Jackson Evans
—¿Qué mierda pasó aquí? —no me levanto ni para ver que se trata de John.
—Que lo jodio de nuevo con René, eso pasa —le responde Edgardo.
—¿Y la casa que culpa tiene? Mira este desastre. Solo la mesa está perfectamente echa. ¿Qué ha pasado?
—Edgardo lo dijo, lo he jodido —contesto.
—¿Y por qué no lo estás arreglando en vez de estar tirando en el piso lamentándote? —pregunta John.
—Porque no quiere verme.
—¿Siquiera lo has intentado? —cuestiona Edgardo.
—No, no lo ha hecho —asume John.
—Su celular está apagado y no está en su apartamento —contesto—. Si la he buscado y no la encuentro.
—¿No podías esperarte para joderlo un día más? —se vuelve a quejar Edgardo—. Es su maldito cumpleaños y tenia algo importante que decirte.
—¿Qué era eso que debía decirme? —pregunto—. Tú lo sabes.
—¿Y crees que te diré? —pregunta con burla—. Te mereces lo que te está pasando, maldito rencoroso.
—¿Cuál es tu problema? —pregunto.
—¿Y tienes el cinismo de preguntar? Me pasa, que lo jodes vez tras vez con René y ella te ama tanto que termina perdonando todo aunque no te lo merezcas —explota encarandome.
—Edgardo, sal de aquí —lo frena John.
—Por supuesto, tengo un mejor lugar donde estar —da media vuelta saliendo de mi casa.
—Arregla este desastre y ve pensando que le dirás a Dan por la mañana porque él preguntará por su mamá —dice John antes de irse detrás de Edgardo dejándome solo de nuevo.
Lo jodí y ya ni siquiera me sorprende, sin contar que Edgardo tiene toda la razón. Tenia la esperanza de llegar tarde a casa y así encontrar a René dormida para que no tuviéramos que hablar y así calmarme antes de decir una estupidez. Claro que la suerte no estaba de mi lado y la encontré en el sofá con la mesa servida y esperando a por como la gran mujer que es y en cambio, yo llegué como un idiota a arruinarlo todo.
Lo peor es que la mayoría de las cosas que le dije eran falsas, lo dije más por odio y resentimiento que porque en verdad lo pensara. Ella tenia algo importante que decir y en vez de escucharla, me cerré a ella y lo volví a arruinar. Y ahora no sé si va a perdonarme y es lo que más me atormenta porque ya no me puedo ver si ella a mi lado. Y ni siquiera eso me detuvo a cerrar la boca en vez de decir estupideces.
Termino levantándome y arreglando el desastre que yo mismo formé. Abro el basurero de la cocina recogiendo la poca basura que René dejo y me encuentro con las curas llenas de sangre tiradas en el basurero haciendo que mi pecho se contraiga al punto de que el aire no pase por mis pulmones.
Soy un estúpido.
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René Saldivar
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ERES MI PERDICIÓN
RomanceRené y Jackson han sido mejores amigos desde que tienen cinco años gracias a que sus padres son muy unidos. Los chicos van creciendo y sus sentidos lujuriosos también. ¿Como tomarán la situación cuando estos deseos carnales empiecen entre ellos si...
