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Capítulo 41 - Original of the species

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Juliana se dedicó a preparar el brunch más digno que pudo con los elementos que tenía en su cocina, que para sus estándares estaba bastante flojito pero sabía que para Valentina sería algo próximo a un banquete. Alimentar a su novia era sumamente fácil pues era como arrojarle un trozo de algún tipo carne a una jauría de lobos hambrientos, nunca podrías fallar y ellos jamás cuestionarían el punto de cocción.

Valentina despertó dispuesta a hacer lo imposible por disimular su cara de arruinada de la noche anterior, realmente había sido una guardia súper movida pero nada se interpondría entre ella y pasar el día con su novia. Se dió una larga ducha, tardó tantito más de lo esperado en elegir un outfit pues quería definitivamente dejar sin aliento a su chica y arregló el poco desorden que había en su casa.

Faltando dos minutos para las tres de la tarde Valentina sintió el timbre de su puerta sonar y salió disparada a abrir, sólo deteniéndose brevemente en el espejo para checar su pelo como ya era su costumbre cuando sabía que Juliana estaba al otro lado de la puerta. Era como su entrada a boxes, corta y efectiva.

"Hola amor!" Exclamó Valentina con una sonrisa del tamaño de su cara entera cuando se hundió nuevamente en esos ojos que la derretian. La rubia sabía que había extrañado a su novia, lo sentía en cada fibra de su ser, pero cuando la vio ahí parada sonriendo como solo ella podía hacerlo finalmente entendió cuánto la extraño.

"Ho-hola... mi cielo!" Respondió Juliana apenas pudiendo conectar tres palabras juntas pues Valentina claramente había puesto bastante empeño en lucir aún más hermosa de lo que ya era. Eso ya de por sí era difícil de imaginar, mucho más de ver, y agregarle tratar de pensar y hablar como un ser humano coherente era prácticamente imposible.

Valentina sonrió internamente feliz de haber logrado su primer objetivo, el cual indudablemente era dejar a la morena sin palabras. Ése era el que más dudas le generaba pues estaba tremendamente confiada en lograr su segundo objetivo para ese día; llenar de besos a su cocinera y no despegarse un minuto más de ella en lo que quedara del día.

"Ven aquí amor..." Suplicó Valentina haciéndose a un costado para que la morena pudiera entrar con la gran canasta que cargaba. También traía el estuche de su guitarra. Una vez que Juliana apoyó los objetos que cargaba sobre el piso se topó con Valentina quien ya había invadido su espacio personal, aprisionándola entre la puerta y su anatomía.

"No puedo ni comenzar a explicarte cuánto te extrañé..." Dijo la rubia con total sinceridad y desbordando necesidad, sus ojos celestes estaban más eléctricos que de costumbre y tenían una mezcla de emociones difíciles de identificar de a una.

Juliana no entendía cómo aún estaba aguantando las ganas de besar a su novia pues no pensó en otra cosa por lo últimos dos días y ver a Valentina en ese estado de total desenfreno la estaba volviendo loca.

"Y yo a ti morrita..." Contestó tiernamente y tomó el rostro de Valentina con ambas manos mientras se inclinaba hacia ella sin ocultar lo que le haría a esos labios.

Sus besos seguían evolucionando y habían encontrado la manera de crecer en intensidad sin demasiados preámbulos, pues ambas mujeres comenzaron a devorar los labios de la otra con una necesidad que nunca habían manifestado antes. Quizás la habían sentido, pero no la habían exteriorizado o no así por lo menos.

Sus labios no paraban de frotarse entre sí, sus lenguas no paraban de batallar en esa dulce y lenta guerra por controlar sus besos. Valentina sintió como las manos de Juliana bajaron desde su cara hasta su cintura, apoyándose primero en sus caderas y a medida que sus besos se profundizaban la rodeó con la totalidad de sus brazos, adhiriendo todo su cuerpo al de la rubia.

YellowHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora