El resto de la noche la pasaron como era de esperarse, entre las sábanas de la gran cama de Valentina. Pero no era sólo pasión lo que compartían, pues habían logrado crear ese preciado y tan especial espacio de intimidad que la más de las veces cuesta tanto construir. Y aún más sostener.
Si bien su relación estaba aún comenzando, cada nueva noche que pasaban juntas les servía para afianzar aún más la confianza en la otra, para permitirse demostrar tanto física como sentimentalmente la real profundidad de lo que sentían. Y era a su vez causa y consecuencia de lo mismo, pues por cada nuevo momento compartido, por cada nueva confesión, por cada beso o caricia las dimensiones de sus sentimientos crecían exponencialmente.
Los primeros rayos de sol que se filtraron por la gran ventana de la habitación encontraron a Valentina acurrucada contra el cuerpo de su cocinera, una vez más envolviéndose entre los brazos de Juliana pues aparentemente se habían transformado en su manta favorita.
“Buen día amor” Le susurró la morena sonriendo sutilmente sobre su oído y aumentando su agarre alrededor de su novia.
“Mmm” Sólo pudo balbucear Valentina. Siempre había tenido problemas para dormir, incluso de niña, pero ahora que había encontrado los brazos de Juliana nunca antes se había sentido tan bien durmiendo ni lo había hecho por tantas horas seguidas.
Juliana simplemente se dejó intoxicar por el aroma de su novia por varios minutos más, hundiendo su cara entre ese hermoso cabello rubio y su delicioso cuello.
Dios Val… como haces para hacerme sentir tantas cosas con algo tan simple como tu aroma… eres la definición de exquisito… Pensó Juliana apenas conteniendo su respiración, pues no quería perturbar el momento.
“Hola amor” Saludó la rubia apenas recobró la conciencia, feliz de que aquello que estaba experimentando no era sólo el producto del mejor de todos sus sueños.
Cuando será el día en que podamos quedarnos así toda una mañana? Pensó Valentina algo molesta, volviendo a la realidad inmediatamente después de chequear el reloj de su mesa nocturna.
“Hoy cenas con tu familia?” Preguntó divertida Juliana apenas notó el puchero que aparecía en el hermoso rostro de su compañera.
“Si…” Contestó monosilábica la rubia.
“No suenes tan animada morrita” Rió levemente la cocinera apenas notó el cambio de actitud.
Valentina amaba profundamente a su familia y sabía que eventualmente aceptarían su relación con Juliana, pero era aún muy pronto para someterlos y, más importante aún, someter a la mujer de la que se estaba enamorando perdidamente a esa pesadilla mediática. Eventualmente tendría que hacerlo, y más aún tendría que explicarle a Juliana el peso de su apellido y lo que pertenecer a ese mundo implica. Y ése era verdaderamente el punto que más la atemorizaba.
Y si Juliana salía corriendo de su vida? Si no quería ser parte de la familia más rica y mejor posicionada de todo México? Si era demasiado para ella?
Todos esos interrogantes venían acumulándose silenciosamente en esa región del cerebro responsable de sentir miedo, y aparentemente había allí mucho espacio para ocupar.
“Pasó algo mi cielo?” Preguntó cautelosamente la cocinera pues sintió cómo sistemáticamente cada músculo del cuerpo de su novia se tensaba.
Ay Valentina… cuánto tiempo te llevará explicarle a lo mejor que te ha pasado en la vida quien eres y de dónde vienes en realidad… Pensaba la rubia mientras intentaba relajarse en el mejor lugar del mundo: los brazos de Juliana.
“Es que no es justo Juls… siempre tenemos que volver a la realidad…” Dijo sonando como una niña que no quiere realizar los deberes de la escuela y la morena soltó una pequeña carcajada.
“Ya lo sé amor… ya lo sé” Agregó mientras dejaba pequeños besos en el cuello de su novia intentando aplacar su momento de rabia y al parecer logrando su objetivo en tiempo récord pues nuevamente podía sentir cómo Valentina se relajaba.
“Otra cosa que no es justa es que tengas la capacidad de hacer conmigo lo que te plazca…” Valentina agregó luego de varios segundos de sentir esos maravillosos labios realizar su magia sobre su cuello pero ya con otro tono completamente diferente pues en ese instante decidió que nunca jamás se quejaría de las tácticas empleadas por su novia.
