brazos, regresando a su actitud anterior.
-Está bien, me terminaste. ¿Quieres ser mi novia?- pregunté sonriendo de lado.
-Zacky...- rodó los ojos y apretó los labios ahogando una risita.
-¿Lo ves? Aún quieres... ibas a sonreír.- dije alegre.
-¿Crees que es así de fácil?- preguntó con el entrecejo fruncido.
-Cariño, en verdad lo lamento...- dije serio. -Y sé que estás enojada, tienes todo el derecho de estarlo, pero fue un error... Sabes bien que no soy perfecto, nadie lo es. Pero no puedes terminarme por esto, porque ambos nos amamos...- tomé sus manos entre las mías.
-Quiero que hoy me lleves al cine después de la escuela. Y después a cenar. Y no quiero que vuelvas a mezclar nuestra relación con tu estúpido trabajo.- rodó los ojos.
-¿Eso significa que sí aceptas ser mi novia otra vez?- sonreí de oreja a oreja.
-Sí...- rió.
-Eso...- besé cortamente sus labios. -Te prometo que no volverá a suceder, mi vida.- aseguré.
-Más te vale.- amenazó con una risita.

~

A pesar de que ya había resuelto mi problema con Milly, ahora mi cabeza daba una y mil vueltas pensando en cómo me acercaría a Matt nuevamente para pedirle información a cerca de su terapeuta. Dicha persona que aún no estaba seguro de que fuera a hablar, pero debía intentarlo. Muchos psicólogos no cumplen con su código ético. De cualquier manera, le sacara o no le sacara información, sería de gran utilidad la manera en la que él reaccione.

Caminaba justamente por delante de la casa de Courtney, hasta que Matt salió y enseguida notó mi presencia.

-¿Zacky?...- dijo mirándome desde el marco de la puerta.
-Hola, viejo.- saludé.
-Oh, hola, hermano...- sonrió, caminó hacia mí y me dio un amistoso abrazo. -¿Qué te trae por aquí?- preguntó.
-Ahm... sólo daba mi caminata matutina de siempre...- me encogí de hombros. -¿Estabas con Courtney?, ¿no se supone que debería de estar en la escuela ya?- pregunté sin poder ocultar mi curiosidad.
-Ah, sí, no pudo ir hoy.- su rostro se transformó a uno de desánimo.
-¿Está bien?- pregunté angustiado.
-Sí, sí, ya mejor, ahm... al parecer tuvo una intoxicación por algo que comió y se sintió muy mal anoche, así que se quedó en casa. De hecho voy ahora mismo a comprarle algo ligero para desayunar.- explicó.
-Entiendo, espero que se sienta mejor pronto.- me encogí de hombros.
-Gracias... Pero, ¿tú cómo estás?- preguntó dando una palmadita en mi hombro.
-Ehm... digamos que no muy bien...- mi mirada se fue hasta el suelo.
-¿Por qué?, ¿qué pasa, hermano?- su expresión era realmente de alguien angustiado.
-Pues el sábado en la noche... después de que tú te fueras con Courtney, yo tuve una pelea con Milly. Estaba poniéndose ansiosa y bueno... debo admitir que yo no estaba muy de buenas... Y la hice enfadar.- expliqué con toda la intención de lucir abatido. -No quiero hablar del tema, porque sinceramente es muy estúpido. El problema realmente fue que la saqué de quicio cuando ella ya se encontraba mal.- masajeé mi nuca.
-Descuida, no somos perfectos, viejo. Debo admitir que yo también he hecho enojar a mi chica. Pero no te preocupes, estoy seguro de que si hablas con ella y te disculpas, todo mejorará. Ella te quiere mucho.- dijo con una sonrisa.
-De hecho hace rato fui a hablar con ella. Porque me terminó por eso, Matt... me terminó.- hice un gran esfuerzo por empezar a llenar mis ojos de lágrimas.
-Bueno, ¿y qué te dijo?- preguntó serio.
-Me dijo que ella también me ama y que no quiere terminar conmigo. Pero... que no quiere seguir así. Dice que todo le lastima y que a este paso terminaremos teniendo una relación tóxica.- increíblemente había logrado que una lágrima saliera de mi ojo derecho.
-Oh no, no, no, tranquilo, amigo... espera...- sacó su celular, tecleó algunas veces la pantalla y mi teléfono vibró. -Te he enviado el contacto de mi terapeuta. Tal vez él pueda ayudar a Milly.- se encogió de hombros. Lo logré, di en el clavo.
-Te lo agradezco, mucho, viejo. En verdad espero que pueda ayudarla.- permanecí con la cabeza gacha.
-Vamos, hermano, no te desanimes. Verás que todo saldrá bien...- me dio un abrazo, acompañado de amistosas palmaditas en la espalda. Matt en verdad era un gran amigo. Joder, debo admitir que me siento muy culpable de estarle viendo la cara. Y al igual que él, yo tampoco había tenido un amigo hasta este punto de mi vida.
-Gracias, hombre. Eres muy bueno conmigo...- dije apenado.
-Hey... para eso estoy. No te preocupes.- sonrió y levantó su puño para chocarlo con el mío. -Te veré luego.- se despidió.
-Claro, nos vemos, hermano.- miré como Matt se alejó, sólo pensando en que tal vez... podría dejar esta maldita investigación por la paz y así ser completamente sincero con él... No, eso no, debo seguir. Sin pensarlo, abrí el contacto, llamé al sujeto y agendé una cita para hoy mismo.

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