Capítulo 76 - Stay

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El resto de la cena transcurrió sin otros sobresaltos, con Valentina platicando animadamente a la vez que se sorprendía de cada nueva expresión de su novia respecto a la comida. Era verdaderamente asombroso para la rubia ver cómo una chef del calibre de su novia reaccionaba a cada nuevo sabor que descubría. Y la cantidad, y variedad, de alimento que era capaz de ingerir. Nunca jamás había visto a Juls con tanto apetito

Si tan sólo pudieras recordar amor... Pensaba Valentina abstraída mientras, una vez más, se perdía en esos profundos ojos color chocolate. La rubia podía notar como esos ojos se volvían cada vez más cálidos, conforme compartían más tiempo juntas. Y si bien la situación distaba tantísimo de ser la ideal, por lo menos para Valentina, no era un mal premio consuelo. De tener que existir, o mejor dicho subsistir, en un mundo sin su Juls a esto, pues podría acostumbrarse a esos destellos pasajeros de calidez.

Es tan extraño... cuando me mira así no sólo puedo sentirlo en cada fibra de este ser... también es... confuso... será que todas las amigas se miran así? Meditaba Juliana en su cabeza, perdiéndose en la calidez y profundidad de esos ojos de cielo. Todo acerca de esa muchacha era cautivante, adictivo y tantísimos adjetivos más.

"Puedo preguntarte algo?" La morena rompió el silencio y Valentina simplemente asintió con la cabeza sutilmente, sorprendida y temerosa en partes iguales. "En qué estás pensando Valen?"

En que te amo... te amo tanto Juliana Valdes... Por supuesto que el infierno se congelaría antes de que Valentina verbalizara esas palabras, pues no estaba dispuesta a poner semejante presión sobre los hombros de su novia. No cuando ni habían transcurrido 72 horas desde el peor día de toda su existencia.

"Estaba pensando que... pues es raro cómo funciona el cerebro... sabes..." Contestó la joven mintiendo masivamente y Juliana soltó una leve carcajada.

"A qué se refiere doctora?" Preguntó de inmediato su compañera.

"Quiero decir... veo como reaccionas a cada cosa nueva que pruebas y pues... tu eras... eres..." Valentina no estaba segura si podía o debía revelar ese pequeño pero gran dato. Sintió cómo nuevamente ése gran hueco en el centro de su pecho se hacía presente y como ya era habitual, e involuntario, posó su mano derecha allí.

"Tú eres... una chef y una muy buena de hecho... excelente diría yo" Termino de confesar tímidamente la rubia, de alguna forma esperando -o más bien rogando- que al verbalizar esas palabras su novia mágicamente recordara. Seguramente, en su inconsciente, si esa loca y desesperada teoría funcionaba podría declararle y demostrarle cuánto la amaba.

Juliana bajó su mirada por unos cuantos segundos, contemplando su próxima respuesta. Siempre había sido testigo del dolor humano, muchas veces de los que debía llevarse, aunque dependiendo del caso muchas veces encontraba también gratitud y alivio.

Pero la única constante era que siempre el sufrimiento pertenecía a los que quedaban al lado de ese cuerpo ya vacío. El cambio en esa oportunidad lo había realizado ella al decidir usurpar ese cuerpo, por lo que no veía el dolor de Valentina con tanta nitidez. Y eran esos momentos en los que recordaba que para la rubia, ella no era quien solía habitar ese envase.

"De veras? Yo soy... chef?" Respondió con total sorpresa la morena, pues de todas las profesiones humanas con las que había tomado contacto hasta ése momento, cualquier cosa relacionada al mundo culinario era de sus favoritas. "Y yo pues... he cocinado para ti? Digo era como la señora Silvina, por ejemplo?" Preguntó a continuación con real curiosidad.

Valentina tuvo que hacer un gran esfuerzo por evitar que lo entrecortada de su respiración se notara. Algo acerca de esas bolas curvas en forma de preguntas que le arrojaba la morena, la descolocaban y dejaban al borde de un precipicio.

Abrir su maltrecho y abatido corazón e intentar expresar en palabras todo lo que Juliana representaba para ella, o no hacerlo y respetar los tiempos -o alguna medida de tiempo- en pos de que la morena algún día recordara algo por sí sola. Ésa era la cuestión.

Su costado médico ganó la dura batalla contra su lado emocional, entendiendo que revelar algo tan importante como el tipo de vínculo entre ellas seguramente no sería muy productivo a su rehabilitación. Valentina había sido testigo de varios pacientes con amnesia y sabía que la mejor opción era no apresurarse. Los recuerdos, o parte de ellos, podían eventualmente volver.

"No Juls... tú no formabas... no formas parte del staff de esta casa" Aclaró la rubia con un dejo de tristeza, algo acerca de que la morena pensara que ella no era más que una empleada rompía su corazón. Y Valentina sabía que en el fondo ésa podría ser su historia, pues Juls no venía de una posición como la suya. Nadie en su vida, a excepción de su familia, tenía su mismo estatus social.

"Ya..." Contestó la morena algo pensativa.

El resto de la cena transcurrió sin otros sobresaltos, con ambas mujeres simplemente disfrutando de la compañía de la otra.

"Juls... quieres ir conmigo al cuarto de juegos?" Preguntó algo temerosa Valentina, sabiendo que ese lugar de la casa se encontraba justo al lado de la piscina, bastante alejado de la mansión. Algo acerca de estar sola con su novia la tenía intranquila, pues no sabía cuánto más podría aguantar sin besar ésos hermosos labios que tanto extrañaba.

"Cuarto de juegos?" Respondió la morena con una media sonrisa, pues ella tampoco quería que el tiempo compartido con esa hermosa joven se terminara aún.

"Allí solíamos pasar casi todas nuestras tardes cuando éramos niños... ahora ya no queda mucho de todo lo que había allí excepto la mesa de pool... creo... siempre fue mi lugar preferido de la casa hasta que mi madre falleció" Los ojos de cielo de Valentina se tornaron tantito más grises ante ése particular recuerdo.

"Por supuesto que te acompaño Valen" Contestó sonriendo la morena, dispuesta a seguir a esa maravillosa mujer hasta el fin del mundo si se lo pidiera.

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Buenas noches!
Acá va una actualización un tanto corta, pero no quería que pasara tanto tiempo sin actualizar. Semana ajetreada, sepan disculparme.
El sábado seguramente postearé otro capítulo más extenso.
Desde ya muchísimas gracias por leer, votar y comentar.
Saludos!

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