Dolor, traición, venganza, rencor, deshonra y muy poco amor son el pan de cada día en el palacio de Topkapi ¿Qué darías tu por amor? ¿Eres capaz de renunciar a lo valioso? ¿O simplemente te resignas a perder lo que amas? ¿Realmente el amor soporta t...
-¡Saca a esas mujeres de ahí!- hasta mis aposentos se podían escuchar los gritos de Halime.
En cuatro días partiría nuevamente dejándola sola en el palacio y para despedirme Eylem Kalfa preparo un evento solo para mí, comida, vino (no lo tomaba pero igual lo servían) y mujeres bailando con el propósito de seducirme.
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Francamente había una rubia que había despertado mi interés pero ya he aplastado demasiado el corazón de mi esposa y casi 6 años atrás había jurado amarla y respetarla.
-¡Díganle que quiero entrar!- levanté la mano para que dejaran de bailar, me levanté y salí de mis aposentos. -Halime rápido a tu habitación. -¿Que hacen esas mujeres dentro?- la ira se veía en sus ojos. -Vamos - la tomé del brazo y la lleve conmigo; en cuanto entramos y las puertas fueron cerradas tome su rostro con una mano- no tienes permitido hacer estos escándalos Halime. -Pero... -Cuando te nombré te dije que conmigo serías amable y lo vas a hacer ¿De acuerdo?- intentaba quitar mis dedos de sus mejillas- Halime no hagas estás escenas. -Sueltame - lo hice para no lastimarla- ¿Olvida quién soy? Soy la mujer que le ha brindado 5 hijos, quien carga a otro en su vientre y su esposa legal. -Por lo mismo no debes rebajarte a tal grado, eres la única que está en mi corazón. -Pues será el único lugar donde soy la única. -El embarazo te tiene temperamental. -Quedate conmigo, por favor mi sultán. -No, iré a la celebración y tú te quedarás aquí cuidando de mi bebé- toque su vientre y me puse a su altura- a veces te compadezco, ni yo soporto los cambios de humor de tu madre, pobre de ti- salí dejando a Halime disgustada.
En la celebración todo estaba muy alegre y cuando dejaron de bailar precisamente la rubia intentó hacer que bebiera del vino, cosa que me pareció extraña.
-¿De dónde eres?- pregunté frente al resto. -Alemania - levanté mi mano y la agite para que el resto saliera- es un honor servirle- se inclino y beso mi dobladillo. -Anda levantate mujer- comenzó a quitar sus ropajes; me levanté y paré frente a ella lo que provocó que dejara de hacerlo- dime tu nombre. -Helga- la fui empujando hasta la cama donde la hice caer. -Mi señor yo...- tome sus manos para inmovilizarla. -Dime ahora mismo quien te envío a mi palacio. -Yo solo estoy para servirle- intentó provocarme- ¡Hasodabaçy!- entró Ahmed- está mujer es una espía, averigua cómo llegó aquí.
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-Tengo miedo de que me saque de su corazón. -No lo hará, durante años ha tenido varias oportunidades y bueno ha aprovechado algunas pero en el momento decisivo ha demostrado que a quien ama es a ti. -¿Segura Çennet?- me sentía muy intranquila. -Verás que si, mejor piensa en qué mañana vuelve Hatice de Diyarbakir y al fin conoceremos a sus bebés- el Pashá tuvo que partir en fechas cercanas al parto de su esposa así que prefirió llevarla con el y dió a luz en aquel a unos gemelos. -Allah mediante ella y los bebés estarán bien- Çennet me sonrió para después levantarse e irse a dormir. Me dispuse a hacer lo mismo mientras pensaba en que probablemente Mehmed estaba en la cama con otra mujer.