“Aha…” Juliana simplemente dejó escapar esa media palabra media onomatopeya mientras cambiaba de posición para ubicar la totalidad de su cuerpo sobre el de su compañera.
“Mmm… Juls… tenemos que...” Valentina Comenzó sin poder finalizar su frase mientras sentía como esos pequeños besos en un inicio inocentes se acababan de transformar en otra cosa totalmente distinta.
“Quieres que pare?” Preguntó Juliana conociendo perfectamente la respuesta a su pregunta pues ya podía sentir los efectos de sus acciones en la pierna que tenía posicionada entre las de su novia. Valentina abrió súbitamente los ojos finalmente comprendiendo la pregunta de su novia, buscó esos ojos color café y sonrió pícaramente.
“Claro que no… pero qué te parece darnos una ducha?” Contestó con esos ojos de cielo inundados de destellos de electricidad.
“Siempre tienes las mejores ideas…” Ronroneó la morena y rodó del cuerpo de su novia y de la cama extendiendo su mano con esa media sonrisa tan sexy y los ojos repletos de deseo.
Eventualmente lograron llegar a la cocina para finalmente dar por iniciada su rutina. Juliana estaba rápidamente preparando algo sencillo para desayunar y Valentina preparaba su tan necesitada dosis matinal de cafeína. La cocinera simplemente rió al ver la cara de éxtasis de su novia mientras observaba cómo ese néctar negro terminaba de colmar su enorme taza.
“Sabes que tienes un problema de adicción al café morrita, no?” Preguntó intentando sonar lo más seria posible.
“Pues no soy ni la mitad de adicta al café de lo que lo soy a ti…” Contestó Valentina una vez más batiendo esas enormes pestañas, lo que desarmó todas las defensas que Juliana tenía preparadas y no pudo evitar reír profusamente.
“Smooth Carvajal… Por hoy te dejaré en paz… pero no creas que me olvidaré del asunto tan fácilmente” Agregó nuevamente intentando sonar amenazante.
“Entonces hoy tienes cena familiar? Y mañana guardia verdad?” Preguntó Juliana luego de servir los huevos revueltos.
“Si…” Contestó totalmente desanimada Valentina pues ni el delicioso olor de la comida recién preparada por su cocinera favorita la ayudaba a superar que por los próximos dos días no vería al objeto de su afecto.
“Yo también te extrañaré mucho morrita” Agregó Juliana intentando no sonar tan desanimada como Valentina. La rubia levantó la mirada y conectó con los ojos color café sonriendo tiernamente.
“Tu trabajas hoy y mañana en el turno de la cena?” Preguntó Valentina aún con una nube gris por sobre su cabeza. Juliana simplemente asintió aún sonriendo tiernamente. “Te voy a extrañar mucho mi vida…” Agregó la rubia y tomó la mano de su novia por sobre el desayunador, acariciandola con toda ternura y la mirada perdida.
“Qué pasa Val?” Preguntó la cocinera algo preocupada pues la actitud de su novia no era la de siempre.
“Nada cielo…” Valentina intentó disimular su malestar sin demasiado éxito.
“Val… dime… qué pasa?” Insistió la morena pues si bien no hacía mucho tiempo que estaba de novia, con cada minuto que pasaba en la compañía de la rubia podía leerla y descifrarla con mayor facilidad.
Valentina levantó la mirada y se sumergió en ese inmenso océano color café, ése lugar que tanto la invitaba a perderse y en el que era tan fácil hacerlo. Involuntariamente se mordió el labio inferior.
“Nunca tendré forma de esconderme de ti verdad?” Preguntó sonriendo tímidamente, pues el concepto le resultaba tierno y algo atemorizante a la vez. Juliana sólo negó con la cabeza.
“Qué pasa morrita? Tienes carita de preocupación…” Juliana intentó nuevamente y Valentina se tomó unos segundos para meditar su respuesta
“Realmente no sé… es que no es una cosa puntual… es… es como que tengo un mal presentimiento sabes? Estoy como inquieta y no me gusta en absoluto la idea de no verte por dos días…” Respondió la rubia con total honestidad.
