Fueron muchas las noches que visité al sultán Mehmed. Noches enteras en las que conversamos y nos conocíamos uno al otro, sin embargo decidimos mantener una sana amistad si nunca llegar a algo más. Amistad que Mehmed más de una vez intento dejar a un lado por satisfacción personal.
Mínimo una vez al mes me preguntaba por mi antigua vida, quería saber cómo era yo y mi familia antes de ser capturados y vendidos como esclavos, por mi parte yo siempre intentaba cambiarle el tema pues no quería recordar todo lo que me había pasado, el notaba esto y me daba la razón en hablar de otra cosa.
Fueron siete meses de está extraña amistad que manteníamos, mismos en los que el hijo de Turhan crecía en su vientre. A su vez al visitar tanto al sultán me llevo a convertirme en Halime Ikbal.
- Señorita Halime.
- Dígame Efsun Kalfa.
- El sultán desea verla está noche.
- Diles que preparen las cosas para alistarme.
- Halime... Quiero que sepas que pase lo que pase en este harén cuenta conmigo.
- Gracias- respondí y sonreí.
Me preparé para ir a ver al sultán, ya al llegar me saludo con un beso en la frente y comenzamos a cenar todo lo que se había preparado. Y de pronto todo cambio.
*****
Se veía muy linda mientras cenamos, la invite al balcón desde donde podíamos ver todo y ella pregunto a cuántas mujeres les había enseñado esa hermosa vista, le contesté que solo a ella, lo que hizo que se sonrojara y bajará un poco la cabeza, la invité a sentarse pero dijo que no y se puso frente a mi.
- El propósito por el que salvaste mi vida fue para continuar bailando.
Se puso en posición y empezó a mover su cuerpo como si fuera una hermosa serpiente que se enreda en ti para luego atacar. Su cadera era como un barco en las olas, sus ojos miraban atentos mis reacciones y me consumían como si de fuego tratase, sus manos se movían lentamente cuál hojas de árboles con el fresco aire de la mañana. Terminó parada justo enfrente de mí y lo único que se me ocurrió fue levantarme y besarla.
No esperaba que continuará con ello, creí que, como en otras ocasiones, me diría algo, se alejaría de mí y se iría a dormir pero fue lo opuesto, separó sus labios de los míos y se acurrucó en mi cuello, yo la abrace y sin ser consciente dije:
- Halime, te quiero como a ninguna.
- Eres la cura de mis sufrimientos Mehmed.
La llevé junto conmigo sin despegarla de mi cuerpo y nos dejamos llevar cual jóvenes tontos amándose sin saberlo del todo, porque realmente eso éramos.
Abrí mis ojos y sentí que una almohada me estorbaba... No era una almohada, era Halime junto a mi, como en ninguna de las otras noches había estado, se veía que dormía plácidamente en mis brazos y por un momento sentí que en este mundo nada importaba más que ella y yo.
Y de pronto la magia acabo:
- Leo... ¡Leo! ¡LEO! ¡Dejenlo ya!
-¡Halime despierta!- abrió sus ojos llenos de temor y me abrazó.
- Prométeme que tú no me dejaras, promete que siempre estarás junto a mi.
- Lo prometo, mi luz de sol al amanecer.
Después de esto volvió a acurrucarse en mi pecho y cerró sus ojos para volver a dormir y por una vez en mi vida sentí que hice las cosas bien con una mujer, como cualquier otro hombre común, conocerla, dejar que mis sentimientos crecieran y pasar la noche con ella.
*****
Desperté muy feliz y junto a mi estaba Mehmed sultán, comencé a verlo y a analizar lo que ocurría, de pronto el abrió los ojos y sonrió.
- Parece que nuestra señorita revoltosa despertó curiosa el día de hoy - me sonrojé y escondí bajo las cobijas.
- Vamos arriba Halime, es hora de levantarse mi rosa recién florecida - me quitó las cobijas y le aventé una almohada y empezamos a reír.
- Disculpeme señor - dijo el hasodabaçy
- Dime qué ocurre Onur.
- Han nacido los hijos de de la señorita Turhan.
- ¿Hijos? - pregunté.
- Espera Halime - me dijo Mehmed.
- En la madrugada comenzó el parto...
-¿Y por qué nadie me avisó?- su tono era de reproche.
- Son un niño y una niña, se le aviso señor pero contestó que iría un poco después- el sultán volteó a verme y parecía un poco molesto, como si me culpara de no ir a ver lo que había pasado y quizá era mi culpa. Me levanté.
- Disculpeme mi señor, si no pudo ver a sus hijos nacer por mi culpa, vaya rápido y no pierda más el tiempo - hice reverencia y me fuí.
Me sentía muy culpable, son sus hijos, no pudo ver nacer a la pequeña Neylan y ahora no pudo ver a los mellizos.
Si que eres buena para arruinar las cosas.
- Muy bien hecho Halime.
- ¿De que hablas Rasa?
- A pesar de ser morena haces muy feliz a nuestro señor y así evitaste que viera a sus hijos nacer, maravillosa jugada de tu parte, sin duda ahora Turhan es tu enemiga.
- Aquí yo no soy enemiga de nadie, quien quiera verme como una amenaza entonces que tiemble porque cada uno es su propia destrucción.
Sehzade Hakim y Jalila sultán, así es como el sultán ha nombrado a sus hijos, Turhan subió a ser Bas Kadinn y ahora podíamos llamarla sultana.
Hace una semana que Mehmed no me llama, probablemente si fui como otras, solo una noche. Que tonta fui al entregarme a él si solo fuí eso.
- Halime.
- Sultanas - me levanté e hice reverencia.
- Ella es Kerem, está es Halime.
- Oh, lo lamento usted es la hermana de nuestro señor - era una mujer muy hermosa de cabello castaño y ojos azules.
- Así es, veo que te ha nombrado de manera muy similar a la mía, mi nombre significa amabilidad y paciencia.
Ellas conversaron junto a mi, era una plática muy amena, todo está muy bien mientras conversabamos hasta que de pronto mencionaron que era hora de que el sultán diera fin a la vida de sus hermanos y yo me desmayé.
Desperté en la sala de sanación con la sultana Firuze y el sultán Mehmed a mi lado. Pedí que nos dejaran solos el sultán y a mi.
-¿Es tan cruel que piensa matar a sus hermanos? Dígame la verdad ¿qué acaso no sabe lo que puede llegar a sentir? Quizás es el hombre dominante del mundo pero no tiene el derecho de atentar con la vida de los demás y menos si se trata de sus propios hermanos ¡usted no entiende el dolor de perder a sus padres de forma tan cruel y lo que es que ver morir a sus hermanos siendo golpeados o ejecutados! no quiero verlo ¡váyase! y nunca vuelva a llamarme de nuevo a sus aposentos si hará algo tan cruel.
- ¿Es tu hermano?¿Leo es tu hermano?
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Amable:Una sultana escondida |COMPLETA/CORRECCIÓN|
Historical FictionDolor, traición, venganza, rencor, deshonra y muy poco amor son el pan de cada día en el palacio de Topkapi ¿Qué darías tu por amor? ¿Eres capaz de renunciar a lo valioso? ¿O simplemente te resignas a perder lo que amas? ¿Realmente el amor soporta t...
