Capítulo 11: Un triste ayer

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- Vamos Halime que mi hermano te espera - dijo entusiasta Kerem.

- Antes dime qué le dijiste.

- Sólamente - bajo su cabeza - que no quería que le pasará lo que a mí en mi matrimonio.

- ¿Qué ocurrió?

- Me casaron muy joven, a los 15 años para ser precisos, a tan tierna edad créeme no quieres contraer esa responsabilidad tan grande y menos con alguien a quien no amas - sonrió  y me volteó a ver - bueno supongo que entiendes, tiempo después conocí a  Iskender Pashá y me enamoré  perdidamente, mi esposo supo esto pero siempre lo ignoró, no dejó cuidarme y protegerme, jamás dejó de amarme. Poco después le fue prometida Safiye para asegurar el trono a Mehmed, me resigné a ello pero jamás busqué un refugio o un calor en mi esposo.

- No me queda claro - de verdad no entendí, según yo estaba diciendo que fuera feliz con Rasa o Turhan.

- Halime lo que quiero decir es que no se rinda por el amor que te tiene, hay muchísimas cosas en el amor por los que vale la pena luchar y si te pensaba dejar ir que lo hiciera pero que jamás volviera a aparecer en tu vida y que fuera feliz con las madres de sus hijos.

- Vaya, lo lamento Kerem.

- No te preocupes, yo hubiera dejado mi título y hubiera hecho a un lado la dinastía con tal de estar cerca de Iskender pero al final no fui tan valiente como creía y perdí al hombre que me amaba en la muerte y ahora solo espero la boda del hombre al que amo con mi hermana pequeña.

- Pero Mehmed ya es sultán, ya no necesitan la alianza.

- Una promesa es una promesa.

- A mí me ha prometido a dos hombres diferentes y mírame, ambas veces las ha ignorado.

- No es igual Halime, tu eres su mujer favorita, eres la sultana de su corazón y lo mío es solo un triste ayer.

- Quién sabe - le sonreí- quizá Iskender Pashá tengo un hermano para ti - ambas reímos.

- Vamos, nuestro señor te espera ansioso.

Subimos al carruaje  y para hacer más ameno el viaje Kerem, Hatice y yo, conversabamos alegremente, de vez en cuando mi amiga me daba pequeñas miradas llenas de alegría que solo yo podía comprender lo que significaban: estaba feliz porque todo se hubiera solucionado y porque no quedaríamos en el olvido como otras lo habían hecho.

- Halime ¿Has pensado que probablemente ahora estás embarazada? - no, no lo había pensado y ahora me caía como balde de agua fría.

- No sultana y no creo estarlo.

- Cuando lleguemos lo primero será que te revise la doctora.

- Como diga... Y usted ¿Nunca tuvo hijos? - bajó la mirada - lo siento, creo que no debí preguntar eso.

- Tranquila, quedé embarazada pero a unos cuantos meses hubo una pequeña rebelión y con la alteración de emociones perdí a mi bebé - miré como se acariciaba el vientre.

- Allah te bendecirá con muchos hijos, aún eres muy joven.

- Amén.

-¿Y tú? Dime ¿Te gustaría ya ser madre Hatice?- esto descolocó a mi amiga.

- Allah sabe que estoy dedicada a servir a la dinastía.

Nuestro camino se volvió muy relajante y no tardamos en llegar a Topkapi. Al entrar al harén lo primero que vi fue Rasa, Turhan y Safiye observarme desde el piso alto mientras que la sultana madre se encontraba abajo para abrazarme.

- Me alegra que estés de regreso, desde que no estás mi hijo se convirtió en todo un caos y disculpa que no pude ir con mi hija pero sabes que el resto de las mujeres podían hacer un desastre si me iba.

- Tranquila madre sultana.

- Ve, anda mi hijo te espera.

- Madre me gustaría que la doctora la revisara.

- Nada de eso, ahorita que vaya con Mehmed.

*****

- Señor, - no hice la reverencia a pesar de que mi cabeza podía rodar - deseaba verme - caminó hasta donde estaba y me intentó besar pero le hice la cobra para evitarlo.

- ¿Qué pasa?

- Pretendes aparentar que no me echaste de tu lado sin escucharme.

*****

Escucharla decir esas palabras me lastimó.

-¿De verdad herí tus sentimientos?

- Me hiciste un lado cruelmente por calumnias y pretendes que haga como si nada, dijiste que era la que vivía en tu corazón pero veo que eres igual al resto en este palacio - empezó a derramar unas lágrimas - aquí para todo el mundo vales solamente si das a luz un hijo tuyo.

- Halime, - la acerqué a mi pecho para abrazarla - te amo con todo mi corazón y no permitiré que nada más te lastime, siempre te cuidaré yo mismo y haré que mi madre o Kerem lo hagan - después de esto me abrazo muy fuerte.

- Oh Mehmed, recuerda que eres todo lo que tengo.

- Lo lamento, prometí no dejarte y fue lo primero que hice.

- Eres el único que me quiere y toma enserio - sabía que lo había dicho inocentemente y sin afán de nada pero después de un mes estar sin ella la echaba de menos.

- Crees que es porque no tienes un hijo mío ¿No? - ni siquiera se inmutó, parecía estar muy a gusto- Si es por eso podemos resolverlo ahora mismo, - levantó su rostro con su ojos muy abiertos - pero primero comamos algo.
                            

*****

A la habitación llegó un enorme festín con el que platicamos felices y llegué a la conclusión de que Mehmed me extraño más a mi que yo a él.

Bien, punto para mí.

Después de eso me mostró algunas joyas que había hecho en mi ausencia, ya que como su ancestro, Suleiman el magnífico, le encantaba hacer adornos con las joyas y era un romántico pero solo conmigo.

- Mi señor.

- Dime Halime.

- ¿Qué haría por mi?

- No pidas imposibles.

- Dígame algo lindo entonces.

- Me cautivaste con tu encantadora belleza y derramé lágrimas por tu ausencia.
Dejé surcos en mis mejillas y luego arrojé mi corazón contra las rocas y las rocas rieron y supieron que era un hombre enamorado.

- Es hermoso.

- Es un poema del sultán Selim.

- Ahora tu dime uno, pero que sea tuyo - hice pucheros.

- Mujer, mi mujer de hermosa apariencia, cuál sol brillante está conmigo cada día, resplandece e ilumina con su presencia y al igual que el sol da calor y luz a mis días, Halime, mi sultana amable, sol que no desaparece en los días nublados, mi sol eterno.

- Me encanta.

- No me gustó, fue muy de imprevisto, pero dime ¿Qué es lo que realmente quieres?

- La sultana me contó de su matrimonio con el bey.

- ¿Qué tiene?

- ¿No cree que debe ser feliz? Disculpe lo que diré, ella ama al Pashá que piensa casar con la sultana Safiye.

- No te metas en estos asuntos Halime, Kerem no sería feliz junto a Iskender y si se vuelve a casar ya tengo pensado con quién y tenlo por seguro será aún más más feliz que Safiye.

- Pero señor...

- Es un triste ayer, como el mío antes de que volvieras - y me besó para dejarnos llevar

Amable:Una sultana escondida |COMPLETA/CORRECCIÓN|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora