42. Pequeña venganza

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N/A: Hiiii c:  me di cuenta de que hace un año en algún día de noviembre (exactamente cual no lo sé xd) este beio fic salio a la luz!!!! 😱😱  so dije esta bien celebremos esto, así que aquí tienen un pequeño gift de mi parte.

Enjoy it.

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— ¡Adios! –grité agitando mi mano en dirección al barco que recién partía de vuelta al continente.

— ¿Sabes que no te escuchan? –murmuró Mudz a mi lado luego de exhalar el humo del tabaco.

— Callate –dije y seguí moviendo mi mano hasta que obtuve una respuesta por parte de los dos artistas en la lejanía–  viste –Sonreí.

— No te escucharon, solo miraron atrás y te vieron moviendo la mano como imbécil.

Esta un poco molesto, lo sé. Murdoc estaba apunto de besarme después de que Jamie y Damon se fueron en el ascensor, sin embargo yo me alejé y vine corriendo al balcón.  No es que no me haya dado cuenta y lo hice de despistado, estaba consciente de lo que hacía.

— Hey –me quejo y le quito el cigarrillo de la boca– imbécil tú –poso el cigarro en mis labios y doy una calada, dejando que el humo pase lento por mi interior.

Luego de que volviera a decir que me quería no tuvimos ningún otro momento en el que pudiéramos estar cerca, bueno si lo estábamos pero no de la forma en la que me refiero. Admito que fue difícil y que apenas ellos ya se habían subido al ascensor quise correr a los brazos de Murdoc, sin embargo él también quería eso y hubiera sido un premio que no se merece.

— Tenía una cajetilla –comenta apoyando sus brazos en el balcón– no tenía problema en darte uno.

— Yo quería ese –inhalo nuevamente y una de las cejas de Murdoc se levanta.

— ¿A si? –pregunta aproximando su rostro al mío con una sonrisa por primera vez desde que estamos solos.

Lo siento Murdoc, pero es mi turno.

— Mjm –asiento y luego dejo salir el humo, lo dejo salir a la altura de su boca y la mirada provocativa que había aparecido se desvanece.

— Stu-Agh –toce cuando el humo entra inevitablemente por su boca y nariz.

Él quiere acercarse, desde ayer que se esta aguantando, al igual que yo, sin embargo no lo dejaré.

— Hijo de puta –maldice entre quejas y se aleja unos cuantos  pasos mientras yo me rio.

— ¿Quieres más? –pregunto y responde con una mirada pesada, ya no hay rastros de la sonrisa que tenía hace  unos momentos.

Ayer río mucho, ahora me toca.

— No –habla cuando por fin estabiliza su respiración, no dice nada más y mira hacia adelante con el ceño fruncido.

Se queda totalmente en silencio y lo único que hace es ver como la embarcación se va haciendo cada vez más pequeña.

Sí, ya logré que se enojara.

— Mudz –susurro pegando mi hombro al suyo– oye.

— ¿Qué? –pregunta secamente.

— ¿No quieres más humito? –digo y luego estallo en carcajadas.

— Ja ja, andas gracioso Stuart Pot –habla tan serio que nuevamente río y me gano otra mala mirada por su parte.

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