Capítulo 51 - A death row pardon two minutes too late

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Tanto su hermana Eva como su padre León estaban maravillados con lo mucho que había hecho con su nueva casa en tan corto tiempo, y literalmente con tan poco tiempo pues ambos sabían la cantidad de horas que Valentina podía pasar en ese bendito hospital.

“Valen hija… el apartamento es realmente muy hermoso” Señaló con orgullo León y Valentina sonrió tiernamente, feliz de que su padre estuviera contento pero a la vez notando algo raro en él. No podía precisar exactamente qué, pero había algo en el hombre de cabello gris que no cuadraba con su usual buen humor y carisma.

Ya tendré tiempo de averiguar exactamente qué te está sucediendo papá… Pensó la rubia mientras entrecerraba sus ojos.

“Y que hermosa cocina Valen… y cuan llena de cosas la tienes niña... ni que cocinaras!” Soltó Eva realmente sorprendida con todos los utensillos y accesorios que encontraba. Justo en el instante en que enunció esa frase su hermana menor estaba dando un sorbo a su bebida. Sorbo con el que claramente se atragantó, una vez que registró las palabras de su hermana.

“Ya Valen… estás bien?” Completó Guille mirándola con esos ojos oscuros cargados de malicia y picardía, abiertamente haciéndole saber que él resguardaría su secreto, mientras le daba algunas palmadas en la espalda intentando que el aire finalmente reingresara a esos pulmones.

Valentina le devolvió una mirada a su hermano que  le congelaría la sangre hasta un asesino serial mientras intentaba reponerse del literal mal trago.

“Ya… dejen de torturar a la niña” Sentenció León como era ya su costumbre acudir al rescate de su pequeña princesita.

“Y quien la está torturando?” Señaló Eva mientras esbozaba una sonrisa. “Y desde cuándo eres tan fanática de la música?” Volvió a la carga la morena apenas levantó sus ojos y vio al otro lado de la habitación el masivo sistema de sonido y los discos de vinilo a un costado. Inmediatamente fue en esa dirección, asombrada con esa nueva faceta de su hermana pero comenzando a sospechar que quizás había algo más detrás de estos nuevos hobbies.

“Eva… Evi… podrías dejar de hacer tantas preguntas y sentarnos ya a comer? Me muero de hambre chava...” Intervino Guillermo entendiendo que quizás esta vez su hermanita merecía un pequeño descanso de tanta inquisición, especialmente si Eva comenzaba a sospechar lo que él ya sabía que estaba sucediendo.

“Ya Guille… siempre tienes tanta hambre? No sabes el significado de la palabra almorzar niño?” Contestó Eva mordiendo afortunadamente el anzuelo.

Valentina lo miró con absoluta y desbordante gratitud, completamente consciente de que si su hermana comenzaba a sospechar de que había alguien nuevo en su vida su relación con su cocinera de seguro sufriría las consecuencias. Pues no había recurso en el planeta que Eva no estuviera dispuesta a utilizar para averiguar hasta de qué color fueron los primeros calcetines que usaron sus novios o novias. Ya lo había visto con la última relación de Guille y hasta Lucho mismo fue sometido a tamaña inquisición.

“Ya niños… dejen de pelear y sentémonos a la mesa que Guille no es el único con hambre…” Interrumpió sonriente León y su pedido fue obedecido casi de inmediato.

Luego de varios minutos los cuatro Carvajal estaban sentados cómodamente en la gran mesa, disfrutando de la comida que había comprado Valentina. 

“Esto es verdaderamente delicioso hija, muchas gracias” Dijo León sonriendo claramente disfrutando de su cena.

“Coincido con papá… esta comida es simplemente exquisita hermanita, y la selección de vinos no podría ser mejor…” Agregó su hermano y Valentina les sonrió tiernamente a ambos.

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