24. Intoxicación

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Huelo nuevamente la sopa tratando de descifrar si está limpia, algo realmente estúpido, no puedo saberlo si no la he probado. Después de pasar una eterna lucha interna, la primera cucharada llega insegura a mi boca.

Tengo un poco de mareo aún presente y el hambre es enorme. Después de haberme recuperado del todo me obligó a tomar nuevamente esa mierda.

Mi estomago está vacío.

«— Vuelves a hacer eso y te irá peor– dice dejándome en el suelo luego de haberme obligado a tomar ese líquido, otra vez.

— Pudrete –digo entredientes.

— Cariño recuerda, si hablas será peor– mira directo a mis ojos por unos segundos y los mios pasan rápidamente por cada facción suya, le dejé un moretón en la mejilla.»

¿Esto es lo que hará ahora? Cada vez que le desobedezca me obligará a pasar por esta mierda otra vez.

No le entiendo, me trata de buena forma y luego como si fuera un insecto al que hay que aplastar. En realidad no me desconcierta el que me trate mal, ya lo había hecho, por años y me había acostumbrado "así es Murdoc" decía, una mierda con todos, pero ahora es peor y lo es porque hay momentos en los que no es malo, en los que parece ser como hace un mes o más y eso me desconcierta.

No soporto que cambie así porque pienso en momentos que no es un hijo de puta y luego me lo recuerda cuando no le hago caso. Hay momentos en los que me siento a gusto, aunque sea de lejos, con él y no lo soporto porque no soy capaz de odiarlo por ello.

« — Eres realmente un imbécil –ríe y pasa por mi lado empujandome con su hombro.

La ira se apodera de mí y aquí está de nuevo. Le empujo y se da la vuelta.

— ¿Qué estas-.

No termina de hablar y un puñetazo llega a su mejilla. Estoy harto».

Lo único que puedo tomar por ahora son estas malditas sopas, si como cualquier otra cosa dijo que volvería a hacer lo mismo. Pero quien sabe si en esta sopa o en las que vienen no tiene de ese mismo liquido insípido.

Me tiene. Hago todo lo que quiere y aunque mi rostro muestre el enojo estoy seguro que sabe que aún así no puedo odiarle.

¿Qué me pasa? No tengo idea.

No le entiendo y tampoco a mí, no sé lo que me hace. No entiendo, en ocasiones su presencia es muy agradable, en ocasiones deseo estar más cerca de él, como después de lo que paso hace unos días, yo me sentí... Yo-.

—  Mierda –me quemo la lengua con la asquerosa sopa y la dejo a un lado.

«— ¿Como estas? –pregunta. No lo había visto desde que me dejo solo en la cocina a mi suerte– ¿Estas bien? –se acerca de a poco y queda frente a mí –  ¿Comiste?.

— No...

— Ven – me ayuda a levantarme y deja que todo mi peso caiga sobre él– ¿Como te sientes?.

— Débil.

— Le diré a Cy que prepare algo, tu mientras ve acostarte.

Apoyo con mi propia fuerza cada pie y avanzo tan solo unos cuantos pasos antes de que me detenga.

— Te demoraras un siglo así – se posiciona frente a mí y sin que me percate de un momento a otro me carga en sus brazos.

— ¿Murdoc? –pregunto sin entender que hace.

¿Por qué se molesta? De todas maneras lle-llegaría.

—  Shh –me sostiene fuerte y yo dejo mi cabeza apoyarse en su hombro, luego de un tiempo me quedo dormido sintiendo su aroma y calor.»

Suspiro y echo mi cabeza hacia atrás al sentir un malestar en el estomago.

Cada vez que recuerdo momentos así me siento extraño, algo completamente a lo contrario de lo que quisiera sentir, odio, no lo siento. Lo que me pasa cada vez que recuerdo es serenidad, es... No lo sé, pero cada vez que pasa quiero estar más cerca de él, quiero volver a quedarme dormido en su hombro.

Relamo mis labios y niego ¿Qué estoy pensando?.

Miro el plato frente a mí y lo alejo más, no quiero esto, puede que tenga de ese mismo líquido, ya me duele un poco el estómago no quiero empeorarlo.

Me pongo de pie con dificultad,  estoy un poco mareado. Camino sintiéndome horrible y con mucha hambre, pero no comeré algo que nuevamente me haga vomitar, si esto viene de Murdoc seguro  tiene ese maldito veneno. Tengo que aceptarlo Murdoc no se interesa en mi bienestar, lo único que le importa es que no muera el cantante de gorillaz.

Mis pasos se dirigen a la cocina pero se detienen al ver a Cyborg en la entrada. Desgraciado.

¿En serio?.

— Hijo de puta –murmuro con ganas de llorar.

No me dejará comer nada.

¿Qué cree que soy? ¿Un perro al que castiga? No lo soy, soy una persona hambrienta la cual apenas puede mantenerse de pie con la poca energía que le queda. Siento que me voy a desmayar.

Aquí es cuando recuerdo que esa persona que me hace sentir tan bien y como en casa sólo es una faceta, no persona.

Me duele que haga esto, no soporto que se comporte así luego de hacerme sentir-¿Pero qué estoy diciendo?.

Retrocedo negando.

¿Qué estuve a punto de decir?.

Estoy pensando solo estupideces es porque no estoy bien.

Avanzo con la vista borrosa, me siento peor que antes. Llego al lugar donde  dejé la sopa, tomo la cuchara pero mi cuerpo para de obedecer, se deja caer  y aunque me muerda los labios tratando de no soltar lo que quiero decir, lo hago.

— Murdoc –susurro antes de ver todo oscuro, como si estuviera gritando por su ayuda, quiero que venga, se me olvida que él es quien causa todo esto a cambio de recordar todos sus cuidados.


...

¿Todavía no te dabas cuenta de que te gustaba?.

— Me di cuenta cuando desperté.

...



Aquella serenidad regresa, como si en un segundo todo aquel malestar  ya no existiera, eso me pasa cuando estoy cerca de esa faceta.

Una  dulce tonada me llama y despierta de apoco, mis ojos se abren  y veo a mi alrededor para volver a la realidad. 

Estoy otra vez en la cama pero con una intravenosa en mi brazo derecho,   es de noche  y solo una de las luces está encendida, logra que todo se vea un poco más acogedor, a los pies de la cama está quién provoca aquellos acordes, uno tras otro para luego repetirse, es consistente, no juega está tocando una canción, una que no conozco. Se ve totalmente concentrado en lo que hace, no se ha dado cuenta de que estoy despierto y tampoco quiero que lo haga, aún.

La luz satura levemente en su espalda, sus manos se mueven con una cierta delicadeza, creo que jamás le había visto así. Mis ojos siguen cada movimiento y mi oídos escuchan cada acorde, podría estar así un eternidad y no me cansaría.

¿Como es que me hace esto?.

¿Por qué no puedo despegar la mirada?.

Me siento tan a gusto que todo lo malo se me olvida y quiero unirme a aquella escena.

— 'Cause you are my medicine, when you're close to me.

Canto y lo nota, para un segundo y se da la vuelta, como si me preguntara qué es lo que hago con la mirada ¿Me arrepentiré?.

When you're close to my –canto nuevamente sin poder despegar mis ojos de los suyos. No, no lo haré– Oh oh ooh... oh. When you-.

¿Qué me pasa?.

Y es ahí cuando recuerdo lo que pensé hace algunas horas, antes de desmayarme  “No soporto que se comporte así luego de hacerme  sentir-.”  luego de hacerme sentir de esta forma ... Como si, como si estuviera enamorado.

ConfidenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora