Canción sugerida I melt with you la versión de Nouvelle Vague.
Valentina llegó con los segundos contados a su trabajo, justo en el instante en que estaban por comenzar las rondas matutinas. Su mejor amigo Sergio estaba parado justo en frente suyo y no podía parar de observarla pues sabía que había algo totalmente diferente en la rubia esa mañana. No podía aún discernir bien qué, pero ciertamente era algo que nunca había visto antes en su amiga.
Ya Sergio!! Deja de mirarme así… oh por Dios… me duele todo, absolutamente todo… Valentina estaba aún intentando reconciliar en su cabeza todo lo que estaba aconteciendo a su alrededor, pues después de todo eran las rondas y allí debes prestar atención pero a su vez sentía dolor en lugares de su anatomía que no sabía que le podían doler. El día previo de pasión compartido con su novia se estaba cobrando factura de maneras en las que la rubia nunca sospechó que podría.
Juliana también tuvo que batallar bastante duro para llegar a sus clases a horario y atravesarlas sin tirar la toalla en el proceso. Se sentía físicamente extenuada, como nunca antes se había sentido en su vida, pero emocionalmente completa lo cual no sólo le servía de fuente de energía sino que le resultaba absolutamente paradójico. Nunca antes se había sentido así, tan conectada con todo lo que la rodeaba, tan llena de vida.
El resto de la mañana transcurrió penosamente lento para ambas pues el tiempo parecía haberse transformado en un déspota que se negaba a pasar con la celeridad requerida. Valentina no podía esperar a llegar a su casa, darse otro buen baño y volver a ver a la chica que apenas hacía unas horas le había mostrado la otra cara de la luna. Para la cocinera la situación no era muy diferente pues en lo único que pensaba era en la mujer de los ojos mas hermosos del universo.
Luego de que la cocinera volviera a su casa decidió dormir un una hora y luego ponerse a preparar una cena sorpresa para su novia, pues sabía que Valentina tendría un largo día en el quirófano y sin posibilidades de tomarse un descanso.
Eventualmente tenía todo listo para su partida y mientras contemplaba la cantidad de comida que había preparado mordiendo su labio inferior se preguntó si no había exagerado tantito, a la vez que agradeció en silencio que su novia viviera tan cerca. Inmediatamente levantó su ceja derecha.
Pues que inocente eres Juliana… que "suerte" que vive tan cerca? Ay doctora morrita… probablemente no hubo mucho de casualidad en que terminaras mudándote por aquí verdad? Pensó risueña la cocinera pues cada segundo que pasaba encontraba a su novia más y más adorable.
Valentina prácticamente salió corriendo del hospital, ansiosa por retornar a su casa y encontrar allí a la única persona en todo el mundo que había logrado enamorarla, pero también huyendo de su mejor amigo. Sergio había estado todo el día mirándola con ojitos de sé lo que está pasando pero no exactamente con quién está pasando y si bien tenía ganas de hablar con él, las ganas y la necesidad de estar con su novia pesaban más en ese instante. Valentina sentía que contarle a alguien sobre Juliana era romper la burbuja, y ciertamente no quería abandonar ese lugar de ensueño en el que estaban disfrutando de todo eso que les estaba sucediendo.
Finalmente llegó a su casa diez minutos antes de la hora pautada con su cocinera y si bien no tenía tiempo de darse un baño y ponerse lo más linda posible quizás lograría convencerla de compartir una ducha con ella, dada la divertida y placentera experiencia de esa misma mañana. Valentina inmediatamente sintió los efectos de sus pensamientos sobre ciertas partes de su anatomía y se sonrojó profundamente.
Ay Juliana… las cosas que me provocas con sólo pensar en ti… Pensaba Valentina mientras intentaba bajar el rojo de sus mejillas.
Ya habían pasado quince minutos de la hora pautada y Valentina no paraba de checar su reloj mientras iba de un lado a otro de su living. No era usual en Juliana demorarse y había algo que la tenía intranquila, no podía describir bien qué pero se sentía como los animales que detectan la calma antes de la tormenta.
Ya Valentina… cálmate, son sólo quince minutos… de seguro se demoró comprando algo… Intentaba calmarse mientras continuaba deambulando.
Cinco minutos después sonaba el timbre de su casa, justo en el instante en que la rubia comenzaba a preguntarse cuánto tiempo más debía dejar pasar para llamarla o enviarle un mensaje.