Juliana no comprendía muy bien a qué se refería su novia pero verla así de preocupada le rompía el corazón. Se inclinó por sobre la barra desayunadora y justo antes de cerrar la distancia entre sus labios y los de su novia la miró a los ojos con la mayor dosis de amor que pudo.
“Todo estará bien amor… tendrás una hermosa cena con tu familia y luego de tu guardia te espero en mi apartamento quieres? Puedo preparar tiramisú…” Ofreció la morena como intentando sobornar a una niña y parecía estar funcionando pues esos hermosos ojos de cielo volvieron a encenderse.
“Tú sí que sabes cómo convencer a una chica…” Dijo Valentina justo antes de cerrar la pequeña distancia entre sus bocas. Fue un beso tierno y suave, pero con una dosis no menor de necesidad pues ambas necesitaban transmitirse lo mucho que se extrañarian.
“Terminemos aquí o nunca te dejaré salir de este apartamento…” Confesó la rubia aún con sus ojos cerrados, odiando sentir cómo su novia se alejaba. Juliana sólo soltó una pequeña carcajada y volvió a su lugar.
Una vez terminado su desayuno ambas estaban frente a frente con la puerta de salida de fondo.
“Te voy a extrañar amor… me prometes que me vas a escribir todo el tiempo?” Preguntó Valentina realmente preocupada y Juliana nuevamente soltó una carcajada.
“Todo el tiempo morrita?” Preguntó risueña y la rubia entrelazo sus brazos alrededor de los hombros de su novia al tiempo que la morena hizo lo propio alrededor de su cintura.
“Si… todo el tiempo” Sonrió Valentina justo antes de volver a perderse en esos labios y sentir cómo las mariposas revoloteaban por cada rincón de su anatomía cada vez que besaba a su cocinera.
Se besaron con esa cadencia tan particularmente lenta que ya las caracterizaba, profundizando la necesidad mutua de hacerle saber a la otra realmente cuánto se extrañarian y necesitarían.
“Nunca tendré la capacidad de apartarme voluntariamente de ti…” Soltó Valentina mientras dejaba que su frente descanse sobre la de su cocinera.
“Somos dos morrita… pero tú tienes un hospital donde te necesitan y yo debo ir a estudiar para poder seguir alimentandote…” Dijo Juliana aún sonrojada por esos besos.
“Juls…” Comenzó a protestar Valentina pues no le gustaba cuando su novia la ponía en un inexistente pedestal.
“Okay…” (beso) “Okay…” (beso) “Vamos amor…” (beso).
Salieron del apartamento y ambas simplemente se quedaron paradas en medio de la acera, varios segundos más transcurrieron con ambas en completo silencio transmitiendo con sus ojos todo lo que aún no habían podido verbalizar.
“Te veo pasado mañana morrita… te voy a extrañar mucho mi vida”
“Y yo a ti más mi amor… quién va a mantener mis manos a temperatura corporal?” Dijo Valentina tomando las manos de su cocinera entre las suyas, aún con esa extraña sensación que no dejaba de revolverle el estómago.
Juliana simplemente soltó una leve carcajada y apretó las frías manos de su novia.
“Espero que pases un lindo día amor… hablamos si?” Dijo Juliana besando ambas manos e inclinándose para dejar un ruidoso beso sobre la mejilla del centro de su universo.
“Hablamos… avísame que llegaste bien si? Te quiero…” Dijo Valentina mientras le devolvía el tierno beso en la mejilla de su cocinera. Muy a su pesar dejó escapar las manos más cálidas del mundo, extrañando inmediatamente su calor.
Valentina y Juliana tomaron caminos opuestos, ambas volteando varias veces mientras se alejaban, sonriendo profusamente en ese par de ocasiones que conocieron.
Val – 7.59 am:
Ya llegué amor, espero que tengas una buena clase. Te quiero 😍😘
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Hola a todos!!
Perdón por la tardanza en publicar, tuve bastantes inconvenientes en este último tiempo. Espero que este capítulo les guste. Por mi parte intentaré postear lo más seguido que pueda.
Muchas gracias por leer, votar y comentar!
Buen martes para todos!
Che habanero rengo en rehab, quiero mis # 😉❤
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Yellow
Fiksi PenggemarHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
