Juliana había pasado su mañana paseando por el barrio donde vivía. Sabía que había un lugar donde vendían instrumentos musicales pero aún así no lograba recordar dónde estaba situado. Y haberse dado cuenta de que tampoco podía buscar en su teléfono móvil no ayudó a la situación.
Cualquier persona normal hubiese estado cercana al colapso luego de percatarse casi 12 horas después de que no tenía su móvil, pero no ella. Una de las pocas cosas positivas de vivir escindida del mundo era que no tenía absolutamente ninguna necesidad compulsiva de estar checando su teléfono cada 3 minutos, como veía que mucha gente de su entorno hacía. Rara vez recibía llamados, y eran mayoritariamente de Doña Perlita o Panchito. No, a decir verdad la empresa de telefonía móvil la llamaba más veces para venderle cosas que esos dos juntos.
De seguro me lo dejé en el restaurante Pensó Juliana despreocupada, pues no era la primera vez que le pasaba. Pero eso sólo significó una cosa, tendría que arreglárselas a la vieja usanza para encontrar el negocio. Por ese motivo se tardó un poco más de tiempo en lograr su cometido.
Eventualmente lo encontró y mientras esperaba que cambiaran las cuerdas de su preciada guitarra no pudo evitar comenzar a vagabundear por el local. Era gigante y ella se sentía como Charly, entrando a la fábrica de chocolate. Una joven vendedora se le acercó cuando registró la emoción en sus ojos cuando vio el piano.
“Puedes probarlo si quieres” Le dijo con total dulzura.
“Es que temo no poder dejarlo” Le contestó con una sonrisa desdibujada.
“Pues yo creo que deberías darte una oportunidad, no?” Le retrucó con una genuina sonrisa y Juliana se quedó contemplando la situación unos minutos.
“Y yo creo que tienes razón” Y en ese instante se sentó frente a su instrumento favorito y suavemente, casi tímida, comenzó a hacerlo sonar.
La vendedora reconoció inmediatamente la canción que la morocha estaba tocando y se sonrió, a la vez disfrutando del claro talento de la chica.
Your skin
Oh yeah, your skin and bones
Turn into something beautiful
You know, you know I love you so
You know I love you so
Incluso se animó a entonar la vendedora, lo cual sorprendió mucho a Juliana e inmediatamente dejó de tocar.
“Oh lo siento mucho, no… no era mi intención que dejes de tocar. Si quieres me voy” Dijo la chica sonrojándose.
“Pues no, por favor, no te disculpes. Es sólo que hacía mucho tiempo que no tocaba y estoy un tanto oxidada”
“Pues no se notó en absoluto, tocas como si lo hicieras todos los días” Agregó muy amablemente la chica y esta vez fue el turno de Juliana de sonrojarse.
“Gracias… voy a… checar si mi guitarra está lista” Dijo la cocinera levantándose rápidamente del piano y prácticamente huyendo de la situación.
“De nada” Sólo atinó a responderle la vendedora. Ay María eres tan obvia… así nunca conseguirás novia!!
Por suerte su guitarra ya estaba lista, pero aún le faltaban un par de horas para entrar al restaurante. Apenas salió a la calle Juliana sintió como el sol pegaba en su cara y no pudo evitar sonreír, miró hacia arriba y el cielo estaba de un azul radiante por lo que decidió ir a su parque favorito. Comería algo allí y tendría tiempo de ablandar y ajustar las nuevas cuerdas de su guitarra.
Valentina estaba finalmente llegando al restaurante, luego de sufrir por el tráfico pensando que todo se movía más lento cuando era ella la que estaba detrás del volante. Pues no sé cómo le hacen Alirio y Jacobo… cuánta paciencia, Dios… pensaba mientras aguardaba a que cambie la luz del semáforo.
ESTÁS LEYENDO
Yellow
FanficHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
