Se sentía anestesiado, habían demasiadas cosas pasando y que ocupaban su mente, cada pensamiento transitaba muy rápido y no podía detenerse. Felicidad, arrepentimiento, culpa, calidez, emociones mezcladas que se turnaban.
Todo era tan extraño frente a él.
Aquellos ojos negros brillaban hermosamente y reflejaban todos los colores del cielo como un prisma, un espejo, un portal al pasado, al futuro, que reflejaba el dolor, los malentendidos, el miedo, pero sobre todo el amor.
Frente aquel hombre estaba el inicio y el fin de todo. Un alma perseverante que no temía caer en un ciclo de desgracia, con tal de esta vez tener un final feliz. Un ángel al que no le importaba volver a acercarse a alguien maldito y empezar de nuevo.
Era algo increíble.
Tan increíble que incluso aquel hombre se sintió molesto. Él no merecía esto, no tan fácil ¿Por qué 2-D no lo seguía odiando? Habló sobre el malentendido de "El mañana" y como él no había sido el culpable pero ¿Por qué le habían creído tan fácilmente? La única prueba era nada más que su propio testimonio y 2-D en ningún momento dudó de él. Pareciera casi como si todos estos años aquel joven de pelo azul hubiera esperado por esto, por una excusa para dejar de odiarlo.
¿Por qué el cariño de 2-D era tan grande? Era abrumador.
Esta infinita lealtad ¿siempre había sido así? O es que ahora luego de años de separación se había desacostumbrado a lo que antes era cotidiano.
Murdoc no podía entenderlo.
¿Era amor realmente o era falta de este? ¿Una persona que da tanto amor al resto deja algo para sí mismo?
Habían cruzado miradas por lo que parecía un instante calidamente eterno, hasta que aquel hombre culpable no pudo más, nada de lo que hiciera sería jamás suficiente para enmendar lo que había provocado.
¿Podía recibir este amor sin sentirse culpable? Quizás no, este podría ser su karma, que su persona más importante estuviera rota y aunque los pedazos estuvieran dispersos, le regalaría casi todas las partes a él.
Esta era la naturaleza de 2-D, era algo demasiado cruel. Pero no importaba, sacaría esta naturaleza de raíz.
— ¿Sabes? Me siento de buen humor –mintió Murdoc volviendo a ver al cantante– Tengo un Ron añejo que hace rato quiero probar ¿Quieres beber?
Su mano fue ofrecida a quien aún estaba sentado en la arena. El joven vio la mano frente a él y la tomó, un poco inseguro, pero lo hizo.
— ¿Qué dices? Celebremos que de ahora en adelante nos llevaremos bien.
Murdoc jamás se disculpaba, no hablaba de lo que sentía, ni de lo que se arrepentía, mucho menos abrazaba, pero hoy de pronto todas esas cosas las había hecho y por 2-D. Era un momento muy extraño para el cantante, no estaba acostumbrado, por eso ahora se encontraba en este extraño estado de incredulidad y torpeza de un nuevo comienzo que nunca se había atrevido a imaginar.
— Ah, pero no quiero beber –respondió tardíamente 2-D cuando ya estaban subiendo al ascensor.
— ¿No quieres? –preguntó el hombre suavemente, ignorando de forma descarada los recuerdos de cuando hace unos días el cantante lloró para que Murdoc no bebiera más– ¿Por qué no quieres?
La pregunta fue tirada al aire pero nadie contestó.
El joven de pelo azul se quedó inmóvil por algunos segundos, aveces parecía querer decir algo, pero se arrepentía antes de siquiera emitir un ruido. No respondió y la sonrisa que Murdoc había impostado hasta ahora no pudo seguir en su rostro.
ESTÁS LEYENDO
Confidente
Fanfic«- Podemos invertir los Papeles ... Sólo cuentame todo y Murdoc será nuestra alma frágil » - Ambientado en la tercera fase - 2doc! La autora no se hace responsable de los daños sentimentales provocados por su obra