Prácticamente corrió hasta su puerta, la abrió de un tirón y juró que su corazón volvió a latir a un ritmo compatible con la vida cuando vio a su cocinera allí parada, cargando dos grandes bolsas.
"Hola morrita… estás bien?" Preguntó desconcertada ante la expresión en el rostro de su novia.
"Hola amor, si… ven…" Dijo Valentina e hizo señas para que entrara. Apenas cerró la puerta con llave se abalanzó sobre su novia por detrás, envolviendola entre sus brazos mientras caminaban hacia la cocina.
"Hola mi cielo, estás segura que estás bien?" Preguntó nuevamente Juliana mientras sentía como Valentina tomaba la bolsa que cargaba en su mano izquierda.
“Por supuesto mi amor y tú? Déjame ayudarte…” Contestó la rubia intentando disimular su estado de ánimo.
“Val…” Intento protestar la morena y fue rápidamente interrumpida por su novia mientras llegaban a la cocina.
“Juls…” Dijo Valentina risueña mientras apoyaba la bolsa sobre la encimera e invadía el espacio personal de su novia, al tiempo que colocaba ambos brazos alrededor del cuello de Juliana.
La cocinera simplemente sonrió tiernamente e imitó la acción de su novia, perfectamente consciente de lo que sucedería a continuación por lo que enrolló sus brazos alrededor de esa cintura que tanto había extrañado y decidió hundirse en esos mares que estaban de un azul súper transparente.
“Es que te extrañé mucho” Se quejó la rubia haciendo un leve puchero y terminando de acortar la mínima distancia entre sus cuerpos.
“Y yo a ti morrita" Juliana amplió su sonrisa sabiendo que Valentina no le estaba diciendo toda la verdad pero también entendiendo que tenía toda la noche para re interrogar al objeto de su afecto.
Y tal como lo suponía su novia no demoró mucho tiempo más en tomar sus labios entre los suyos en un beso tierno pero a la vez cargado de necesidad. Quizás Valentina no le estaba diciendo todo lo que le pasaba, pero claramente la había extrañado y ese sentimiento no solo era mutuo si no que se transmitía a través del beso.
Un beso se transformó en dos, dos en tres y tres en una pequeña maratón de diez minutos intensos besos que sirvieron para volver a explorarse, volver a reconectarse una con la otra. Fue Juliana quien decidió terminar con esa dulce agonía antes de que desobedecer a sus instintos le fuera imposible.
“Podría hacer esto toda la noche…” Aseguró Valentina completamente sin aliento mientras dejaba su frente descansar sobre la de su novia. El colorado furioso de sus mejillas era el mejor indicador del efecto que esos labios tenían sobre ella.
“Lo mismo digo morrita, pero tengo que alimentarte primero… además no querrías perderte el postre que te preparé” Contestó la cocinera soltando una carcajada ante la nueva expresión de felicidad en esos ojos azules.
“Po-postre? Juliana Valdés… no juegues con mi corazón, no sería capaz de tolerar una desilusión de tamaña magnitud…” Declaró Valentina llevando una mano al centro de su pecho.
“Val, de verdad crees que sería capaz de bromear con algo así? Tan cruel me ves?” Preguntó la morena fingiendo indignación y sorpresa.
“Pues a juzgar por el bullying que me haces todas las mañanas…” Soltó Valentina riendo y Juliana puso su mejor cara de sorpresa mientras se abalanzó sobre su novia capturándola en el proceso y hundiendo su rostro en su cuello, justo en ese lugar donde sabía que Valentina estallaría a carcajadas de las cosquillas que le ocasionaba con sólo respirar cerca.
La rubia sólo pudo gritar de la excitación y reír profusamente ante el masivo ataque del que era víctima, y tal y como ya se les había hecho costumbre intentó zafare por todos los medios pero los brazos de su novia la tenían prisionera en una cárcel de la que realmente no quería escapar.
“Ya… ya… me doy… porfa Juls…” Valentina solicitó la rendición casi sin aliento y totalmente sonrojada pues las cosquillas dieron paso a varias sensaciones más.
“Puedo ahora mostrarte lo que te preparé o seguirás dudando de mi bondad?” Inquirió la cocinera y Valentina sólo asintió.
Ay Juls… pues más te vale que este postre tenga chocolate y sea untable… Pensó Valentina mientras se mordía el labio inferior y sentía como sus mejillas se inundaban de nuevos tintes rojizos, al tiempo que su temperatura corporal parecía no encontrar un techo.
