El teléfono cayó de mi mano haciendo un eco en toda la habitación, de pronto mis pulmones dejaron de hacerme caso, o yo simplemente dejé de controlarlos, mis piernas hormigueaban, perdían toda su fuerza, mi mente igual.
Es lo único que recuerdo,el tiempo no sé, quizás fueron horas o segundos en ese estado.
Mi cuerpo no lo sentía, a lo lejos escuchaba que llamaban mi nombre, me ví caer en los brazos de alguien, alguien gritaba, alguien lloraba, no sé si ambas era yo, todo fue tan ajeno.
"No, no soy yo, este no soy yo" fue de lo que me traté de convencer "esto no puede ser cierto" "esto debe ser un sueño" un personaje externo, no yo en el suelo.
— ¡Stuart!.
De pronto un rostro frente a mí apareció, era borroso entre lágrimas, pero con cada parpadeo se fue haciendo más claro, de a poco lo fuí conociendo y con cada segundo que pasaba más me aterraba.
Era Murdoc. Y si ese era él entonces yo era...
"No, no, este no soy yo".
"No quiero, por favor no quiero".
— ¡No! –gritó en algún momento la voz que siempre he conocido y entonces, recién ahí fuí capaz de escuchar mi llanto, sentir mis acciones, de sentir mi garganta a punto del desgarro.
Fue claro, y devastante.
Cómo pude me alejé de Murdoc, como pude intenté despertar, golpeé el suelo pero seguí igual, no pude, no podía salir de esa pesadilla.
— ¡Stuart calma!
"No puedo, maldición no puedo"
— ¡Ahh! –gritó mi voz otra vez y al instante me sentí atrapado en los brazos de Murdoc, un barato intento de engañarme otra vez.
—Calma, respira conmigo ¡Stuart escúchame!
Mi pecho subió y bajo contra el suyo, sin control, no pude controlarme, tiritaba, todo mi cuerpo fue apoderado por espasmos.
Fui débil.
Con una noticia así, saliendo de la nada, pierdes el control. Y yo lo perdí, un control que me tomó meses obtener, lo perdí, justo en el momento en el que sentía que después de mucho o quizás por primera vez era capaz de controlar mi vida. Estaba haciendo todo lo que yo quería, pero el mundo no siempre es complaciente.
Caí en picada. Luego de estar en la cima y sentirme invencible volví a caerme contra el suelo. Y ya sabes, mientras más alto más doloroso.
— No puedo –hablé desesperado– N-No.
— Estoy aquí –fue lo que dijo y yo extrañamente en aquella situación, le creí, me dejé en engañar por una última vez.
Sollozos salieron de mi garganta, un poco de aire llegó a mis pulmones, mis extremidades las sentí otra vez, cada vez estaba más espantado con el único consuelo de que unos brazos y palabras me sostuvieron por quién sabe cuánto.
El transcurso del tiempo fue algo muy borroso, solo recuerdo que los primeros rayos de sol aparecieron y yo seguía en el suelo escondido en el pecho de Murdoc.
— ¿Cariño? –le escuché preguntar pero yo ya no tenía fuerza para nada, aunque me hubiera mantenido quien sabe cuánto tiempo sin mover siquiera un músculo.
Una sola frase es lo que mi energía me permitió decir. Lo único que dije para no decir más.
— No podremos visitarlos.
Sus dedos temblaron y con eso me dí cuenta de que no necesitaba de más palabras, lo entendió completamente.
Aún así lo hubiera entendido sin ninguna palabra...
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Confidente
Fanfiction«- Podemos invertir los Papeles ... Sólo cuentame todo y Murdoc será nuestra alma frágil » - Ambientado en la tercera fase - 2doc! La autora no se hace responsable de los daños sentimentales provocados por su obra
