Dolor, traición, venganza, rencor, deshonra y muy poco amor son el pan de cada día en el palacio de Topkapi ¿Qué darías tu por amor? ¿Eres capaz de renunciar a lo valioso? ¿O simplemente te resignas a perder lo que amas? ¿Realmente el amor soporta t...
Cada día que avanza los recuerdos abruman mi mente; Arpaslan corriendo felizmente por los jardínes, jugando con animales tallados en madera, incluso en ocasiones me parece escuchar su voz. En cambio hay otros momentos que parece que solo buscan castigarme, son aquellos que compartí con Neylan.
A mi hijo lo recuerdo con tristeza por haberlo perdido pero a la vez con alegría de todos los momentos que compartimos, por otro lado a Neylan es con un remordimiento, pero no a ella, es algo personal por no haberle contado la verdad sobre su madre.
- Pareces distante.
- ¿Eso crees Hatice?
- Algo está atormentando tu mente ¿Verdad? - levantó la mirada del bordado - Sabes que a mí no puedes engañarme.
- He hecho algo horrible, - su rostro se transformó a uno preocupado - me he encargado de que Turhan sienta angustia por Jalila.
- ¡Ay por Allah! - sus manos cubrieron su boca.
- Aún no sé con exactitud que ha pasado, quiero que sufran pero en el fondo de mi corazón estoy arrepentida.
- Halime, verás que todo saldrá bien, reza a Allah para que perdone tu pecado...
- Señora, el Pashá le espera - anunció Ela.
- Debo irme, todo estará bien - me dió un abrazo para después ponerse en pie e irse.
No podía estar tranquila, necesitaba las noticias sobre lo que estaba ocurriendo en el pueblo. Acomodé mis ropajes y salí de los aposentos fingiendo ir al harén a pasar el tiempo cuando inadvertidamente todo ocurrió.
- ¡Abrán paso, quitense del camino! - exclamaba Eylem Kalfa mientras atrás DemirAgha cargaba el cuerpo de Jalila. Con cada nuevo paso que daban gotas de sangre manchaban el piso. Todas las mujeres, incluyéndome, corrimos a la puerta principal para observar que era lo que había pasado, las concubinas se hacían a un lado dejándome una mejor vista del panorama. Su vestido turquesa se había convertido en trapos insignificantes por el polvo, las aberturas y la sangre.
- ¡La doctora! ¡Llamen a la doctora! - volvía a gritar el agha.
La noche finalmente había caído y con ello también apareció Turhan con su semblante decaído. Yo por mi lado intentaba engañar a mi mente para poder dormir pero no funcionaba, necesitaba desahogar este terrible pecado que cometí.
- Aslihan, ¿Estás despierto?
- ¿Crees que podría dormir con el escándalo de afuera? - me respondió enderezandose.
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- ¿Quieres hablar?
- ¿Por qué no? ¿De qué?
- Sobre tu gemelo - de inmediato se volvió a acostar y se cubrió hasta la cabeza con la colcha.
- Ah no, no, no y no, me niego, no lo haré, sabes a la perfección que no me gusta hablar sobre él - ignorando lo que acababa de decir, empecé a hablar.