“Pues preparé unos tacos y unas enchiladas, nada muy sofisticado… y… una mousse de chocolate amargo que espero se convierta en una de tus favoritas…” Sonrió maliciosamente pues sabía que esa mousse era su mejor postre. Juliana no era chef pastelera, pero había aprendido algunos trucos de la chef que se encargaba de ese sector en el restaurante, al punto que le tocó reemplazarla un par de ocasiones y absolutamente todo el mundo amaba su mousse.
“No inventes…” Soltó Valentina sin procesarlo antes pues su deseo acababa de convertirse en realidad.
“No invento morrita…” Contestó la cocinera sin entender demasiado justo antes de que su novia la interrumpiera con un apasionado beso.
Bésame así una vez más Valentina Carvajal y no te dejaré dormir en toda la noche… Pensó Juliana mientras intentaba reponerse.
“Voy por una ducha…” Preferentemente de agua fría… Anunció Valentina víctima de su propio arrebato de pasión.
“Órale… mientras terminaré la cena…” Contestó Juliana y depositó un suave beso en esos labios de los que era ya rehén.
“Okay amor, no tardo…” Valentina finalmente logró separarse del cuerpo de su novia lo suficiente como para convencer a sus piernas de emprender el aparentemente largo camino a su baño.
Si bien disfrutó mucho de su ducha, Valentina no tardó ni la mitad del tiempo que usualmente tardaría pues las ganas de estar con su novia podían más. Además ver a Juliana en su elemento, ver como sus cejas se curvaban con cada paso que resolvía o como aparecía esa media sonrisa tan sexy cuando acertaba la dosis de algún condimento y esa carga no menor de arrogancia que se desprendía con cada cosa que hacía la volvían loca, y sólo era superado cuando la veía en el piano.
O sonriendo mientras la capturaba entre sus brazos. O durmiendo enredada entre esas magníficas piernas. O simplemente desarmando todas sus defensas con esos inmensos ojos color café. Todas, absolutamente todas las postales de su novia eran dignas de presenciar. Y Valentina no quería pasar un segundo más del necesario lejos de la mujer que estaba sacudiendo su mundo y finalmente lo hacía girar en la dirección correcta.
“Hola amor…” Dijo la rubia mientras se adosaba a la espalda de su novia y se dejaba envolver por esa fragancia a lavanda y jazmines. Juliana sonrió tiernamente cuando sintió el contacto pues adoraba cuando Valentina hacía eso. En realidad adoraba todo lo que hacía Valentina pero eso ya no era noticia para ella.
“Hola mi cielo… tienes hambre?” Preguntó risueña ya conociendo la capacidad que tenía la chica de comer a toda hora y en cualquier circunstancia.
“No pues como crees… siempre tengo hambre y más si es de tu comida…” Y de otras partes de tu… ya Valentina! Compórtate niña! La rubia estaba haciendo su mejor esfuerzo por mantener su juguetona libido a raya.
“Pues la cena ya está lista morrita, dónde quieres comer?” Preguntó Juliana mientras se daba vuelta y abrazaba a su novia por la cintura.
Valentina tuvo que activamente abstenerse de devorar esos labios carnosos y no parar hasta el día siguiente.
“Te parece bien si usamos la mesa?” Preguntó la rubia e inmediatamente se sonrojó. Ay Valentina… que mente más sucia tienes chava… nunca creí que podía ser para tanto… Se hostigaba mentalmente la muchacha.
“Órale…” Contestó risueña Juliana pues no podía dejar de preguntarse qué pensamientos atravesaban por la mente de su novia para sonrojarse de esa forma.
En menos de diez minutos estaban disfrutando de su cena en la gran mesa, sentadas una al lado de la otra, riendo y compartiendo todo tipo de historias aunque siempre era Valentina la que mayormente hablaba de sus experiencias pasadas.
“Juls esto realmente está exquisito… no pues si cada nueva cosa que pruebo es mejor que la anterior… no sé cómo haces realmente… gracias amor” Valentina sinceramente agradeció a su novia por la clara dedicación que ponía en cada cosa que le preparaba. Más allá del talento, el cual claramente le sobraba, la rubia también podía ver el amor y la atención a cada detalle y eso hacía todo mucho más delicioso.
“Tú te lo mereces mi vida” Contestó sonriendo tiernamente y Valentina una vez más se derritió. Así transcurrió el resto de la cena hasta que decidieron moverse al sofá y quizás intentar ver una de las tantas películas que Juliana tenía pendiente. Mientras la rubia prendía el televisor, el sistema de sonido y seleccionaba un par de opciones Juliana estaba sirviendo su creación junto con un poco de crema batida, trozos de naranjas y praline de almendras y avellanas.
