El hombre despreciable como era de esperarse había ganado una infinidad de enemigos durante los años que pasó estafando a gente a diestra y siniestra para subsistir. Mucha gente lo odiaba y mucha gente aún lo buscaba.
Incluso había un precio por su cabeza en el mercado negro.
Murdoc credulamente pensó que al estar en una isla en medio de la nada sus días serían más pacíficos, sin embargo no tuvo en cuenta que los piratas eran quienes más estaban en busca de tesoros y cazar recompensas y su propia vida era una. Por lo que hoy era uno de esos días, donde sus enemigos intentaban invadirlo.
Luego de la larga jornada, los ojos de Murdoc por fin se habían cerrado, lamentablemente, tan solo algunas horas más tarde, una alarma que retumbaba por toda la isla indicó que piratas pensaban invadir el lugar.
Perezosamente se puso de pie, los piratas no eran la gran cosa, solo una máquina podía contra decenas de ellos. Sin embargo al dirigir su mirada a las pantallas recordó que ya no era el único viviendo en esa isla. Instintivamente se despertó de golpe y estando alerta en todo momento, se dirigió a la habitacion donde estaba Stuart.
Hace tan solo unas horas 2-D había intentado escapar, y de paso Cyborg casi lo había ahogado por no tener el cuidado de un humano, Murdoc no creía que el cantante quisiera verlo ahora precisamente, pero no habían más opciones, debía llevarlo al bunker por protección.
Aceleró su paso para llegar lo antes posible pero no necesitó seguir porque un ansioso 2-D salió disparado con lo ojos blancos del miedo.
- ¡M-murdoc! -gritó al ver al bajista frente a él. Su cuerpo tiritaba, quizás por el susto o el frío matinal. Su pelo aún parecía mantenerse mojado gracias al incidente de hace unas horas - ¿Q-qué sucede?
- No hay tiempo, sígueme. Tenemos que bajar al bunker.
- ¿Ah? ¿B-bajar?
- Vamos... ¿2-D? -Murdoc qué había avanzado hasta las escaleras, se quedó viendo cómo el joven de pelo azul seguía inmóvil y aún más ansioso que antes.
Se sintió un idiota al recordar las palabras que había dicho él mismo y provocaron que el pobre muchacho se alterara.
¿Cómo bajarían si a 2-D le aterraban las ballenas? Además hace nada le había asegurado que no volvería a bajar.
Rabia, impotencia, culpa y nerviosismo se juntaron abruptamente en la mente del hombre cansado, no sabía que debía hacer, si obligar a 2-D a bajar por su propia seguridad o quedarse ambos expuestos, pero con un Stuart mucho más calmado ¿Qué era lo mejor? Ya no sabía cómo solucionar los propios problemas que él había provocado.
- P-perdón -retrocedió la débil figura balbuceando entre incoherencias.
¿Perdón de qué? ¿Qué maldita mierda había que perdonar?
- Di-dije que ahora me portería bien. E-es en serio.
- 2-D aquí no es seguro -le interrumpió Murdoc siendo incapaz de seguir escuchando- Tenemos que ir un piso bajo la altura del mar, sé que le tienes miedo a la ballena, pero yo también voy a estar allí -acercándose de apoco miró sinceramente los ojos aún blancos- ... Esto no es un castigo, necesitamos ir.
La alarma era casi ensordecedora y el estruendo de los piratas también, pero apesar de eso, su voz calmada pudo ser escuchada por 2-D, quien, al menos, había dejado de temblar.
- Mu-murdoc.
- Estaremos seguros allá.
- Pero, n-no puedo -bajó la mirada afligido mientras sus manos jugaban nerviosas entre sí.
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Confidente
Fanfiction«- Podemos invertir los Papeles ... Sólo cuentame todo y Murdoc será nuestra alma frágil » - Ambientado en la tercera fase - 2doc! La autora no se hace responsable de los daños sentimentales provocados por su obra
