Sus manos sudaban, su ritmo cardíaco seguro no era normal y su sequedad en la garganta era tanta que estuvo obligado a tomar unos cuantos shots en la espera.
El día había llegado, el barco ya estaba aquí, Stuart estaba aquí.
El vaso que tenía cayó, y el ron se deslizó en la arena mientras el hombre se ponía de pie.
Incluso llegado el momento no era capaz de creerlo. El idiota estaba aquí.
Sin saber que hacer, se quedó unos cuantos segundos viendo el barco que se avecinaba a la isla que consiguió con el dinero del demonio. Quién ahora mismo miraba con curiosidad la escena entre las sombras, esta era una faceta que pocas veces se veía en aquél hombre.
Antes de que el barco llegara y la esbelta silueta se hiciera cada vez más familiar, Niccals se recompuso y avanzó al muelle sin mayor apuro. Su propio estupor lo ayudaba, aún no creía lo que sucedía, parecía otro sueño por lo que no era necesario estar nervioso.
Tampoco es la gran cosa, se intentaba convencer el hombre que sin darse cuenta aceleraba levemente su paso al estar más cerca.
El barco se detuvo y un joven aturdido bajó de él viendo cómo la embarcación que lo trajo a la deriva, se iba sin él.
- ¡Esperen! -gritó la voz que no escuchaba hace tanto, no había cambiado en lo más mínimo.
El hombre detuvo sus paso frente a Stuart. Ese idiota nunca tuvo una buena vista de la que alardear, por lo mismo aún no lo veía, aún no se daba cuenta de su presencia.
¿Y qué hacer ahora? ¿Hablarle? ¿Esperar a que lo viera? ¿Qué tenía que decirle? ¿Le diría la excusa que inventó para traerlo? ¿Se disculparía? ¿O simplemente haría como si nada jamás hubiera pasado y ellos jamás se hubieran separado?¿Qué haría?
Pero el hombre confiado pensó demasiado, el idiota ya se había percatado de su precencia.
- 2-D -se escapó de sus labios al ver luego de años aquellos profundos y negros ojos que reflejaban todo mirando a su dirección.
El tamborileo que había estado ignorando paró abruptamente porque esos ojos como cuchillas demostraban todo menos emoción por el encuentro.
- Murdoc -pronunció con fastidio la misma persona que antes sonreía en cada momento- Era obvio ¿Quién más qué tú me secuestraría? ¿Quién más qué tú me dejaría a la deriva en un barco lleno de extraños? ¿Quién más qué tú me tendría viajando dentro de una maleta?
Cierto, 2-D había sido traído a la fuerza, obviamente no vendría cerca de ese hombre ni aunque la reina lo invitara.
- ... ¿Fue un viaje cansado? -se encontró hablando Niccals como si nada. No podía permitirse seguir así, debía volver a actuar detrás de su escudo, que eran todas sus horribles cualidades.
- Hijo de puta.
- Presente -sonrío naturalmente- un hijo de puta que te ha traído al paraíso, Plastic Beach, bienvenido.
- ¿Plastic qué?
- Plastic Beach, Face-ache -dijo como si fuera obvio dandole la espalda y alejándose de esas cuchillas negras- Bien basta de formalidades, ven sígueme qué-.
-Murdoc -interrumpió el cantante- yo no te seguiré a ningún lado llévame a casa.
Cierto, aquél idiota ya no lo era tanto.
- No puedes irte -respondió de pronto el hombre, casi desesperado apenas dándose cuenta de su arrebato. Incluso había tomado aquella pálida mano como si tuviera miedo de que la imágen frente a él se desvaneciera en cualquier momento.
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Confidente
Hayran Kurgu«- Podemos invertir los Papeles ... Sólo cuentame todo y Murdoc será nuestra alma frágil » - Ambientado en la tercera fase - 2doc! La autora no se hace responsable de los daños sentimentales provocados por su obra
