— ¡Ahhh ya! – Grité entre risas mientras cerraba los ojos con el viento en la cara.
— Ogh mierda – Tropieza y ambos casi caemos de pleno en la arena– Sujetate bien, caiga o no, haré esto.
— Ya rindete viejo debilucho.
— ¿Qué acabas de decir? –pregunta Avanzando nuevamente– creo que tendré que volver a disciplinarte, estas muy confianzudo.
— Es tu culpa –muerdo su oreja.
— Agh mierda –tropieza nuevamente– se me olvida tu complejo de perro.
Apoyo mi mejilla en su cabeza y me afirmo bien de él intentando no ahorcarle.
A pesar de que todo esto haya empezado de un reto, lo encuentro un lindo detalle. Me corté el pie con un vidrio que probablemente Murdoc y yo no sacamos semanas atrás, no fue grave pero me dolía al caminar y ahora a pesar de que fue un pequeño corte me lleva cargando en su espalda.
— Murdoc si estas muy cansado...
— Shh –me calla– no voy a bajarte hasta llegar a la sala.
No quiero emocionarme con esto , no es nada, me digo, sin embargo mi sonrisa de oreja a oreja demuestra que ahora por un pequeño detalle estoy más alegre que nunca.
Cierro los ojos y dejo disfrutar el momento a mis sentidos. Su olor me envuelve en una calidad que es igualada por su tacto, la seguridad que siento me deja tender todo a sus manos, sus pequeñas pausas para preguntarme cómo estoy aceleran mis latidos, y un rosado que se ha vuelto constante adorna mis mejillas.
— Ya llegamos al ascensor –avisa y abro los ojos viendo nuestro reflejo– ¿Tienes sueño? –pregunta.
— No, solo me relaje un poco –sonrío viendo su reflejo consiguiendo lo mismo de vuelta– gracias Murdoc –Susurro.
— ¿Por qué agradeces? Yo te robe los zapatos, te cortaste por mi culpa, me extraña que no me estés alegando como siempre.
— No fue tu intención y ¿A que te refieres con siempre eh? – las puertas se abren y él comienza a caminar– aquí el gruñón eres tú.
— ¿Yo? –pregunta haciendose el sorprendido– Baja con cuidado –se agacha un poco y me bajo de su espalda, pero para mi mala suerte toco el suelo con la parte afectada.
— Agh mierda – agarro su camiseta para afirmarme.
— Imbécil –murmura Murdoc y se gira para verme– todo mi esfuerzo para nada –mira mi pie– ya sientate –dice y le hago caso– dejame ver– levanta mi pierna para poder ver la planta del pie– todavía sangras.
— ¿Y-y cuando dejare de hacerlo?.
— Luego –responde seguro y y el poco de miedo se me va– luego de que te desangres.
— ¿Qué? –pregunto sobresaltandome.
— Broma – sonríe mostrando sus dientes.
— Ay imbécil – le doy un pequeño empujón y se aleja buscando algo– oye... –hablo momentos después, luego de que Murdoc haya dado un recorrido entero de la mansión en busca de no se que–¿Qué buscas?.
— El botiquín.
— ¿Lo encontraste?.
— No, ni puta idea de donde está –se rasca la cabeza y me pasa papel higiénico para secar la sangre de mi pie.
— ¿A que hora crees que lleguen? –pregunto hablando de Jamie y Damon quienes vendrían hoy.
— Se supone que pronto, bueno espero que lleguen pronto, Cyborg debe saber del botiquín –dice pensativo y una sonrisa se me escapa.
ESTÁS LEYENDO
Confidente
Fiksi Penggemar«- Podemos invertir los Papeles ... Sólo cuentame todo y Murdoc será nuestra alma frágil » - Ambientado en la tercera fase - 2doc! La autora no se hace responsable de los daños sentimentales provocados por su obra