“Para hoy tenemos Sleepless in Seattle o… Jerry Maguire… o… Forrest Gump" Anunció Valentina orgullosa de su selección.
“Forrest Gump” Contestó Juliana sonriendo mientras depositaba el bowl con el tan ansiado postre sobre los muslos de su novia por detrás del sofá y Valentina soltó un franco grito de alegría.
“Juls es neta?! Todo esto es para mí?!” Preguntó la rubia desbordando emoción y Juliana escondió su propio bowl.
Esto va a ser divertido… Pensó la morena mientras se agachaba para quedar frente a frente con su chica, sólo con el respaldo del gran sofá interpuesto.
“Pensé que podríamos compartir? Digo… es una porción bastante generosa no crees morrita?” Preguntó sonando increíblemente seria y en ése instante pudo literalmente ver cómo dos trenes colisionaban dentro de la cabeza de Valentina. Toda la emoción y excitación le bajó a cero en esos 3 segundos, sólo le faltaba fruncir la pera como los niños pequeños cuando están a punto de llorar.
“Tú… me… tú me estás diciendo… que esto es todo lo que hay?” Preguntó Valentina con la mezcla perfecta de incredulidad y desazón y Juliana tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no echarse a reír en ese mismo instante y sólo asentir con total seriedad, aún presenciando la batalla mental a la que se estaba sometiendo su novia.
Por Dios Valentina… es sólo un postre… Pensaba entre carcajadas mentales la morena y no pudo contener más su risa pues estaba cercana al llanto ya. Valentina simplemente la observó por algunos segundos hasta que su novia se incorporó y sacó su propia porción de donde la tenía escondida.
“Juls!! Es neta??!!...” Exclamo más que preguntó y Juliana soltó otra tanda de carcajadas. “Juro que me las vas a pagar Valdés… ahora… ven aquí…” Demandó la rubia también riendo y su cocinera asintió y dio la vuelta al sofá para quedar parada frente a su novia.
Valentina dejó el bowl a un lado y se incorporó de su lugar invadiendo el espacio personal de su novia como ya era su costumbre. Juliana había visto el azul dr esos ojos tornarse eléctrico antes pero nunca como hasta ese momento, instintivamente tragó saliva y respiró hondo.
“Siéntate…” Ordenó y empujo suavemente con su índice sobre la parte superior del pecho de Juliana quien aterrizo en el sofá. Inmediatamente Valentina se posicionó sobre los muslos de su novia, con una pierna a cada lado de su regazo y a continuación tomó el bowl de la mano derecha de la cocinera.
Valentina clavó sus estacas azules sobre los ojos de Juliana los cuales estaban cada vez más oscuros dado lo dilatado de sus pupilas.
“Tú te has portado mal… muy mal Valdés” Sostuvo Valentina mientras pasaba su índice por la mousse y luego se lo llevó a la boca de la forma más sexy que pudo. Casi muere del increíble sabor que acababa de explotar en su paladar y Juliana pudo jurar que estaba teniendo un paro cardíaco.
“Y ya sabes lo que le pasa a las personas que se portan mal…” Agregó mientras con el mismo dedo índice recogía más mousse del bowl y se lo pasaba por el labio inferior de su novia para luego recogerlo con su lengua y con su boca de la forma más lenta que pudo. Juliana literalmente sintió como toda su sangre era bombeada a un solo sitio y su interior se derretía con cada nueva acción de Valentina por lo que sólo pudo soltar un gemido.
“Se van a la cama sin postre…” Concluyó Valentina mientras untaba un poco más de la mousse pero esta vez en un pequeño segmento del cuello de su cocinera.
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Hola a todos!!!!
Antes que nada perdón por tardar tanto en actualizar 😔 sé que no es excusa pero esta semana tuve 3 guardias y realmente quedé súper exhausta.
Ya para esta semana y la que viene tendré más tiempo para actualizar.
Agradezco mucho su paciencia y todos sus comentarios súper positivos!!
Como siempre muchísimas gracias por leer, votar y comentar. Son lo más! Buen comienzo de semana para todos!
Oime un asunto pescadito, yo sé que ahora estás súper ocupada con gu nuevo look and stuff y no paras de sacarte mujeres de encima pero... yo sigo necesitando mis #... fijate 😉
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Yellow
Fiksi PenggemarHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
