Epílogo

564 19 18
                                        

- ¡Atención, su majestad, el Sultán Mehmed Khan IV, se ha encontrado con la verdad en el reino de Allah! ¡Asciende al trono el şehzade heredero, Zülfikar!

Escuchar aquellas palabras, justo cuando yo iba pasando, siendo sostenida por Hamza para no caerme, fueron lo peor de aquel momento; muchas voces empezaron a murmurar sobre lo que había pasado, aunque ya sabía la respuesta, yo misma me lo preguntaba una y otra vez.

- Mi sultana, ignore ésto, por favor - las pocas fuerzas que sentía, solo me permitían asentir.

Cada maldito instante que pasa me hace desear ser yo la que esté en ese lugar, pero debo ser fuerte, ya estoy en la cima, todo por lo que luché durante largos años ha dado su fruto final; creo que jamás imaginé que para obtener aquel beneficio, el amor de mi vida debía morir.

Yussuf tiene razón, ellos me necesitan, han perdido a su padre, aquel que los cuidó en sus momentos vulnerables, el mismo que los vio crecer y convertirse en lo que son ahora.

- ¿Desea algo? - preguntó cuando entramos a mis aposentos.

- Trae a Hatice, no informen nada a Selim, ni Hakim, creo que debo hacerlo yo misma - mejor los príncipes traidores seguían vivos, en lugar del sultán que ssana todo por cuidar al imperio.

- Pediré a Ela Kalfa que vaya por la señora, yo la acompañaré a con los príncipes - en otra situación, probablemente me hubiera opuesto, pero no me sentía con las fuerzas de hacerlo.

- Bien, vamos - tomé un respiro para ponerme en pie y terminar de informar a los demás.

Con los pies arrastrando el peso de mi cuerpo, llegué hasta la celda donde estaba Selim, el hermano mayor de Mehmed. Pedí que abrieran la puerta y a mi guardia que se quede afuera.

- ¡Vaya! La mujer más valiosa volvió.

- ¿Aún me reconoces? - pregunté con pesar.

- ¿Cómo olvidar que por tu culpa estoy en éste lugar? - no tenía tiempo, ni ánimos, para pelear por estupideces.

- Mehmed realmente se encargo de que tu vida no fuera tan mala aquí - dije mirando su cama, cojines, la pequeña mesa y un cuenco de agua.

- No me quejo, la comida es buena y de vez en vez, envía al médico.

- Honestamente vengo con malas noticias; - al decir esto, atraje toda su atención - el sultán ha fallecido ésta tarde - se puso en pie y acercó a mi.

- ¿Ves? Si te hubieras quedado conmigo, aún serías la esposa imperial, pero claro, tenías que ir tras él.

- Estás equivocado; sí me hubiera quedado contigo, sería viuda desde hace mucho, yo misma te hubiera matado - terminando de decir eso, salí para dirigirme a informar a Hakim.

*****

- Entonces, todo acabó, mi padre ha muerto... - la mirada se encontraba perdida.

- De verdad, te doy mi pésame.

- Estamos a mano sultana. - sin entenderlo, nos quedamos en silencio - Primero mi hermana y después mi madre, su hijo y su esposo.

- Sabes perfectamente que eso no fue así, que yo no empecé ésto; tu madre y hermana mataron a mi hijo, no les iba a aplaudir.

- Aún así, jamás existimos para él, siempre fueron usted y sus hijos - podía sentir el resentimiento que tenía.

- Si existieron, el sultán los amaba, eras su primer varón, en ti había todo lo que un sultán desea de su sucesor, Jalila era su más valiosa joya, solo que ustedes jamás supieron estar con él. - nuevamente hubo silencio - Aún así, lamento mucho tu perdida, también quiero que sepas que perdono a tu madre y hermana, también te perdono a ti. Con su permiso, mi príncipe.

Amable:Una sultana escondida |COMPLETA/CORRECCIÓN|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora