Ambas disfrutaron del contacto mucho más de lo que estaban preparadas para entender o admitir, pero también entendieron que no podían prolongarlo mucho más en el tiempo.
Afortunadamente, o desafortunadamente, el estómago de Valentina le jugó una mala pasada al rugir audiblemente. Ambas recuperaron sus posiciones originales perdiendo el contacto de sus manos, mientras sonreian.
“Aparentemente tienes hambre” Dijo Juliana sonriendo nuevamente.
“Mi estómago no me deja mentir” Rió Valentina.
“Pues… quieres ir a comer algo? Hay un lugar de tacos justo al otro lado de este parque que es de los mejores que he probado” Aseguró la morocha y Valentina no pudo evitar sorprenderse.
“Qué diría tu jefe si te escuchara hablando así de un lugar que no sea su restaurante?” Dijo cubriéndose la boca con su mano fingiendo vergüenza.
“Pues… diría que él me lo recomendó” Soltó Juliana y ambas rieron. “Quieres… quieres ir? Digo, si no tienes otros planes?” Preguntó un tanto temerosa la morocha, rápidamente consciente de que quizás la muchacha no había venido para eso.
“Pues órale… pero espera… esperate tantito, sólo si me dejas invitarte si?” Dijo Valentina claramente excitada y feliz con la idea mientras se incorporaba de salto.
“Pues no hace falta que me invites, de verdad...” Le contestó Juliana sonriendo ante tanta energía que parecía brotar de la chica.
“Insisto, es lo mínimo que puedo hacer por ti luego de que me salvaras anoche… y de que me robara tu móvil” Dijo Valentina nuevamente sonrojándose por la situación. La cocinera meditó por un segundo la situación y decidió que no tenía mucho sentido seguir discutiendo por eso, no si en esta ocasión ceder implicaba pasar más tiempo con la muchacha de los ojos de cielo.
“Va… órale” Dijo contenta como pocas veces en su vida. También se levantó del banco de la plaza y guardó su preciada guitarra en el estuche.
No habían transcurrido más de 20 minutos y ambas ya estaban cómodamente sentadas en una mesa de concreto al otro lado del parque.
“Mmmmm… Dios, estos verdaderamente son exquisitos” Exclamó Valentina con los ojos cerrados disfrutando de los primeros bocados. Juliana sólo se limitaba a ver cuán hermosa era en absolutamente todo lo que hacía.
“Por favor dile a tu jefe que muchas gracias por enseñarte este lugar” Agregó sonriendo, pero aún así no pudo evitar notar que de pronto la morocha sentada a su lado estaba muy silenciosa, solo contemplandola. De repente temió lo peor. Ay Valentina… ya la regaste… de seguro Juliana está pensando en cómo liberarse de ti… yo sabía que tenía que controlarme Ciertamente sus minions mentales estaban nuevamente en guerra.
“Valentina estás bien?” Preguntó Juliana nuevamente sonriendo. No había encontrado en la chica de los hermosos ojos hasta ese instante algo, aunque fuera una pequeña cosa, que no le resultara adorable. Incluso cuando parecía estar librando batallas mentales, el casi minúsculo hoyuelo que se formaba entre sus cejas o la forma en que levemente encorvaba parte de sus labios, eran simplemente encantadores.
“Ehhh… si, si… y tú? Es que te habías quedado un tanto callada” No pudo evitar sonar un poco preocupada.
Cómo hago para contestarte y que no asumas lo peor de mí… Pensó la cocinera.
“Pues… es que encuentro tu compañía sumamente relajante, perdón si me notaste como ida, suele pasarme cuando… cuando encuentro algo que me relaja” Técnicamente no era mentira, pero no había sido ése específicamente el motivo de su silencio.
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Yellow
FanfictionHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
