Capítulo 109 - Better together

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El beso que selló el fin de la ceremonia fue el más tierno de toda su vida y todos sus invitados estallaron en aplausos, sacándolas de los confines de la otra. Ambas soltaron una carcajada con sus mejillas completamente ruborizadas, mirando a aquella pequeña multitud y levantaron sus ramos de jazmines. Evidentemente les era muy sencillo y natural perderse la una en la otra, aún frente a 100 personas. La orquesta comenzó nuevamente a tocar pero eran los acordes de "A moment like this" mientras los testigos, León y Guillermo se turnaban para saludarlas. Eventualmente comenzaron su salida por aquel pasillo, también recibiendo todo tipo de saludos y más tandas de aplausos.

Juliana y Valentina se refugiaron en una pequeña habitación especialmente preparada para ellas, cercana a donde se celebraría la fiesta mientras comenzaba la recepción. La alegría -y tantas otras emociones más- no abandonaba los rostros de ambas.

"Lo hicimos morrita... nos casamos amor!" Prácticamente exclamó la morena apenas se quedaron solas en aquel lugar, tomando ambas manos de su esposa totalmente embriagada de felicidad.

"Te amo... te amo tanto Juliana Valdes" Respondió la rubia mientras acercaba a su esposa hacia su cuerpo para fundirse en el más necesitado de los abrazos.

"Y yo te amo más que a nada en este mundo Valentina Carvajal..." Contestó la cocinera inmediatamente perdiéndose en los labios de la mujer que lo era todo para ella. Su segundo beso como flamantes esposas fue aún más profundo, intenso y cargado de todo el amor que sentían. Duró varios minutos, pues ya habían perfeccionado el arte de recargar sus pulmones de oxígeno con la mínima interrupción brevemente de sus labios. Ambas podían jurar que de todos los besos compartidos hasta el momento -y habían sido muchos, incontables ya- este era el más tierno, apasionado, intenso y repleto de amor hasta el momento. Apenas terminó sus frentes quedaron apoyadas una sobre la otra, ambas claramente sin aliento, con los brazos de la cocinera rodeando la cintura de la rubia y los de Valentina sobre los hombros de su compañera, sus corazones retumbando en cada rincón de su anatomía.

Te amo morrita.... me has hecho la mujer más feliz del universo y no puedo esperar a pasar el resto de mi vida contigo... dios, cómo haré para sobrevivir a esta noche...

Ay Juls... siempre que pienso que ya no puedo ser más feliz contigo, logras sorprenderme con un nuevo nivel de felicidad... vuelve a besarme así y juro que no llegaremos a esa fiesta...

Permanecieron en esa posición por varios minutos más, que para ellas se sintieron como siglos, alternando profundos abrazos, lágrimas, risas y varios besos más. Era increíble para ambas la cantidad y profundidad de las emociones que estaban compartiendo y por sobre todas las cosas pura alegría. La alegría de estar juntas, sanas, plenas, felices y ahora casadas.

La fiesta se celebraría también al aire libre, con varias mesas elegantemente distribuidas alrededor de una pista de baile, arreglos florales y antorchas de jardín distribuidas estratégicamente pues todo en ese lugar era elegante y sofisticado pero no fastuoso. Dos grandes barras continuarían sirviendo todo tipo de tragos y el menú había sido cuidadosamente seleccionado por Don Enrique y la misma Juliana. La orquesta que acompañó su caminata al altar aún sonaba de fondo mientras terminaba la recepción, y lo haría durante buena parte de la noche.

Eventualmente Juliana y Valentina hicieron su ingreso a la fiesta, tomadas firmemente de la mano y con sonrisas que parecían permanentemente talladas en sus hermosos rostros. Por supuesto que fueron recibidas por una nueva y prolongada ronda de aplausos. Los últimos rayos de sol acompañaron su primer baile oficial como esposas y apenas los primeros acordes de "Turning Page" comenzaron a sonar, la morena depositó su mano izquierda en la cintura de su esposa capturando y envolviendo su otra mano con la suya, para apoyarlas apenas debajo de su hombro. Valentina envolvió su brazo libre sobre el cuello de su cocinera, prácticamente cerrando el espacio entre sus cuerpos, sin perder el intenso y sostenido contacto visual.

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