10. Silencio Oscuro pt1

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Camina de un lado para otro, obviamente nervioso aunque no quiera admitirlo, yo también lo estoy pero no por el mismo motivo. Damon y Jamie venían hoy, se supone que debieron haber llegado en la mañana y ya es tarde, casi oscurece. Murdoc está preocupado y algo me dice que la razón no es el que todavía ellos dos no lleguen, sino de que Cyborg en vez de estar aquí, está al encuentro de esos dos.

— Seguro ya llegan.

— Imbéciles inpuntuales.

Estamos desprotegidos, sin embargo ya lo hemos estado antes, no entiendo que le preocupa tanto a Mudz esta vez, todavía podemos ir al búnker si algo sucediera.

El viento sopla cada vez más fuerte y en mi interior debato si vale la pena seguir aquí, morir de frío e hacer lo que estoy pensando.
Hace tres días que quiero hacer algo para ... Bueno preocupar a Murdoc, quizás es estúpido, hasta lo he evitado un poco sin razón, pero, de verdad quiero ver su expresión. 

Hasta hoy no sabía que hacer.

— ¿Por qué no han llegado aún esos hijos de puta?.

El que Jaime y Damon no hayan llegado y Murdoc esté tan inquieto quiere decir que algo podría suceder y lo más probable que se me ocurre es que los piratas ataquen Plastic Beach ...

Quizás no debería hacer esto hoy Murdoc ya está muy preocupado, sin embargo él siempre juega conmigo, yo también debería hacerlo, e-es lo justo.

— ¡¿Por qué mierda no están aquí aún?! –Preguntó Murdoc exasperado pasando una mano por su cabello y con la otra apretando fuertemente los binoculares, me extraña que no se hayan rotó aún.

Me levanto despacio del muelle, Murdoc en estos momentos está concentrado en sus binoculares, no notará que me voy. Mis pies caminan por inercia, realmente no tengo idea si haré lo que pienso, solo camino para despejar y ordenar un poco mis pensamietos. Le doy la vuelta a la «Mansión» y quedo frente la feria, luego miro hacia atrás. Él sigue en lo suyo no hay de que preocuparse.

No sé lo que hago.

Suspiro, me apoyo en la pared de tierra y tiro la cajita de jugo vacía al suelo. La tomé antes de que ambos bajáramos. No la saque porque tuviera sed.

Parezco un niño ¿Qué se supone que haga? ¿Simplemente esconderme? ... Además a Murdoc no le gusta que vaya a aquel lugar y no me gustaría que me mirara de la misma forma en la que me miró cuando tuve intenciones de entrar.

Todavía puedo arrepentirme ...

¿Qué quiero lograr con esto realmente? ¿Qué Murdoc se preocupe? ¿Saber si le importo? Es obvio que lo hace un poco, soy el cantante de su banda después de todo. Pero importarle yo ... Stuart Pot.
Murdoc muchas veces juega conmigo y todas esas veces me han hecho darme cuenta que él me importa mucho. Cuando comenzamos a ser amigos con Murds, me dijo una vez que era importante para él, pero aquellas palabras son sólo palabras, si le importo de verdad lo demostrará con acciones.

Si me quiere lo demostrará... Pero ¿Qué pasa si no es así?.

Miro el suelo y cuento de diez a cero, aunque creo que el tiempo de esa cuenta regresiva fue mayor a treinta segundos.

¿Por qué no puedo ser tan decidido como Murdoc?.

La cuenta termina y veo de nuevo en dirección a Mudz. Mierda, ya se dio cuenta que no estoy con él.

¿Q-qué hago? ¿Debería...

— ¡Ahhh! –grito lo más fuerte que puedo– ¡Murd-.

Dejo su nombre a la mitad y piso lo más fuerte que puedo la cajita, logrando que aquella pequeña caja de jugo suene estruendosamente por toda la isla al ser aplastada.

Ahora ¿Qué? ¿Debería seguir? ¿Por qué si quiera lo pregunto? Él siempre sigue, no se detiene cuando se trata de molestarme, se lo merece. Ojalá que siquiera se preocupe un poco de que su cantante desaparezca.

Recojo lo que queda de la caja de jugo, la gorra que tengo puesta se me cae al suelo pero ya no hay tiempo para recogerla y comienzo a correr lo más rápido que mis piernas me dejan.

— ¿2-D? –Escucho a Mudz a la lejanía pero sigo corriendo  hasta llegar a la feria.

Debería esconderme en otro lugar, sin embargo aquí es más seguro de que no entre, ahora que lo pienso jamas lo vi aquí.

Las luces están apagadas, por este lado de la isla no se ve nada, todo luce un poco siniestro, tanto que lo pienso más de dos veces si entrar es buena idea. Espero que Mudz no venga.

Antes de esconderme en uno de los puestos, hecho un último vistazo al lugar en el que dejé la gorra encontrándome con que Murdoc tiene la gorra de marinero en sus manos.
Aquella es la misma gorra que me prestó hace un tiempo, dijo que era con devolución pero jamás me la pidió, no sé si se le olvidó aunque lo encuentro raro porque más de una vez me vio con ella y no dijo nada.

Me escondo en el puesto de lanzar las botellas, tratando de no hacer ruido y caminando en puntas, algo estúpido porque Mudz está bastante lejos. El lugar está muy oscuro sólo las luz de la luna me deja divisar algunos peluches alrededor. Y aunque este así de oscuro y tenebroso me dan ganas de ir a ver el carrusel pero debo esconderme.

— ¡2-D! –escucho a la lejanía y mi respiración se entrecorta unos segundos.

Parece preocupado hasta podría pensar con aquella preocupación que ¿Me quiere?.

¿Está preocupado por mí o por su álbum?... Desearía ver su cara pero no aún, quiero que se preocupe de verdad que piense lo peor, que me busque y que-¿Q-qué me pasa? Entiendo que quiera pagarle con la misma moneda pero yo no soy así ¿Por qué quiero que la pase mal?.
Quizás debería volver, aún estoy a tiempo.

— ¡2-D!.

Yo... ¿Qué hago ahora? Esto no está bien, pero él hace muchas cosas que no están bien.

...

«—Ya sabes lo que sigue –digo parando el relato– no es necesario que diga lo que ocurre después.

Prosigue

...

— Pero yo no soy él –susurro  y me pongo en pie viendo el suelo.

Soy un estúpido, no es el mejor momento para averiguar estupideces, Murdoc está estresado y en vez de ayudarle lo único que hago es hacerle pasar malos ratos ¿Como es que me va a querer así? Entendería que al volver me golpeara.

¿Qué estaba esperando de todo esto? ¿Qué me abrazara al volver? Aunque seamos  amigos eso no pasara...

Me doy la vuelta lentamente, pensé que terminaría con esa estupidez y volvería en silencio al lado de Murdoc con una excusa absurda pero al parecer recién estaba empezando.

Todo es negro en un solo un segundo y al pasar otro esa negrura se esparce tomando una extraña forma y quedo sin aliento al ver lo que tengo al frente.

U-una sombra.

La sombra no tiene cara, ni siquiera una forma definida, sólo esta ahí, al frente mío junto a su oscuridad.

— Murdoc s-si e-eres t-tú no e-es diver...

— ¿Murdoc? –Preguntó con una risa escalofriante, su voz no se parece en nada a la de Murdoc, no es él ¿Quien es? Mejor dicho ¿Qué... qué es?.


ConfidenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora