50. Desde siempre hasta siempre

330 40 34
                                        

Heeey did you miss me? ヽ( '¬')ノ perdón por la espera pero ya estoy de vuelta y con nuevos capítulos para la people, so... get ready.

......................................................

La puerta del baño se abre y apenas me ve sonríe.

- ¿Y a que se debe este milagro de que estés en pie temprano? -comenta y cuando pasa por mi lado remueve mi cabello.

El olor fresco de una ducha reciente se desliza detrás de mí, siento como el sofa-cama se hunde y unos brazos me atraen a otro cuerpo.

- ¿Hace cuanto que estas despierto? -pregunto apoyando mi cabeza en la suya- ¿Damon y Jamie ya se levantaron?.

- Me levanté hace una horas y sí, cuando los dejé desayunaban -termina de responder y su nariz se hunde en mi cuello- aunque estoy cansado, iba a recostarme un rato.

- Descansa.

Su respiración se aleja y siento como se acuesta, me giro para poder verle, acostado de espaldas al sofa-cama suspira y tapa sus ojos con ambos brazos.

- Me pasas una almohada -pide pero yo solo me acerco- ¿Quieres que diga por favor? ¿Por qué eres así conmigo eh? -quita sus brazos del rostro.

- Aquí -Sonrío.

- Oh bueno -se acomoda en mis piernas- si insistes -responde luego con sus comisuras elevadas.

Estos días han estado muy ocupados con respecto al álbum y Murdoc es quien se lleva la peor parte al tener que tratar con todos esos asuntos, no ha dormido mucho, lo he notado aunque lo niegue, se levanta incluso más temprano de lo que ya lo solía hacer y se acuesta incluso más tarde. Y todo esto no es bueno, tiene que descansar bien, no hay que ser un medico para saber que esta mal dormir cuatro horas, y Murdoc es doctor es obvio que debería saberlo.

Aveces me pregunto como se mantiene si apenas se cuida así mismo, él otro día si no le pedía a Cy que le llevara almuerzo a su estudio lo único que iba a entrar a su sistema ese día hubiera sido nicotina y ron. Murdoc siempre ha sido así, quizás su sistema creó unas raras defensas y su cuerpo ya esta acostumbrado a todas esas cosas, sin embargo me preocupa, y aunque le moleste un poco no puede culparme él también lo hace, mis dosis de píldoras disminuyeron por sus extraños regaños.

Es por esto que quiero cuidar de él como él lo empezó a hacer conmigo y hace algunos meses, aunque le moleste no me importa.

- ¿No estas incomodo así?.

Quiero hacerlo y lo haré.

- Tú solo duerme.

Mi mano despeina y peina cada hebra de su flequillo negro, su cabello esta un poco mojado, huele a recién lavado, fresco, sin ninguna fragancia excesiva que sobrepase el olor que siempre tiene.

Mi muslo pica por la humedad de su pelo que traspasó mi ropa, provocando que esta se apegue a mi piel, una pequeña picazón que puedo soportar para no molestarle, tiene los ojos cerrados, se ve tan tranquilo que se me hace imposible romper esa serenidad.

Sé cuanto necesitaba este descanso es por esto que dejaré que dure lo que más pueda.

- Gracias -susurra adormilado y a pesar de que sé que no está en sus cinco sentidos me sorprendo un poco.

Pasar por una situación como esta hace algunos meses hubiera sido una locura, tener esta libertad de verlo así, indefenso, escuchar un gracias, es una completa locura.

Verlo ahora me recuerda aquél día en el que casi me ahogo, el mismo en el que empecé a gustarle a Murdoc, el mismo en que nos quedamos hasta tarde viendo películas, y el mismo en que por primera vez pude ver su rostro sereno y frágil durmiendo, me da vergüenza decirlo, incluso ahora, pero cuando le vi durmiendo puede que me haya quedado en esa posición la mitad de esa noche, realmente no recuerdo bien solo que me quedé viéndole sin pensar en nada y luego me di cuenta de lo que hacía así que escapé, sí escapé, porque sentía que no debía hacer eso, era raro, verle en ese estado casi indefenso sin que me haya dado permiso se sentía mal -además no creo que sea lindo despertar y ver a alguien sin despegar los ojos de ti como zombie a un cerebro- algo sentía mal, algo incorrecto, ahora también me doy cuenta de que escapaba de otra cosa, escapaba de la razón de porqué seguía ahí hipnotizado, de aquello que me mantenía, de lo bien que me sentía cuando seguía mi mirada en su rostro.

ConfidenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora