Capítulo 42: Caída de la Grandeza

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-¡Saca a esas mujeres de ahí!- hasta mis aposentos se podían escuchar los gritos de Halime.

En cuatro días partiría nuevamente dejándola sola en el palacio y para despedirme Eylem Kalfa preparo un evento solo para mí, comida, vino (no lo tomaba pero igual lo servían) y mujeres bailando con el propósito de seducirme.

En cuatro días partiría nuevamente dejándola sola en el palacio y para despedirme Eylem Kalfa preparo un evento solo para mí, comida, vino (no lo tomaba pero igual lo servían) y mujeres bailando con el propósito de seducirme

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Francamente había una rubia que había despertado mi interés pero ya he aplastado demasiado el corazón de mi esposa y casi 6 años atrás había jurado amarla y respetarla.

-¡Díganle que quiero entrar!- levanté la mano para que dejaran de bailar, me levanté y salí de mis aposentos.
-Halime rápido a tu habitación.
-¿Que hacen esas mujeres dentro?- la ira se veía en sus ojos.
-Vamos - la tomé del brazo y la lleve conmigo; en cuanto entramos y las puertas fueron cerradas tome su rostro con una mano- no tienes permitido hacer estos escándalos Halime.
-Pero...
-Cuando te nombré te dije que conmigo serías amable y lo vas a hacer ¿De acuerdo?- intentaba quitar mis dedos de sus mejillas- Halime no hagas estás escenas.
-Sueltame - lo hice para no lastimarla- ¿Olvida quién soy? Soy la mujer que le ha brindado 5 hijos, quien carga a otro en su vientre y su esposa legal.
-Por lo mismo no debes rebajarte a tal grado, eres la única que está en mi corazón.
-Pues será el único lugar donde soy la única.
-El embarazo te tiene temperamental.
-Quedate conmigo, por favor mi sultán.
-No, iré a la celebración y tú te quedarás aquí cuidando de mi bebé- toque su vientre y me puse a su altura- a veces te compadezco, ni yo soporto los cambios de humor de tu madre, pobre de ti- salí dejando a Halime disgustada.

En la celebración todo estaba muy alegre y cuando dejaron de bailar precisamente la rubia intentó hacer que bebiera del vino, cosa que me pareció extraña.

-¿De dónde eres?- pregunté frente al resto.
-Alemania - levanté mi mano y la agite para que el resto saliera- es un honor servirle- se inclino y beso mi dobladillo.
-Anda levantate mujer- comenzó a quitar sus ropajes; me levanté y paré frente a ella lo que provocó que dejara de hacerlo- dime tu nombre.
-Helga- la fui empujando hasta la cama donde la hice caer.
-Mi señor yo...- tome sus manos para inmovilizarla.
-Dime ahora mismo quien te envío a mi palacio.
-Yo solo estoy para servirle- intentó provocarme- ¡Hasodabaçy!- entró Ahmed- está mujer es una espía, averigua cómo llegó aquí.

*****


-Tengo miedo de que me saque de su corazón.
-No lo hará, durante años ha tenido varias oportunidades y bueno ha aprovechado algunas pero en el momento decisivo ha demostrado que a quien ama es a ti.
-¿Segura Çennet?- me sentía muy intranquila.
-Verás que si, mejor piensa en qué mañana vuelve Hatice de Diyarbakir y al fin conoceremos a sus bebés- el Pashá tuvo que partir en fechas cercanas al parto de su esposa así que prefirió llevarla con el y dió a luz en aquel a unos gemelos.
-Allah mediante ella y los bebés estarán bien- Çennet me sonrió para después levantarse e irse a dormir. Me dispuse a hacer lo mismo mientras pensaba en que probablemente Mehmed estaba en la cama con otra mujer.

Amable:Una sultana escondida |COMPLETA/CORRECCIÓN|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora