"A qué te refieres con pequeñas vacaciones?" León preguntó algo temeroso deteniendo su marcha súbitamente. La joven morena que lo acompañaba sonrió sutilmente, girando sobre su eje para quedar frente al hombre de cabello blanco.
"He decidido que, pues por un tiempo me quedaré aquí, entre ustedes... vacaciones, no sé ya de qué otra forma explicarlo..." Detalló la joven morena y juzgando por su expresión, aquel hombre aún no salía de su asombro.
"Y tú... pu-pues... cómo sería... me refiero..." León claramente estaba tropezando con su discurso pues sinceramente no comprendía la logística de todo el asunto, sin mencionar todo lo bizarro de toda la situación.
"Vacaciones León... quiero experimentar algunas de las cosas que ustedes tienen la dicha de poder experimentar... realmente no comprendo qué parte es tan difícil de entender..." La joven morena protestó sutilmente mirando al cielo.
"Tú nunca has... pues... nunca has hecho esto antes?" Preguntó el hombre cada vez más atónito y francamente curioso, pues conforme pasaban los minutos esta nueva figura en su vida lograba asustarlo, pero también intrigarlo, ambas en partes iguales.
"No... solo una vez lo intenté y eso pues... no salió del todo bien..." Contestó la morena con total honestidad, pero aun con sus ojos totalmente desprovistos de calidez. León tardó algunos segundos en procesar la información, pues por cada respuesta que le era provista le surgían tres o cuatro preguntas nuevas.
"Y cómo funcionarán exactamente estas... vacaciones? Pues... nadie morirá en el mundo mientras duren?" Preguntó con total franqueza, pues de todas sus preguntas ésa era la principal. La morena simplemente soltó una carcajada que duró varios segundos.
"No pues como crees... a ver, cómo lo puedo explicar y que me entiendas... tú nunca haces varias cosas a la vez?" Preguntó la joven entrecerrando sus hermosos ojos, francamente buscando la forma de que ese simple mortal la comprendiera. León consideró la respuesta exhaustivamente y simplemente negó con la cabeza.
"Nunca digamos... piensas en algunas cosas que podrías o deberías estar haciendo o... tomas decisiones sobre cuestiones de tu trabajo mientras haces algo banal? Como conducir al trabajo, rasurarte o... tomar un baño?" Intentó explicar nuevamente la morena y luego de varios segundos de meditarlo el hombre pareció comprender mejor a lo que se refería, la pequeña epifanía se revelaba en sus ojos.
"Ya... comprendo... y pues... si acepto estas... vacaciones... de cuánto tiempo estamos hablando?" Volvió a la carga con otra pregunta, comprendiendo que si la muerte lo había seleccionado de todos los mortales del planeta, no sería para ser su guía y nada más. León había llegado a la conclusión de que seguramente su tiempo se estaba terminando, sólo que no sabía cuándo.
La joven sonrió demostrando un atisbo de ternura por primera vez en toda su conversación.
"Sabes... no existe un solo ser de tu especie que esté autorizado a disponer de esa información... y en esta oportunidad tú no serás la excepción mi estimado León... no es nada personal... pero no te preocupes, pues si hay una certeza que todos los de tu naturaleza comparten... es que tarde o temprano todos terminan conmigo... por lo que, importa realmente saber cuándo?"
León nuevamente contempló las palabras de su compañera de paseo, liberando un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. "Pues... cuando lo dices de esa forma creo que tienes un buen punto..."
"Entonces tenemos un acuerdo mi estimado León?" Preguntó esbozando una sonrisa la joven morena.
Tengo alguna alternativa? Pensó el padre de Valentina con cierto grado de indignación, pero a la vez comprendiendo que al menos era un tiempo de gracia para intentar despedirse de sus hijos.
Y despedirse de ellos en sus propios términos, disfrutando al máximo y en pleno uso de sus facultades tanto físicas como mentales. Definitivamente consideró que eso no era algo de lo que mucha gente disponga usualmente.
Si había algo de lo que León Carvajal estaba seguro, era de su capacidad de negociación pues no llegas a ser el dueño de un conglomerado empresario tan exitoso sin ése don particular. Pero en esa oportunidad el hombre sabía que tenía, literalmente, todas las de perder. Toda una vida que perder.
"Pues tenemos un acuerdo..." León respondió extendiendo su mano mientras buscaba en su cabeza una manera de nombrar a esa muchacha de otra forma que no fuera por su aterrador nombre, o cualquiera de sus nefastos apodos.
"Juliana... puedes llamarme Juliana" La joven anunció estrechando la mano que se le ofrecía.
"Juliana... ya... eres... la amiga de mi hija, Valentina" Verbalizó el hombre varios segundos después de que su apretón de manos finalizara, finalmente logrando ordenar un poco sus ideas.
Valentina tardó varios minutos en tomar esa ducha, su cansancio emocional finalmente estaba haciendo un duro catch up con su físico. Rastros de los últimos días podían verse reflejados tanto en sus ojeras como en ésa pérdida de peso que comenzaba a notarse.
Necesitaba realmente ese rato para dejar que el agua caliente relajara sus cansados músculos antes de enfrentarse una vez más a la nueva versión de su vida. Una que aún no comprendía del todo y mucho menos se sentía en condiciones de manejar.
Decir que los últimos días habían sido una montaña rusa emocional era lo más obvio del planeta. Pero la rubia no sentía solamente eso, realmente sentía que alguien había jugado a la ruleta rusa con su alma.
En qué contexto y, principalmente, cuándo los recuerdos de su cocinera volverían eran de las preguntas que más la atormentaban. Aunque la que más terror le generaba era si alguna vez la morena recuperaría su memoria, y con ella todo lo que alguna vez fueron.
Nuevamente ese dolor tan nítido y profundo, lacerante e invasivo, se hacía presente en el centro de su pecho. Era como un ancla que no la dejaba, aunque más no fueran cinco minutos, volver a navegar tiempos más felices. Apenas cuatro días atrás se sentía la mujer más feliz y plena del planeta, cómo podían las cosas cambiar en tan corto plazo? Qué mente perversa estaba a cargo de planificar su destino?
Todas incógnitas, o más bien quejas, que corrían libremente por su psique y provocaban que sus ojos de cielo fueran una fuente inagotable de lágrimas.
Ya Valentina... tienes que ser paciente, esto recién comienza y si tener a Juls aquí ya es un verdadero milagro pues... disfrútalo Se repetía la rubia en su mente intentando por todos los medios apaciguar su dolor.
Valentina sabía que si su cocinera no recuperaba sus recuerdos, aún así, nada sería comparable a no tenerla en su mundo. Nada nunca sería suficiente para aplacar ése dolor, aún si Juliana no volvía a enamorarse de ella, el saber que ella continuaba respirando en este planeta de alguna forma mitigaba algo de su pesar.
Valentina salió de la ducha sin demasiados cambios respecto a su estado emocional, su cuerpo aún pagando las consecuencias de su tristeza, por lo que decidió abrir la ventana de su cuarto pensando que quizás el aire fresco y los rayos que aún quedaban de sol la ayudarían. Sus ojos se agrandaron inconscientemente al doble de su tamaño habitual y su respiración se volvió errática al divisar en el parque a su padre y a su novia caminando a la par. Ambos con las manos entrelazadas en sus respectivas espaldas, parecían inmersos en una seria pero confortable plática.
La rubia bajó desesperada las escaleras desde su habitación prácticamente corriendo en dirección al enorme parque.
ESTÁS LEYENDO
Yellow
FanficHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
